Llevar un mensaje de hermandad es el objetivo de Martín Oliver, un apasionado por las motos que partió desde Cachi con destino al fin del mun do.
Acostumbrado a estas travesías, ahora recorrerá la cordillera de los Andes, donde intentará unir los 33 pasos en la frontera con Chile.
Será más de un mes en moto, una Yamaha XT660R todo terreno, por las altas cumbres de los Andes con destino final a Tierra del Fuego.
Hasta el momento, Martín recorrió 10 pasos fronterizos, desde Jama a San Sebastián. Ahora completará los 23 restantes, comenzando por Pircas Negras, en La Rioja.
La travesía finalizará en el paso Bella Vista, en la isla Grande de Tierra del Fuego. Además, visitará numerosas ciudades chilenas y argentinas, como La Serena. Santiago, Rancagua, San Martín de los Andes, Bariloche y Ushuaia, entre otras, en las que aprovechará para visitar a todos los amigos que hizo en el camino.
El regreso a los Valles Calchaquíes está previsto para el próximo 18 de diciembre. "Estoy muy emocionado, hice solo el 90% de mis viajes y la idea es poder completar todos los pasos en un solo viaje. Llevo recorridos más de 380.000 km entre Argentina, Chile, Brasil, Uruguay y Paraguay", contó a El Tribuno Oliver.
Carabineros sorprendidos
La mayor odisea de las travesías de Martín fue llegar a Chile cruzando la cordillera en una pequeña moto de 110 cc. Fueron 2.900 km recorridos durante 10 días por la cordillera de los Andes.
"Fue una de las experiencias más emocionantes de mi vida. Mis conocidos me decían que estaba loco, pero no tuve ningún inconveniente con la moto", dijo Oliver.
Contó también que los carabineros chilenos no podían creer que había cruzado la cordillera en una moto tan pequeña: "En cada paso fronterizo todos salían a verme sorprendidos. Me decían que era el primer registro de alguien que cruzaba en una moto tan chica la cordille ra".
Amante de las motos
Martín es oriundo de Cachi. Su afición por los viajes en moto comenzó en 2009. En 2011 cubrió los más de 13 mil km que separan La Quiaca de Usuhaia en un viaje único, solo en compañía de su moto y de los ocasionales amigos que fue haciendo en el camino,
"Al motoquero no lo define la moto que tiene, por más grande que sea, sino los kilómetros recorridos. Lo más hermoso de estos viajes es poder conocer gente y culturas diferentes", dice.

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