En las conmemoraciones de fin de año, normalmente se abusa de la comida y de la bebida. Incluso aquellos que no beben conocen de sobra los efectos que el alcohol puede causar al día siguiente: dolor de cabeza, boca amarga, diarrea, vómito y deshidratación.
El abuso de bebidas alcohólicas, además de ingresar toxinas a nuestro organismo, desequilibra el azúcar y afecta el nivel de vitaminas y nutrientes, quitándole energía al cuerpo.
Cuando consumimos alcohol, este aumenta rápidamente el nivel de azúcar del organismo y, en consecuencia, luego se produce una caída brusca de la glucosa en sangre. Es de este descenso que el organismo busca recomponerse con celeridad. Por eso, tras una ingesta de bebidas alcohólicas, el cuerpo solicita consumir alimentos con elevada composición de grasa, azúcar e incluso sal. Se trata de una recompensa rápida para el organismo. Y estos alimentos, además de no poseer nutrientes, acaban perjudicando el funcionamiento del hígado, ya afectado por el consumo de alcohol. Las verduras oscuras son las mejores para eliminar las toxinas que vienen aparejadas con el exceso de bebida. Consumir vegetales al día siguiente en jugos, ensaladas y en todas las preparaciones nos ayuda a librarnos de una resaca. El repollo crudo, además de ayudar al hígado, mejora los síntomas del dolor de cabeza.
La hidratación
Los líquidos también son importantes para quien bebió de más. Consumir diez vasos de agua al día siguiente de la resaca es fundamental. Los tés también son beneficiosos para combatirla, principalmente aquellos hechos con hierbas como el boldo o la alcachofa. El boldo contiene la boldina, que es una sustancia activa, y la alcachofa la cinarina. Estas dos sustancias son hepatoprotectoras, es decir, protegen las células del hígado, desintoxican y ayudan a la bilis a funcionar mejor. De hecho la cinarina depura el hígado y provoca una mayor excreción de orina, por lo que también purifica las vías urinarias. El hígado secreta normalmente unos 800 ml de bilis, pero gracias al efecto de la cinarina tras la ingestión de 500 g de alcachofas cada día la cantidad puede aumentar el 50%, alcanzando los 1.200 ml.
En caso de deshidratación, diarrea o vómito, decurrentes del consumo de bebidas alcohólicas, el consejo es ingerir también, a lo largo del día, isotónicos naturales, como el agua de coco o industrializados como las bebidas rehidratantes y deportivas.
Jugo revitalizante
Con cinco ingredientes: remolacha, zanahoria, manzana, menta y jengibre se puede elaborar un jugo que amenizará los efectos de la ingesta copiosa de alcohol. La remolacha contiene betaína, que ayuda a desintoxicar el hígado. La manzana y la zanahoria, además de poseer fibras que mantienen la glucosa por más tiempo en la sangre, contribuyen a ganar una sensación de saciedad, sin dejar el organismo pesado. La menta, que es digestiva, ayuda a desintoxicar y el jengibre estimula la circulación y lleva rápidamente hacia las células los nutrientes que el organismo está precisando. Hay que batir estos ingredientes crudos y agregarles agua. Lo ideal es ingerirlo apenas hecho.
El mito
También existen falsas creencias en torno de la resaca. No existe manera de determinar qué cantidad de bebidas alcohólicas es necesario ingerir para despertarse al día siguiente con resaca, pues cada organismo reacciona de forma diferente. Además es un mito que la mezcla de diferentes bebidas lleve a este estado más rápido. El problema estriba en que cada bebida tiene un tenor alcohólico y en la mixtura de unas con otras esa proporción aumenta cada vez más. Lo que cuenta es la cantidad de alcohol ingerida y cómo va a interferir en el hígado. Sí es válido ese consejo de ir comiendo mientras se bebe. Para ello, lo ideal es consumir alimentos livianos y en pocas cantidades.

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Sección Editorial

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