No hubo corridas ni clima de catástrofe. En el primer día sin cepo cambiario, el dólar, ya flotante, cerró a $13,95. La divisa comenzó a venderse a un valor cercano a los 15 pesos, pero fue bajando y terminó por debajo de los $14.
El ministro Alfonso Prat Gay informó que el valor en el mercado mayorista fue de $13,40. Una encuesta del diario Ámbito Financiero mostró que tres de cuatro potenciales compradores no tenían interés. Esa calma es una señal de que, más que una devaluación, lo que el Gobierno habilitó es una normalización de un mercado insostenible. "Faltaron compradores y abundaron vendedores", dijo el ministro.
El presidente de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, Adelmo Gabbi, consideró que el dólar "no debería tener un valor superior de $14,20" y aseguró que las medidas adoptadas son "excelentes".
Sin superministros

La economía, a diferencia de lo que ocurría en los tiempos de José Alfredo Martínez de Hoz, Domingo Cavallo y Axel Kicillof, no tiene figuras excluyentes.
El presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, ocupa en la salida del cepo un lugar decisivo como capitán de tormentas.
El aporte de dólares de diverso origen es fundamental para calmar las aguas, pero la preocupación a mediano plazo está en los costos de las compañías que compran insumos dolarizados, la evolución de la canasta salarial, la reducción del déficit fiscal, el flujo de inversiones y el desarrollo de las paritarias.
La calma inicial es auspiciosa, pero el éxito depende de esas variables.
Prat Gay anticipó que "el tipo de cambio fluctuará pero no se cumplirán las profecías que se hacían en la campaña electoral". Solo los sectores ultraverticalistas del kirchnerismo, encabezados por Carlos Kunkel y Hugo Yasky, repitieron los oráculos, a pesar de que el referente económico de Daniel Scioli, Mario Blejer, expresó su apoyo al levantamiento del cepo.
El corazón y el bolsillo
En el Gobierno esperan que no haya un traslado directo de la devaluación a los precios. Muchas empresas vienen aumentando precios en forma preventiva desde principios de noviembre, cuando vieron venir la salida del cepo.
Como enseñara el "maestro" Juan Carlos Pugliese en plena hiperinflación alfonsinista, "a los empresarios se les habla con el corazón pero contestan con el bolsillo". El único antídoto contra la inflación será la disminución del déficit, el aumento de la actividad productiva y un plan económico congruente. El presidente Mauricio Macri, Prat Gay, Sturzenegger y todo el equipo generan confianza en el mundo de los negocios, pero deberán esmerarse en brindar garantías.
El líder de la CGT, Hugo Moyano, advirtió que "no hayan sacado el cepo al dólar para ponérselo a las paritarias". El gastronómico Luis Barrionuevo adelantó que si hay aumentos y quita de subsidios, el reclamo salarial llegará al 50%.
La eliminación de retenciones a ruralistas e industriales, así como la agilización del comercio exterior, son medidas aplaudidas por un amplio sector que las ve como un gesto de "sentido común". La recesión cobra sus primeras víctimas entre las industrias grandes o pequeñas. El naufragio del proyecto de Kicillof es la madre de esta nueva crisis. La eliminación de subsidios a tarifas de gas y luz desde enero impactará en los bolsillos de sectores medios, aunque empieza a corregir un espiral aberrante: el déficit fiscal está nutrido, en gran parte, por esos subsidios, que benefician a los más favorecidos económicamente pero que se financian con inflación. Como se sabe, la inflación es el "impuesto a la pobreza".
La ciudadanía no cree en los "derrames". Prat Gay y todo el equipo económico deberán asegurarse de que estas medidas, destinadas a mejorar el empleo, el valor del salario y la calidad de vida de la gente, no signifiquen un sacrificio desparejo que deje sin resguardo a los sectores más vulnerables de una sociedad frágil.
Dos expresidentes del Banco Central mostraron ánimos críticos, pero diversos. Martín Redrado opinó que hace falta conocer cuánto se va a emitir "porque eso puede presionar o no sobre el dólar". Su sucesora, Mercedes Marcó del Pont, se mostró "preocupada por el contexto complicado".

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Sección Editorial

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el villero con estudios
el villero con estudios · Hace 11 meses

El Tribuno es cómplice de este nuevo gobierno neoliberal. Te titulan "todo normal y tranquilo", si claro! te subieron el dólar de $9,6 a casi $15, con eso tu sueldo pasa a valer un 30% menos, pero a eso agregale que la mayoría de los productos van a subir! Es decir nos metieron el palo en el traste sin vaselina y dicen que "esta todo normal y tranquilo". Romero nosotros tenemos memoria.


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