El decano de la facultad de Odontología de la Universidad de Buenos Aires y reconocido profesional en el campo local, dialogó con El Tribuno.
Ir al odontólogo sigue siendo un práctica costosa, ¿Por qué pasa esto?
La Odontología no solo es costosa por los materiales, que sí tienen una marcada influencia, sino que lo más importante son las horas, tecnología y precisión que requieren los tratamientos. Y no solo los modernos, esto es histórico. Para dar un ejemplo muy significativo, un tratamiento de conductos en un molar superior que generalmente tiene 4 o más raíces realizado con el instrumental que corresponde y utilizando microscopía, que es la única manera de encontrar todos los canales existentes, no puede ser realizado por un experto en menos de dos horas y a veces, supera las tres horas. Si comparamos esto, con una cirugía cardiovascular, llevan aproximadamente el mismo tiempo.
Pero podemos agregar, que a ese tratamiento de conducto todavía la reconstrucción coronaria que puede consistir en un poste o un perno muñón, luego una corona provisoria de altísima precisión para preservar la salud del diente y los tejidos blandos vecinos y luego una corona definitiva. Lo peor, que como ese tiempo no está reconocido ni por las prepagas ni por los seguros y tampoco por muchos pacientes, los tratamientos no se realizan en los tiempos necesarios y allí se pierde la eficiencia que la mayoría de los profesionales tienen pero que no pueden poner de manifiesto porque con los aranceles que se pagan y con el tiempo que se obliga a realizarlos es imposible obtener la calidad que se conoce.
¿Cómo observa los servicios de salud pública, en hospitales y centros de salud, en cuanto a la odontología?
Esta es una pregunta muy difícil porque hay de todo en la viña del Señor. Se han reequipado algunos de los centros de atención y otros no, y se ha puesto al día a mucha gente y existen algunas posturas refractarias. Lo que es importante es que pareciera que está cambiando la idea de que el hospital público es solo un lugar para emergencias y cosas simples. En nuestra Facultad, que también es hospital público, la idea es que la alta y mediana complejidad también estén a disposición de la gente, con bajos costos y alta eficiencia.
Tengo la impresión de que las generaciones jóvenes deben dar respuesta a este cambio total, tanto en lo referido a estructura y equipamiento, como a la puesta al día académica en todos los rincones del país.
¿Qué observa sobre los hábitos para cuidar los dientes?
La tetra de la prevención es dieta, higiene, buena odontología y controles periódicos. Cuando estos cuatro factores, se superponen, el futuro es negro. Cuando ocurre lo contrario, es muy promisorio. Los sistemas de salud deben atacar con fuertes programas de educación, tanto en los sectores más vulnerables como en los menos vulnerables.
¿A qué altura está hoy Argentina respecto de los avances tecnológicos y formación profesional para abordar la prevención, diagnóstico y tratamiento de las enfermedades de los tejidos dentarios?
La Argentina tiene en este momento el nivel de conocimiento y la tecnología similar a cualquier país desarrollado del mundo, lo que no quiere decir, que esto esté difundido de manera universal. Esto requeriría una urgente necesidad de política sanitaria, que en gran parte se realiza, sin embargo requiere ser aumentada.
¿Qué lugar ocupa en Argentina el advenimiento de la Implantología?, ¿qué beneficios aporta esta técnica?
La Implantología en la Argentina está ampliamente desarrollada desde muchísimos años atrás. Comenzó hace 50 años con las primitivas técnicas que fracasaron, hasta el advenimiento de los trabajos del profesor Branemark, que ya datan de 40 años y en los que en la Argentina existen grupos de trabajo que se aproximan a los 35 años de antigedad. Esto no quiere decir, que todo sean rosas en Implantología, como en toda sociedad hay tirios y troyanos. Hay muy buenos y hay grupos con un neto sesgo comercial, que están generando conflictos peligrosos.
La Implantología generó una bisagra, un cambio para siempre, un antes y un después, es la tercera dentición. Como una metáfora que puede dejar más claro este terrible éxito de la implantología moderna puedo decir: los implantes fueron creados para reemplazar las pérdidas de todas las piezas dentarias. A consecuencia de ello, las piezas dentarias estaban muy celosas y cuando los verdaderos odontólogos integralistas los comenzamos a utilizar en los desdentados parciales, quienes con las prótesis convencionales están condenados a terminar perdiendo los dientes, vimos que los implantes eran el mejor mecanismo para conservar por muchísimos años más las piezas dentarias remanentes. Y la metáfora es: ahora, las piezas dentarias aman a los implantes porque prolongan muchísimo su función y por lo tanto, su vida.

¿Qué te pareció esta noticia?

Aparecen

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora