El ministerio de Educación y Deportes de la Nación, a través del portal educ.ar, dio a conocer los detalles y alcances del operativo de evaluación "Aprender", que se llevará adelante en todo el país el próximo 18 de octubre. Participarán todos los estudiantes de gestión pública y privada que cursen 6§ grado de la primaria y 5§ o 6§ año de la secundaria (dependiendo de la estructura de nivel de cada provincia). Además, formará parte un grupo de estudiantes a modo de muestra representativa de 3§ grado de primaria y otro de 2§ o 3§ año de la secundaria, también dependiendo de la estructura de nivel de cada jurisdicción. El objetivo enunciado consiste en relevar información oportuna y de calidad sobre los logros alcanzados y los desafíos pendientes del sistema educativo. Participarán alrededor de 1.400.000 estudiantes en más de 30.000 escuelas de todo el país.
Según el portal de educ.ar, los resultados de las evaluaciones comenzarán a ser difundidos desde los primeros meses del ciclo lectivo 2017. Al mismo tiempo, anunció la decisión de evaluar el desempeño docente, es decir, poner en práctica un sistema que se aplica con éxito en todos los países con buenos estándares de educación. Inexplicablemente, este recurso destinado a mejorar los niveles de calidad educativa provocó un rechazo mayoritario de gremialistas consultados por El Tribuno. Vidal Eloy Alcalá, de AMET; Patricia Argañaraz, de la ADP; Guillermo Burich, de UDA, y Eva Erazo, de Tribuna Docente argumentaron en que "hay otras prioridades en las cuales ocuparse", como el mal estado de los edificios escolares y la falta de equipamiento y elementos en general.
Las patas de la mesa
Empecemos por el principio. La educación se estructura a partir de objetivos, método y evaluación. Sin esas tres condiciones no hay educación posible. Esa es la precondición. Esa educación se desarrollará en condiciones óptimas cuando las escuelas estén impecables, cuando todas las familias puedan acompañar a sus hijos en el proceso educativo y cuando la formación docente alcance la jerarquía que su función requiere. Es evidente que en Salta faltan muchas cosas: mejorar ediliciamente las escuelas, material didáctico, espacios y equipamientos. Pero siempre va a faltar algo, aunque lo que no puede faltar es un buen docente. Nada impide que se evalúe, que es indispensable para una educación adecuada de los jóvenes acorde a la región donde viven, pero sin perder de perspectiva la globalidad, es decir, sin ignorar lo que pasa en este mundo.
Ocurre lo mismo que en la administración, donde los empleados y, sobre todo, los funcionarios, suelen resistirse a las auditorías, o ven con malos ojos cuando llegan los auditores.
­Ni qué decir a las auditorías de gestión! Pero hay que auditar y controlar todo: el manejo de los fondos públicos y la gestión que se realiza con esos fondos, aunque los edificios públicos no siempre se encuentren en las mejores condiciones. No se puede dejar de atender al ciudadano que concurre a las oficinas públicas, a los hospitales y a cualquier dependencia; con los medios disponibles, para hacerlos rendir mejor en la prestación del servicio.
Siempre es necesario evolucionar, pero pretender que todo esté ordenado para recién capacitarse es al menos una utopía, o una forma de desconfiar de la evaluación o, peor, de sus propios conocimientos. Es el peor ejemplo que los maestros pueden dar a sus propios alumnos. Pongamos un ejemplo individual. Cuando un niño en situación de pobreza logra capacitarse superando todas las adversidades, lo aplaudimos. Entonces, ¿por qué el maestro no se puede capacitar? ¿Formarse conforme a los tiempos que corren?
La hora de reaccionar
El gran interrogante que hace falta responder es por qué la educación pública argentina está en decadencia y por qué fracasan nuestros alumnos.
