Llegan las lluvias y las altas temperaturas. En Santa Victoria Este ya corre más ancho el río Pilcomayo, allá por la triple frontera salteña con Bolivia y Paraguay. Se trata de uno de los departamentos con mayores índices de necesidades básicas insatisfechas del país y uno de los municipios más pobres de la Argentina.
En esta época, como en muchas localidades de la provincia, se extreman las medidas sanitarias para contener las diarreas e infecciones gastrointestinales, que en niños con bajo peso o con signos de desnutrición pueden resultar fatales. Hace un año, en diciembre de 2014, El Tribuno estuvo una vez más en La Puntana, una comunidad wichi de unas 2.000 personas. No tenían ambulancia, tampoco medicamentos, había goteras en el techo, no quedaba un vidrio sano y convivían con murciélagos alojados en el cielorraso.
"Este año nos vamos a quedar sin cielo raso directamente. Ya las chapas no dan más. Acá con las lluvias no se puede trabajar. Se nos gotea", alertaba Alfonso Díaz, uno de los tres enfermeros originarios que con empreño y pocos recursos atiende todos los días las necesidades de sus vecinos.
Pero los reclamos no fueron atendidos y, semanas después, la tragedia no esperó por anuncios. Tras la muerte de un chico wichi, autoridades sanitarias habían prometido la reparación del puesto sanitario, pero los fondos para la nueva estructura recién serían incluidos en el Presupuesto 2016 provincial que se tratará hoy en Diputados.
A las 4 de la mañana del 6 de febrero de este año apareció en ese mismo puesto sanitario de La Puntana el pequeño Mauricio Lucas, de solo dos años. El enfermero Dionisio Duarte contó por esos días a El Tribuno que cuando llegó el chiquito al puesto sanitario, se dio aviso para trasladar al niño al hospital de Santa Victoria Este, a 45 kilómetros de distancia por caminos que en tiempos de lluvia son intransitables. La ambulancia nunca llegó. Estaba derivando a un paciente a Tartagal y la localidad no contaba con otra ambulancia para atender emergencias durante las seis horas, al menos, que podría demorar un viaje ida y vuelta en las mejores condiciones posibles.
A Mauricio se lo llevaron en una camioneta particular a las 14. Falleció a las 21.27 en el hospital. Padecía de desnutrición crónica; estaba deshidratado; con anemia y mostraba signos de ictericia, una coloración amarillenta en la piel por el aumento de la bilirrubina. "Tenía un faltante de peso para su talla", dijo después la secretaria de Nutrición, Gladys Pernas. El "faltante" era bastante alto. El pequeño pesaba 7,7 kilos y tenía una talla 80 centímetros, mientras que un chico de esa edad debería pesar entre los 12 y 15 kilos.
"Hace falta suero oral, nebulizador, oxígeno y una camilla para internar. Estas cosas no pueden pasar. Tal vez con una ambulancia y nosotros bien equipados ese chico se salva. Es muy triste para mí. Hay muchas mujeres jóvenes que tienen sus hijos desde los 12 años. Poco se habla de eso acá y hace mucha falta", opinó entonces Dionisio Duarte, consultado por este medio.
Las lluvias ya llegaron sin pedir permiso. Los calores intensos aumentarán las chances de deshidratación y la falta de agua potable seguirá ocasionando diarreas en La Puntana, con el evidente riesgo que esa cuestión conlleva para los chicos con algún tipo de déficit alimentario. El pequeño puesto de tres piezas tendrá que esperar que se apruebe el ítem "ampliación y refacción del Puesto Sanitario La Puntana", para el que el Presupuesto 2016 que estudian los legisladores destina $850.000.
Otras obras
Entre las obras para Santa Victoria Este que figuran en el Presupuesto 2016 se encuentra la refacción de la instalación eléctrica del hospital, recientemente renovado con plata del llamado Fondo de Reparación Histórica. La obra costará $500.000. También está previsto un nuevo cercado para el hospital de Alto La Sierra, ampliado también con el mismo fondo, que costará $400.000.
También está pensada una inversión de 6,5 millones para la red de agua y el alcantarillado del pueblo de Santa Victoria.

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