Sobre dengue, chikunguya y zika en Salta

Hugo Zaidenberg VAPUMAS - Vecinos autoconvocados por un medio ambiente sano de Metán

Sobre dengue, chikunguya y zika en Salta

El escenario epidemiológico de las enfermedades transmitidas por vectores, como dengue, chikunguya y zika, es muy preocupante en el país. El solo hecho de que el responsable de Epidemiología del Ministerio de Salud de la Nación haya manifestado que no se notificarán públicamente los casos que vayan apareciendo, porque ya puede considerarse en situación de epidemia el país, expone la magnitud del caso.
Un ejemplo de esto son las provincias del NEA, como Misiones y Formosa, donde han ocurrido hasta la fecha miles de casos de dengue y decenas de técnicos de distintas provincias del país están trabajando para contener esta epidemia.
En la provincia de Salta, hasta donde se sabe, hay situaciones preocupantes en Orán, General Güemes y Tartagal, donde ya hay casos confirmados y sospechosos de dengue y con el tiempo muy probablemente se presentarán casos de chikungunya y zika.
Como muestra, en San Salvador de Jujuy ya se notificaron 3 casos de fiebre chikungunya la semana pasada.
Ante esto, el Ministerio de Salud Pública de la Provincia actúa mediante una estrategia de prevención de carácter indiscutible, como la de control focal (trabajo casa por casa para evitar tener fuentes de agua que puedan ser criaderos de Aedes).
Esta tarea es tan importante que en ella debiera hacerse mayor énfasis entre los Municipios y la comunidad; pero hay situaciones que no están claras.
En Salta, existen normativas provinciales de control de este tipo de situación epidemiológica que contradicen claramente los lineamientos nacionales.
"En Salta, las normativas de control de este tipo de situación epidemiológica contradicen claramente los lineamientos nacionales".
En situaciones de brote y/o epidemia está indicada la utilización de insecticidas piretroides para realizar bloqueos y rociados espaciales con máquinas portátiles usadas por personal técnico y máquinas pesadas montadas en vehículos. Esta actividad se realiza en todas las provincias a excepción de la nuestra, que tiene normativas que proscriben su uso por la aparente toxicidad de estos agentes.
Surgen así interrogantes: ¿será que la gente de Salta tiene una vulnerabilidad especial que no tiene la gente del resto de las 23 provincias? ¿Es que en el mundo y en el resto de América Latina, donde también usan insecticidas piretroides están también equivocados, y están exponiendo a sus respectivas poblaciones a peligros que solo advierten los iluminados de la provincia de Salta?
Aquí, en cambio, pretenden usar productos biológicos no aprobados para su empleo en Salud Pública por ANMAT, el organismo nacional que regula la utilización de productos de este tipo.
¿Es esto posible y válido en situación de epidemia?
Cuando la población está claramente en riesgo hay que emplear los medios que la técnica y la ciencia demuestran que sirve, esto es los insecticidas piretroides.
Lo que significa no avalar el abuso y/o sobreempleo de este tipo de productos para situaciones no claramente identificadas como situaciones de riesgo epidemiológico.
Como una demostración de este concepto, hay municipios que han solicitado el apoyo del Ministerio de Salud de la Nación en esta instancia, ejemplo que deberían imitar otras comunas.
Estos conceptos no pretenden ser una simple disgresión sobre el uso o no de determinados productos, sino una reflexión que apunte al bienestar y calidad de vida de la comunidad, de nuestros hijos, en fin, de la sociedad local inmersa en esta realidad preocupante.
Y los que tienen el poder de decidir, lo deben hacer objetivamente en función de dichos intereses.
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