La buena atención, el gesto amable, la responsabilidad en la respuesta, la honestidad con la cosa pública, la preparación para que el servicio sea el mejor , la buena gestión , son además de una obligación legal, y obligación con el otro, un mandato constitucional. Suele decirse el hospital es un desastre, pero los médicos son dedicados, dan todo de sí. Eso demuestra dedicación, compromiso con la profesión y con los pacientes. ¿Y qué ocurre cuando un médico no preparado incurre en mala praxis? Cualquiera sea la condición en que trabaja, un médico que no aprueba una evaluación no puede atender a los pacientes. Lógica pura, que va más allá del edificio en malas condiciones.
Esto no quita que los gobiernos tienen la obligación de mantener los edificios públicos en buenas condiciones, y no confundir "viviendas" con "soluciones habitacionales" ni "escuelas" con "aulas o salas de jardín".
Todos los años, los alumnos no tienen clases durante varios días porque los maestros se capacitan en "jornadas pedagógicas". Entonces es necesario saber si la que se da en dichas jornadas es lo adecuado, si está bien dado, si es apropiado, si es aprovechado por los docentes, y si es luego trasladado a los alumnos en los casos concretos. Porque de lo contrario es una pérdida de tiempo, clases y dinero para docentes y alumnos.
¿Qué es lo que se evaluará?, ¿con qué alcance?, ¿será igual para todo el país?, ¿tiene características regionales? ¿cuál es parámetro?, ¿el modelo a seguir? ¿quiénes serán los evaluadores? Todos son datos imprescindibles para transparentar la evaluación sus parámetros. Pero la evaluación de docentes y alumnos es impostergable. Según la encuesta nacional, Salta no está bien posicionada en cuestiones de educación. Entonces, deberíamos todos preocuparnos y ocuparnos en mejorar la educación pública y asegurar un sustantivo aumento de las horas efectivas de clases para formar ciudadanos plenamente capacitados para el trabajo, es decir, para garantizar la plena inclusión y para que puedan ejercer adecuadamente todas las obligaciones y los derechos propios de la ciudadanía.
Pongamos como ejemplo: ahora que está de moda hablar de audiencias públicas, ¿están los jóvenes preparados para participar defendiendo sus derechos con información, educación para comprender acabadamente de lo que se trata y no ser engañados?
Entrar en el mundo
Los maestros deben ser evaluados. En un mundo cambiante, ya no puede quedarse el docente con lo que aprendió cuando cursó sus estudios secundarios o terciarios, incluso universitarios. Aquello ya se superó al día siguiente que se recibió; la tecnología y la ciencia avanza de una manera que antes era impensado.
Ningún docente piensa que nuestros alumnos argentinos son inferiores a los niños finlandeses, cuyo rendimiento escolar es el paradigma más mencionado hoy, o que los coreanos del sur, protagonistas del mayor crecimiento educativo en los últimos sesenta años, luego de la sangrienta guerra con la otra Corea.
Lo ocurrido en Corea del Sur es comparable con la epopeya escolar argentina entre 1868 y 1970. Hoy, estamos en desventaja.
El Estado y los gremios deben hacerse cargo: en Finlandia y Corea cualquier cargo docente requiere formación universitaria en rango de maestría, los educadores tienen la jerarquía de un juez y deben revalidar títulos periódicamente.
Los alumnos manejan hoy información que muchas veces los docentes no tienen porque para los jóvenes la tecnología le es algo más cercano y comprensible.
El razonamiento, la imaginación, la investigación, la curiosidad, la búsqueda. Eso es una parte de lo que debe estar preparado el docente para la enseñanza.
Y algo que se dejó de lado, como los valores ciudadanos, los valores éticos, la solidaridad, el sentido de democracia, la participación, los derechos humanos, el cuidado del ambiente, el sentido de lo que significa: las generaciones futuras , para dejarle un mundo mejor.

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Sección Editorial

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Carlitos Manggiapane
Carlitos Manggiapane · Hace 2 meses

Sra. Ud tiene razón, pero los gremios docentes, conducidos por corruptos se oponen.


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