Aviones redoblaron sus bombardeos contra barrios de la norteña ciudad siria de Alepo controlados por rebeldes, alcanzando zonas residenciales y centros de un galardonado grupo de defensa civil conocido como Cascos Blancos, luego de que el Ejército sirio anunciara una nueva ofensiva para tomar toda la urbe.
Al menos 39 personas murieron y decenas resultaron heridas en los ataques en la zona, incluyendo a 12 miembros de una misma familia fallecidos en bombardeos en un pueblo de la periferia oeste de Alepo, dijo una ONG opositora.
La intensificación de la campaña de bombardeos y el anuncio de la ofensiva llegaron horas después de que Estados Unidos y Rusia, que apoyan a bandos contrarios en el conflicto, fracasaran en su intento de revivir un alto el fuego que duró casi una semana, antes de colapsar y de dar lugar a un nuevo nivel de violencia.
Residentes y activistas opositores dijeron que los ataques aéreos, que comenzaron el miércoles por la noche, fueron los más fuertes en muchos meses, quizás en años, y que golpearon zonas residenciales, infraestructura y centros de los Cascos Blancos.
Un oficial militar sirio no identificado dijo a la TV estatal siria que los bombardeos contra Alepo continuarán por un extenso periodo y que la operación anunciada "incluirá una invasión terrestre" de los barrios controlados por rebeldes.
La ONG pro oposición siria Observatorio Sirio de Derechos Humanos dijo que al menos 27 civiles, entre ellos niños y mujeres, murieron en decenas de ataques lanzados durante la noche y en las primeras horas de la mañana por la aviación siria y rusa.
Muertos y heridos
El Observatorio agregó que también hubo decenas de heridos y que podría haber más personas muertas bajo los escombros, informó la cadena de noticias CNN.
Al oeste de Alepo, al menos otros 12 civiles, todos miembros de una misma familia, entre ellos seis niños y tres mujeres, murieron ayer en bombardeos aéreos contra el pueblo de Shaqatin, controlado por la oposición.
Una de las dos plantas de agua de la ciudad también fue atacada, informó el canal de TV pro gubernamental Addounia TV, que acusó a los rebeldes de haber disparado cohetes contra la estación de agua del barrio de Bab a-Nairab, que alimenta a ambas mitades de la disputada ciudad.
Alepo, la ciudad más grande de Siria, está dividida desde 2012 en una mitad este bajo control rebelde y un sector oeste dominado por el gobierno del presidente Bashar Al Assad. Muchos de los grupos insurgentes que operan en Alepo están apoyados por Estados Unidos.
Más de 300.000 personas murieron y 12 millones quedaron como desplazados o refugiados desde que comenzó el conflicto, en marzo de 2011, con una ola de protestas populares duramente reprimida.

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