Comerciantes locales buscan ampliar la canasta nutricional que lanzó recientemente la comuna de la ciudad de Tartagal.
La canasta nutricional cuenta con alrededor 32 productos de alimentos de primeras marcas y se vende a $500.
Si bien hasta el momento cinco supermercados se sumaron al programa, otros comerciantes propusieron agregar más productos y marcas.
El empresario local Miguel Ojeda, propietario de un supermercado, una panadería y una casa de comidas rápidas, consideró que se puede ampliar en cantidad y calidad la oferta.
"Con el mismo costo se pueden sumar tres artículos más y reemplazar los lácteos -dulce de leche y leche en polvo- por productos de La Serenísima, de mayor precio, pero de mejor calidad", explicó.
Ojeda señaló también su deseo de participar del programa para poder comercializar la canasta nutricional.
Los supermercados adheridos son cinco hasta el momento. Cuentan en sus accesos con el logo del programa.
Cada familia puede adquirir la cantidad de canastas que desee, sin límite de compra.
La iniciativa surgió desde el municipio local, dado el incremento de la demanda de alimentos en los últimos meses.
Como las tarjetas de alimentos y los bolsones alimentarios no son suficientes para asegurar una nutrición óptima de niños y adultos, un equipo técnico conformado por nutricionistas y asistentes sociales propuso una canasta de alimentos que cubren todas las necesidades alimenticias de una familia.
La ecuación que hacen desde el municipio es que si por cada asignación universal por hijo las madres perciben $790, pueden cubrir las necesidades por semana por cada niño.
"No hay razón para que sigamos teniendo problemas de desnutrición infantil y en adultos. Pero es necesario que las madres sepan en qué productos invertir", dijo el secretario de Gobierno Franco Hernández durante el lanzamiento de la canasta.

Crearán más programas

En pocas semanas se lanzará un programa para que las madres aprendan el valor nutricional de los productos que aparecen en las góndolas y en la propia canasta nutricional.
"Las mamás utilizan la tarjeta social o lo que cobran en productos carísimos y que no sirven para nada. Se llevan 10 o 12 paquetes de galletas dulces, en lugar de comprar un bizcochuelo en caja y un pote de dulce de leche para que los chicos acompañen la merienda. Otras compran el yogur con cereal en potes individuales en lugar de comprar el envase familiar y una bolsa de cereales para toda la familia", dijo la encargada de un supermercado de Tartagal adherido al programa de la canasta solidaria.
También se lanzará un programa complementario sobre cómo cocinar de manera saludable con los ingredientes de la canasta. Esta experiencia se lleva adelante con las madres aborígenes que mensualmente reciben un bolsón de alimentos, muchos de los cuales no conocían y, por tanto, no sabían cómo utilizarlos y los terminaban desechando.

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora