SER (Su Eminencia Reverendísima) Siluan Muci es el arzobispo de Buenos Aires y de Argentina, desde diciembre de 2006. Venezolano de nacimiento, vivió y estudió en el Líbano desde pequeño. Domina cinco idiomas y es ingeniero en Electrónica, en la Universidad Jesuita de Beirut, con especialidad en informática. Estuvo el miércoles en Salta para acompañar a los fieles en la víspera de la celebración pascual. En una larga entrevista conEl Tribuno, abordó la casi ineludible cuestión de las relaciones entre la iglesia que representa y la católica. "En la reunión del papa Francisco con el primado de la iglesia rusa, ocurrida en febrero en Cuba, no se abordó el tema dogmático. En cambio, hay un diálogo entre comisiones oficiales bilaterales para tratar ese tema que viene desde el siglo pasado. Dios quiera que se pueda dar. Personalmente, creo que el papa Francisco tiene una sensibilidad y una comprensión especial con ese tema", resumió. También habló de Medio Oriente, del gobierno argentino, del aborto y del matrimonio igualitario.

¿Cuál es, según su análisis, el fondo real del conflicto en Siria?
Hay intereses geopolíticos enormes de potencias regionales e internacionales. Hay cuestiones de recursos naturales y también cuestiones de hegemonía de una parte sobre la otra, en un contexto político, no confesional. Las potencias van con el mensaje "queremos protegerlos", pero no es así, es una injerencia política. Otro asunto es el que dio origen a la Primavera Árabe, que es lograr sistemas más democráticos, tener más protección de los derechos humanos, pero hay una realidad que hay que mejorar a nivel social, económico, político, es cierto, pero eso es una vitrina para llegar a lo político. Son cuestiones de egoísmo del ser humano, lamentablemente, que duelen porque el pueblo sufre, todos, cristianos, musulmanes sufren.Mucho duele. Sin embargo, hay muchas muestras de solidaridad. Por un lado, algunos están involucrados en asuntos bélicos, pero por otro lado hay gente de mucha fe, de mucha paciencia y solidaridad. Ni una iglesia ni un estado solos podrían modificar la situación. Nuestra iglesia, en Siria, hizo una infraestructura de ayuda humanitaria al millón y medio de refugiados iraquíes que llegaron. Pero sentimos que el tema nos excede. Uno aporta desde el compromiso cristiano con su propio pueblo, porque ese patriarcado está brindando servicio para todos, sin discriminación de credos o confesión. En Siria somos minoría, pero no importa, hacemos nuestro aporte a través del mundo árabe como desde hace 400 años. Nuestro aporte al ámbito social y comunitario en el cual vivimos es un compromiso que no da marcha atrás, aún hoy, y a costa de nuestras vidas. Es cierto que el tema del fundamentalismo religioso y el terrorismo hacen que la gente vele por sus hijos y busque el camino del refugio, de la inmigración, pero no es la primera opción, es la última. Pero si no fuera así, nuestro compromiso es quedarnos en nuestra tierra y el mensaje que sigue a eso es que queremos la paz para todos, no solo para los cristianos. No queremos vivir en un gheto, no queremos que las potencias internacionales nos vean como protectores de los cristianos. La paz para unos, no es paz; la paz para todos es para cada uno. La presencia cristiana en Medio Oriente es fundamental par la conveniencia de todas las comunidadesreligiosas.

¿Qué postura tiene sobre el aborto?
Nosotros defendemos la vida, desde su concepción. La madre hace todo para defender a su hijo. Si uno dice nuestras raíces de vida que venimos de Oriente, la madre sacrifica su vida para defender a su hijo. En Occidente tienen otra problemática.

No considera en este análisis la libertad para decidir de cada mujer.
Esa es una concepción que nosotros no vivimos. Las madres nuestras defienden la vida, prefieren morir para que sus hijos puedan sobrevivir. Esta es la perspectiva desde la cual se entiende la maternidad. Lamentablemente, el ingreso del individualismo en nuestras vidas hace que se debiliten esos valores, esa entrega. Dios quiera que la mujer pueda entender su vocación de saber abrazar, que es la maternidad. Hay una herida espiritual en Occidente, por eso hay esas manifestaciones: mi derecho encima del derecho del otro.
Entrevista a Siluan Muci, arzobispo ortodoxo
¿Qué piensa del matrimonio homosexual?
El matrimonio homosexual es otro dolor de nuestra sociedad. Es una cuestión que hay que profundizar con el corazón. Volvemos al tema del individualismo, a la sociedad de consumo. Algunos investigadores miran la situación de esas familias con chicos abandonados, la falta de cohesión del matrimonio sin una vida estable, separaciones. Todo esto tiene un impacto fuerte a nivel de los niños que necesitan contención, es una situación compleja. No sé, algunos psicólogos e investigadores ven que a veces los varones toman un camino homosexual no por temas genéticos, personales, sino también porque tienen miedo de no poder armar un matrimonio con una mujer. Ven el fracaso de sus padres y no quieren avanzar en ese sentido. Es una situación tan compleja que uno necesita abordarla desde muchos lugares, desde lo psicológico, desde lo pragmático y con el corazón.

¿Ustedes casan a parejas homosexuales?
No. No forma parte de la tradición de nuestra iglesia. En eso compartimos con la Iglesia Católica Romana y de muchas evangélicas. Pero a nivel pastoral nos toca abordar esas cuestiones con situaciones particulares. Uno está en contra dellobbyque se hace de implementar la homosexualidad como estilo de vida para todo el mundo. Cuando Argentina optó en su legislación por cambiar la definición del matrimonio, nosotros nos opusimos porque la definición natural de un matrimonio es de un hombre y una mujer e implementarlo como estilo de vida para toda la sociedad, más allá de la posición oficial de la iglesia, tienen dificultades para poder abordarlo con sus propios hijos. Es imponer la voluntad de una minoría sobre una mayoría. La Nación puede legalizar un vínculo. El Ministerio de Educación puede mandar programas con esos vínculos entre dos hombres o dos mujeres, pero nosotros que orientamos a las familias, a veces nos sentimos desarmados. No es que acá hay un derecho humano y hay que seguir la línea de esa manera. Necesitamos abordar desde otra óptica y la realidad es que eso nos supera a nivel pastoral, nos cuesta y nos duele. La libertad de cada persona es innegable como fe cristiana. Pero cuando la libertad es mal ejercida duele el corazón.

Hace cuatro meses hay un nuevo gobierno en la Argentina. ¿Qué balance hace?
Entre nuestra feligresía escucho decir que (en el nuevo gobierno) hay "cirujanos muy bravos, con y sin anestesia", y las cirugías profundas duelen. Para resolver temas de la inflación, por ejemplo, hay que tomar esas medidas. El pueblo tiene su aguante, pero el impacto es fuerte. Dios quiera que las gestiones puedan tener buenos resultados para el bien común y para la convivencia de todos.

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