Cuando en la Cámara de Diputados de Brasil celebraban la votación que indicaba el juicio político de la presidenta Dilma Rousseff, tras una violenta votación a favor, el Tribunal Supremo dio a conocer el aplazo hasta el próximo 16 de diciembre.
El ministro del Tribunal Supremo de Brasil, Luiz Edson Fachin, decidió aplazar el proceso de "impeachment" contra la presidenta Rousseff, y justificó la medida para "evitar actos que eventualmente podrían ser anulados.
De esta manera, Fachin prohibió que empiece a funcionar la comisión especial que iba a controlar el proceso.
Esto sucede luego de los serios incidentes entre diputados de la oposición y partidarios del gobierno. A los empujones y a las trompadas, los diputados brasileños mostraron ayer una violencia poco común a la hora de votar, en forma secreta, las dos listas de miembros de la comisión especial que debe decidir el juicio político contra la presidenta. Los resultados favorecieron ampliamente a la oposición y la rama "rebelde" del cogobernante Partido del Movimiento Democrático de Brasil (PMDB): obtuvieron 272 votos contra 199 del oficialismo. Esta votación de los legisladores era catastrófica para el gobierno de Rousseff. Es que el comité especial que debe decir el juicio contra la mandataria brasileña tiene amplia mayoría de quienes están a favor de despedir a la jefa de Estado aun sin causa justificada.
Esta elección en la Cámara Baja era tomada, además, como una prueba de hacia dónde iría a girar el barco.
Dependían de eso las futuras maniobras de los "enjuiciadores políticos". Si les iba mal, el plan era demorar hasta mediados del próximo año los trámites, con la esperanza de sumar a sus acciones movilizaciones como las protagonizadas a principios de este año. Como les había ido bien, tenían que reanalizar la estrategia y ver si les convenía apurar el paso. Ahora por la decisión final habrá que esperar unos días más.

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