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Silencio policial ante narcopolicías y una ejecución sin precedentes
En los primeros días de agosto dos hechos sacudieron la opinión pública de los salteños, el primero de una gravedad aún no cuantificada puso cuerpo a cuerpo a dos fuerza públicas.
Ocurrió en Acambuco, departamento San Martín, cercano a la frontera con la República de Bolivia.
El enfrentamiento entre una patrulla de gendarmes y un móvil donde se desplazaba personal policial en actividad y otros ya en retiro protagonizaron una batalla cuerpo a cuerpo, al decir del comandante mayor Guillermo Darío Basso, donde finalmente los narcopolicías y la carga de cocaína cuantificada en centenares de kilo lograron ingresar al país, dejando a los centinelas de la patria heridos en la selvática yunga argentino boliviana.
Sobre los hechos no hubo versión oficial de la Policía ni del Ministerio de Seguridad de la Provincia. Sin embargo, el jefe de la Agrupación VII de Gendarmería hizo pública su versión de los hechos y garantizó a los ciudadanos que Gendarmería Nacional realiza una tarea poco promocionada pero efectiva en su lucha contra el narcotráfico en la frontera norte.
Cuando arreciaba las más sólidas críticas sobre la realidad de la infiltración narco en las filas de la Policía local, un hecho sin precedentes sacudió a los salteños la madrugada del 6 de agosto. Un taxista, sin antecedentes graves, fue literalmente ejecutado en una operación al decir de los vecinos con sesgo militar.
Exequiel Villa, de 42 años, con domicilio en villa Mónica, fue ejecutado de dos balazos en la cabeza, hecho que conmocionó a los barrios del este de la ciudad y a los trabajadores del volante, que exigieron y exigen no solo seguridad sino saber qué está pasando en la noche salteña.
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El taxi aún con el cadáver de la víctima. Oficial.

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El taxi aún con el cadáver de la víctima. Oficial.

Estos dos hechos aún están sin esclarecer y sus autores permanecen en la más absoluta clandestinidad.
La droga que ingresó al país jamás fue secuestrada, solo se hallaron los vehículos y se sancionaron a terceras personas vinculadas a los hechos ocurridos en Acambuco. En tanto, por el crimen del taxista solo circulan versiones que no pueden ajustarse al más preciso de los crímenes ejecutados en la provincia en la vía pública.

Acambuco

Un grave contrabando de cocaína enfrentó el martes 3 de agosto a gendarmes y policías. Se produjo en la tarde alrededor de las 16 en la ruta provincial 46 que conecta en la paraje Piquirenda -20 kilómetros al norte de Tartagal- y el Valle de Acambuco cuando patrullas de la Gendarmería Nacional localizaron dos vehículos que bajaban de las serranías con un cargamento de drogas estimado en los 600 kilos.
Entre los contrabandistas se encontraban efectivos de la Policía de la Provincia, entre ellos una mujer que presta servicios en la zona. Cuando la patrulla de gendarmes trató de detener los dos vehículos los traficantes opusieron fuerte resistencia y la lucha terminó cuerpo a cuerpo. Un gendarme fue tomado de rehén por la banda pero luego liberado en la selva.
En ese momento el comisario Juan Carlos Miguez, jefe de la Unidad Regional 4 con asiento en Tartagal, manifestó que se produjo un incidente pero "no puedo brindar más detalles", señaló.
Fuentes de la Gendarmería Nacional, por su parte, tras el choque interfuerzas, dispuso a través de la Justicia Federal allanamientos por toda la zona del norte de la provincia en el marco de las investigaciones que comenzaron con el grave incidente. Se supo extraoficalmente que las investigaciones sobre ese operativo antidrogas frustrado por el accionar de una fuerza provincial sigue su curso y que urge la detención de los narcopolicías, los más buscados delincuentes en estos momentos.

Taxista

Cuando los allanamiento en busca de la droga que ingresó al país y de los cuatro o cinco prófugos estaban siendo la noticia del día, un chofer de taxi identificado como Ezequiel Mariano Villa, de 49 años, fue virtualmente ejecutado de dos disparos en la cabeza, efectuados con una o dos armas 9 mm.
El trabajador del volante fue ajusticiado en el interior de un Renault Clio, en el barrio Constitución, frente al centro de salud. El crimen ocurrió pasada la 1.10 de la madrugada sobre la calle Martín Estrada al 1600, a 20 metros del acceso turístico a nuestra capital, en Constitución.
Eran la 1.13 cuando un vecino escuchó varios disparos, por lo que corrió a llamar a la Policía. Un móvil de la comisaría de barrio Autódromo llegó minutos después hallando un taxi Renault Clio bordó, dominio KKF 191, licencia 712, cuyo conductor, de contextura delgada, estaba sentado en el asiento con la cabeza hacia abajo, levemente inclinada hacia el centro del vehículo. Sangraba profusamente.
El vehículo estaba estacionado sobre la calle Martín Estrada al 1600, con sentido sur.
La víctima fue identificada como Ezequiel Mariano Villa, de 49 años, domiciliado en la calle Ecuador, de villa Mónica. A la 1.45 el médico Daniel Espilocin dispuso la intervención de la Fiscalía de Graves Atentados.

Las huellas

La ventanilla del lado del conductor estaba destruida y había vidrios sobre el asfalto y una vaina servida de pistola 9 mm.
Otra vaina, pero de fabricación alemana, se hallaba dentro del automóvil. Los testimonios de vecinos fueron múltiples. Uno de los más importantes da cuenta de que un VW Voyage negro con vidrios polarizados había pasado por el lugar llevando la ventanilla delantera del lado del acompañante un poco abierta poco después de los disparos.

El comandante informó

El comandante mayor de Gendarmería Nacional no tuvo reparos en graficar los hechos de Acambuco y en entrevista exclusiva con El Tribuno dijo, entre otras cosas, que "al momento en que este suboficial les solicita los documentos, observa que en la parte de atrás la camioneta llevaba bultos. Es allí que advierte que transportaban paquetes, similares a los ladrillos de cocaína. Cuando intenta tomar la radio para pedir apoyo al resto de la patrulla, lo toman de atrás del cuello y comienza una lucha cuerpo a cuerpo.
No se pudo precisar si uno de los suboficiales se arroja o lo arrojan al barranco, en tanto el otro recibe una feroz golpiza por lo que pierde el conocimiento y le quitan las armas. Se fugan en los dos vehículos con el cargamento de droga".

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Sección Editorial

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