Seis de los siete gendarmes detenidos por el robo de doce pistolas 9 milímetros del Escuadrón 20 Orán ya declararon ante el juez federal Raúl Reynoso. El séptimo lo hizo casi en el último turno, ya que se presentó junto a un abogado particular (los otros seis tienen defensores oficiales) que le aconsejó declarar una vez que se interiorizaran de la causa.
"Ya hemos tomado declaración a los siete gendarmes que continúan detenidos y que incluyen desde cabos hasta un primer alférez; se han tomado huellas, se hicieron planos y continuamos con la investigación", confirmó ayer a El Tribuno el juez federal de Orán Raúl Reynoso, a cargo de la causa.
El magistrado dijo que las siete detenciones fueron solicitadas por el fiscal federal José Luis Bruno "y yo las avalé atento a la gravedad de los hechos". Además, dejó abierta la posibilidad de que se hagan nuevas detenciones en los próximos días, aunque no dio pistas sobre a quiénes estarían apuntando en la investigación.
En paralelo a lo que sucedió en el Juzgado Federal, los operativos de rastrillaje y controles de ruta en Orán y alrededores -que fueron inusuales en estos días- siguen sin pistas ciertas sobre el destino de las armas de guerra que fueron sustraídas del Escuadrón.
"Espero que si las armas no fueron ya sacadas del país, a través del rastrillaje y los controles Gendarmería pueda recuperarlas prontamente", afirmó el juez federal.
Según Reynoso, en los casi once años que lleva como juez federal en Orán, "es la primera vez que sucede un robo de armas de este volumen".
En medio de la noche
Las doce pistolas 9 milímetros robadas en el Escuadrón 20 eran nuevas e iban a ser entregadas a efectivos que debían custodiar las elecciones presidenciales en Tucumán.
La versión más fuerte de lo sucedido es que las pistolas habrían sido robadas por una o varias personas que ingresaron a la sala de armas a través de un ventiluz que está en la parte alta de una pared. Ese hueco estaba protegido por una reja y hace un tiempo se sacaron los hierros para colocar allí un aire acondicionado. El aparato no se instaló y para tapar la abertura se colocó un armario, el que habría sido corrido por quienes se llevaron las pistolas.
Ayer trascendieron detalles de lo sucedido el martes, último día que fueron vistas las pistolas en la sala de armas.
Para el Escuadrón fue un día atípico. A la mañana se desató un incendio de pastizales en la parte posterior del predio que está en las afueras de la ciudad. El fuego comenzó a extenderse rápidamente, por lo que efectivos del área de Forestación de la Policía de la Provincia acudieron para apagar las llamas. Existía el temor de que llegaran hasta los cañaverales contiguos al Escuadrón.
Poco después del mediodía, y como parte de los preparativos del proceso electoral, el encargado de la sala de armas salió del Escuadrón para ir a despachar ocho fusiles FAL a Los Toldos; también iban destinados a efectivos que custodiarán las elecciones.
Como su jornada había terminado, regresó recién el miércoles a la mañana y al ingresar a la sala de armas se dio con que faltaban las doce pistolas Beretta 9 milímetros.
Un dato más: entre las 17 y las 22 hubo un corte de luz en el Escuadrón. Como se desconoce la hora en la que ocurrió el robo, existe la sospecha de que el o los ladrones ingresaron protegidos por la oscuridad de la noche a través del ventiluz.
En la parte de afuera, cerca de la sala, fue encontrada una escalera metálica y se detectaron llamativas huellas de una motocicleta y de zapatillas. Todo ya fue relevado y el juez federal Reynoso así como el fiscal federal Bruno esperan los resultados de las pericias que se realizan en el marco de la investigación.
Sospechas detrás del robo
¿Quiénes se robaron las armas? ¿Cómo lograron atravesar los controles perimetrales e internos del Escuadrón 20 hasta llegar a la sala de armas? ¿Cómo sabían de la existencias de las nuevas pistolas? Estos y otros interrogantes dejó abierto el robo de las doce pistolas 9 milímetros en Gendarmería.
Una versión extraoficial que corrió como rumor por la ciudad de Orán ayer fue que detrás del caso habría una fuerte disputa interna, con la que tratarían de afectar al actual jefe del Escuadrón, comandante principal Miguel Arias.
"Desde que llegó el comandante Arias comenzó a controlar a todo el personal, sobre todo a los que actuaban en forma descarriada o que lo hacían fuera de las normativas de la ley", dijo una fuente que pidió reserva de su identidad.
"Cada vez que se hace un operativo, los gendarmes deben informar en detalle al jefe Arias porque él personalmente da la información al juez o al fiscal. Los tiene cortitos a todos", añadió.

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Sección Editorial

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Alicia  Yañez
Alicia Yañez · Hace 13 meses

Por lo que leo,deduzco que "todo fue muy bien preparado",por supuesto,con la complicidad de gente de la fuerza.Tiene intervención el famoso juez Reinoso?El mismo que libera a los narcos?me recuerda a otro famoso juez:OYARBIDE.hasta cuándo nos van a tomar el pelo? Pero,como siempre,el hilo se corta por lo más fino,van a pagar las consecuencias los de menos rango.

elizabeth graciela laguna
elizabeth graciela laguna · Hace 13 meses

ENCIMA DE SER DELINCUENTES CON UNIFORME, CHORROS !!!!! QUE VERGUENZA PARA LA FUERZA !!! DEBERIAN REMOVER A TODO EL PERSONAL. MANDARLOS AL SUR O A BS AS.


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