Silvia Leguizamón (37) llega puntual a la entrevista. Vestida en atuendo deportivo, un maquillaje suave le realza los ojos. En su mirada, todo el resplandor de su nuevo proyecto, un complejo que incluirá gimnasio, salón de baile y paseo, en pleno corazón de la Balcarce. Lo suyo es la danza y el fitness. También (y tal vez de manera inconsciente) desmitificar aquello de que la danza y -por extensión- el fitness son el ritual religioso de la belleza física. Ella es licenciada en Comercialización y abogada. Baila desde los cinco años y estudió la carrera de bailarina clásica con Olga Parra. Volviendo la mirada sobre el hombro, reflexiona que danzando ganó disciplina y equilibrio, una plataforma sobre la que edificó todos sus logros. Sin embargo, no es con el rostro desencajado por el esfuerzo que ella quiere identificar la danza. "Esta formación no fue estricta en ningún aspecto porque siempre la disfruté, pero sí me permitió llevar condiciones adquiridas al ámbito laboral y a los estudios también. Me permitió una buena organización de mis tiempos y así cumplir de manera eficaz con todos los objetivos que me iba planteando", dice. El fitness llegó a su vida hace dos años, por prescripción médica. Se había fisurado preparando un truco de baile para una presentación teatral y un médico le recomendó ejercitarse con pesas para ganar masa muscular. Siguió el consejo, comenzó a trabajar el cuerpo y su entrenador, Nicolás Plaza, le sugirió que iniciara una preparación para competir como profesional. Primero se animó a concursar en los torneos regionales. En octubre del año pasado asistió al Inter Classic 2015 y obtuvo el primer puesto en la categoría Bikini Fitness y después resultó campeona absoluta en el Overall Bikini. Luego compitió en el Miss y Mister Salta 2015, donde se posicionó primera en la categoría Bikini Master.

Belleza fitness

Un cuerpo tonificado y endurecido, carencia de grasa, glúteos y abdominales como tallados a mano. El fitness quita del territorio de los sueños obnubilados la perfección física del ser humano. Durante las rutinas de poses de los deportistas, al espectador se le tornan visibles músculos cuya función y existencia tal vez desconocía. El bikini fitness es una categoría que apunta a un estilo de vida saludable y a una nutrición correcta. La combinatoria lleva a la proporción corporal, al excelente tono muscular y a la apariencia saludable. Sin embargo, es fama que la preparación de los deportistas en ocasiones implica excesos. Es habitual la ingesta de químicos perjudiciales para la salud y suplementos dietarios sin estricto control médico. La búsqueda de constituirse en un protohumano acarrea un aumento del estrés físico y mental.
“Me siento bendecida de haber hecho lo que quise. De haberme desempeñado en la danza y ahora en el deporte”.
Silvia cuenta que la suplementación que consume es totalmente natural. La base de su preparación para competir es ingerir proteínas, aminoácidos esenciales y multivitamínicos. Todo acompañado de un buen descanso. Así alcanza con facilidad los 58 kilos en el 1,70 de altura para el periodo de competencia.
"No me gusta hablar de dieta porque a veces se tiene una connotación negativa de esta palabra, por ello yo hablo de una alimentación saludable. Esto se trata de un estilo de vida, no de practicar un deporte dos horas al día", sintetiza. Añade que siempre se alimentó saludablemente, pero que el fitness le enseñó a hacerlo de manera inteligente, y que esto implica hacer todas las comidas -que son seis-, llevar una debida proporción entre los hidratos de carbono y las proteínas y también hidratarse de manera correcta. Come de todo: lácteos, cereales y carnes, más grandes porciones de verduras y frutas. Todo preparado en menús impecables por Rufina, la señora que le hace las tareas domésticas en el hogar. Ya se fue con la vianda bajo el brazo hasta a fiesta de casamiento y ámbitos de estudio.

La rutina

El cuerpo de una chica bikini fitness guarda correspondencia exacta en forma, tamaño y posición de cada una de sus partes. Pero dista de la clásica figura de la bailarina de ballet. Silvia reconoce que el cambio de apariencia fue relevante. "Desde que empecé a entrenar subí once kilos. Pero si ves una foto del antes y el después no fue muy significativo el cambio a simple vista. Sí generé más masa muscular, pero bien repartida. Mi panza sigue chata, pero más tonificada y siento un poco más cargadas las piernas", detalla. Entrena los días hábiles de la semana, cada jornada una zona distinta y finaliza la rutina con ejercicios aeróbicos. A pesar de tantos éxitos, no quiere volverse gurú de nadie y mucho menos crear rivalidades. "Yo soy nueva en esto. Entreno en mi gimnasio y comparto horas con otras chicas. Todas vamos por el mismo objetivo, que es competir, así que nos tratamos con respeto. A la hora de entrenar nos saludamos y después la parte de rutina es con uno mismo. Y llega uno a un nivel de concentración absoluto e individual", explica. A pesar de las dificultades visibles -o aparentes- Silvia anima a las mujeres a practicar fitness. "Cualquiera puede hacer este deporte. Todas las personas quizá tenemos una cuenta pendiente con el cuerpo. Independientemente de la actividad que realicemos, tenemos que plantearnos objetivos, que en mi caso son competitivos, pero para otros serán ponerse el traje de baño a fin de año o mejorar la calidad de vida", expresa.

El compañero

En un mundo de espejos y trampantojos, Silvia dice saber que actualmente se debate acerca de si el fitness hace su contribución para cosificar a la mujer. "Por eso cuando me invitan a un medio de comunicación social transmito un mensaje. Si bien no soy un ejemplo y no me gusta dar consejos, me gusta animar a cualquier mujer a que vaya a un gimnasio y practique algún deporte porque al hacerlo liberamos endorfinas, que es la hormona de la felicidad", define. Y hace extensivo el deseo para el resto de las personas, sin distinción de edades. "Todos debemos apuntar a tener una vida sana mental y físicamente No se trata solo de lo estético. No se trata de bailar solo para salir en el teatro o de entrenar para competir, el tomar un rato para nosotros nos permite arrancar con un mayor envión", manifiesta.
Casada hace 17 años con el escribano José Ramírez (49), su "compañero incondicional", le destina un párrafo aparte. "No hubiera hecho nada sin él porque él es mi luz, mi vida, me guía, me potencia y así puedo dar la mejor versión de mí", expresa. Dicen que la palabra emoción significa mover. Si la danza es el arte de mover, entonces es también el arte de la emoción. Por ello sorprende que, consultada acerca de un momento perfecto, apunte a un movimiento y emoción de la interioridad. "En mi casa tengo un lugarcito en el que me siento y da hacia el cerro donde está la Virgen. Los sábados por la tarde la gente se concentra y canta y sus cantos me llegan. Se me pone la piel de gallina y logró con ellos una conexión única", cierra.

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Vicente Leo
Vicente Leo · Hace 8 meses

Creer que mediante una batería de ejercicios físicos se consigue la armonía entre cuerpo y mente equivale a decir que resolviendo sudokus logramos el equilibrio entre mente y cuerpo. No sé para que sacan estos artículos.


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