La documentación irregular de extranjeros en provecho de la amnistía destinada a pobladores originarios de Salta no es desconocida en el Chaco salteño. Tampoco es novedad la gran cantidad de niños, jóvenes, hombres y mujeres de comunidades aborígenes que siguen sin su DNI en el norte provincial.
El presidente del Concejo Deliberante de Santa Victoria Este, Richard Castillo, está al tanto de las dos situaciones. "Tenemos indocumentados en diferentes comunidades", señaló el edil a El Tribuno.
Sostuvo, además, que la documentación irregular de extranjeros tiene la complicidad de "algunos caciques que negocian para avalar como supuestos integrantes de sus comunidades a personas que no lo son".
"En el último operativo de documentación, que se hizo hace dos meses en Santa Victoria, les advertí a los del Registro Civil que se estaban entregando DNI a personas de Bolivia", aseguró el concejal.
Aislados
"Nunca tuve documento. Mi hermano, Donato, tampoco tiene documentos; las mujeres tampoco", aclaraba, hace tres meses Alfredo López, integrante de la comunidad wichi del paraje San Bernardo, a un periodista de este diario. Para esos pobladores originarios, montaraces y nómades, las cosas siguen como entonces.
El cacique de ese grupo originario, Gregorio Centurión, contó que deben trasladarse 43 kilómetros hasta Santa Victoria Este para realizar un trámite del Registro Civil. Esos viajes les cuestan hasta $300, pero muchas veces son infructuosos.
"En el pueblo de Santa Victoria dan solo 15 turnos por día, y muchas veces ni a esa cantidad de gente llegan a atender", afirmó Centurión.
Invisibles
En febrero de este año Salta fue otra vez noticia nacional tras la muerte de dos niños de Santa Victoria Este por enfermedades relacionadas con la desnutrición y la pobreza. Uno de ellos, Mauricio Lucas, de dos años, era indocumentado, al igual que su hermano y su madre.
El pequeño padecía de desnutrición crónica, estaba deshidratado, tenía anemia y mostraba evidentes signos de ictericia: coloración amarillenta de la piel y mucosas propias del aumento de la bilirrubina relacionada con trastornos hepáticos. Vivía en la comunidad wichi de La Puntana, a 40 kilómetros de Santa Victoria Este.
Su condición de indocumentado lo privaba, como a toda su familia, de los beneficios sociales que podrían haberle salvado la vida, además del derecho humano fundamental de tener una identidad y ser reconocido por el Estado argentino.

Una ciudadanía a cambio de una piel de yaguareté
Una paraguaya relató su experiencia para conseguir un DNI argentino. En uno de los operativos de documentación que se realizaron en Misión La Paz durante el 2012, Luz Alvarado vio la oportunidad de obtener la ansiada ciudadanía argentina. Los agentes del Registro Civil, a los que alojó entonces en su casa, Héctor Concha y Carlos Villafañe, le prometieron una inscripción rápida, pero el trámite terminó vetado. Ella no conocía las reglas, y el enojo le dura hasta hoy.
Luz nació en Paraguay y tiene esposo e hijas argentinos, por lo que no imaginó complicaciones. La realidad le demostró lo contrario.
La opción que le presentaron fue que se ampare en la ley de amnistía para originarios. Ella y su esposo gratificaron la disposición de los agentes públicos con una piel de yaguareté que dejó las paredes de su rancho para terminar adornando un gorro comparsero en la ciudad de Salta.
"Él (por Concha) dijo que le encantaba el cuero de tigre y mi marido se lo dio", recordó la mujer, a quien le facilitaron el aval de un cacique de la zona para iniciar el trámite de inscripción.
Largo trámite
Al ver que el tiempo pasaba sin noticias del DNI, la mujer, indignada, viajó a la capital y se presentó en el Registro Civil, donde no consiguió que los cuestionados agentes la atendieran.
"Durmieron en mi casa, les dimos de comer y cuando fui a verlos me desconocieron", contó, aún con bronca, a El Tribuno.
Sí fue recibida por la directora del Registro Civil, Mónica Antacle, quien le explicó que su trámite había sido observado porque en el cruce de datos surgió que en los documentos argentinos de sus hijas ella figuraba con nacionalidad paraguaya.
"Me aconsejó ir a la Dirección Nacional de Migraciones, le hice caso y ahora, después de mucho tiempo, ya soy residente argentina", remarcó.
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<div>Wichis de El Cañaveral caminaron hacia la ciudad de Salta para exponer sus reclamos. </div><div><br></div>
Wichis de El Cañaveral caminaron hacia la ciudad de Salta para exponer sus reclamos.


Lucha por documentos y subsidios
Habitantes de El Cañaveral quemaron una oficina del Registro Civil. Wichis de El Cañaveral caminaron hacia la ciudad de Salta para exponer sus reclamos. El 10 de julio pasado, un grupo de manifestantes de la misión El Cañaveral, de la etnia wichi, incendió las oficinas del Registro Civil, Concejo Deliberante y la Municipalidad de Santa Victoria Este.
La protesta, en la que hubo enfrentamientos con la policía, heridos de ambos lados y cinco aborígenes detenidos, se hizo en reclamo de energía eléctrica, trabajo y documentos.
Tres semanas después, los mismos manifestantes iniciaron una caminata hacia la ciudad de Salta para insistir con sus reclamos ante autoridades provinciales.
"Tenemos mucha gente sin DNI. Los documentos son importantes porque así alguna vez podremos conseguir un subsidio. En El Cañaveral no tenemos esos beneficios porque para eso hay que tener documentos", dijo uno los jóvenes que acompañaron al cacique Nicolás Juárez en la travesía.
Pese a los reclamos en El Cañaveral, que se encuentra a unos 700 metros de Santa Victoria Este, siguen sin el tendido eléctrico. En el lugar residen unas 85 familias. "Le pedimos al gobernador que nos haga dar la tierra, queremos electricidad, trabajo y documentos", insistió el cacique Juárez durante su marcha hacia la capital salteña.


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