Cada vez más personas se inclinan desde Occidente a los misterios ancestrales del arte milenario del taoísmo, una teoría basada en el aprendizaje de técnicas que permiten al hombre alargar el mayor tiempo posible el coito. La filosofía del taoísmo surgió en China 14.000 años atrás, arraigándose en las costumbres culturales, artísticas, sexuales, y de pensamiento de la gente.
Probablemente sea más conocido hablar del Kamasutra o las leyendas de los encantos de la sexualidad de los emperadores orientales de esos tiempos, que practicaban en su mayoría de edad las enseñanzas y hazañas de este rito. Los taoístas buscan alcanzar la energía del cuerpo y llegar a la longevidad y a la inmortalidad por medio de esta teoría. Es una reivindicación del erotismo por medio de la ceremonia.
Para el Tao, las distintas posturas sexuales permiten curar todo tipo de dolencias como la debilidad de huesos y articulaciones, las alteraciones de la presión sanguínea, problemas circulatorios e incluso la falta de regularidad en la menstruación. El taoísta cree que el estado natural del hombre es ser eyaculador precoz. Y es por eso que para lograr el placer mutuo de la pareja, debe demorar su propio regocijo para permitir el disfrute conjunto con su pareja, porque es una satisfacción que depende de los dos.
A pesar que estas técnicas tengan un origen religioso, muestran un total conocimiento del funcionamiento del cuerpo y las emociones humanas de cada sexo.
El secreto está en tomar el sexo como una ceremonia. Hay que prepararse internamente para el instante de la relación sexual como parte de un gran momento en la vida. Se cree que el placer puede ser cultivado y lograr aumentar cualitativa y cuantitativamente, valiéndose del erotismo. Este no se basa sólo en caricias mutuas sino en manifestar cada uno de los sentidos: tocar, oír, oler y saborear a la pareja.
Son conocidos desde ese entonces los masajes corporales con esencias aromáticas para crear el clima. La doctrina taoísta apunta a que la pareja construya "su propio templo" antes de hacer el amor. Aquél en el cual pueda manifestar sus sentidos libremente, con ropa atractiva, libertad de movimientos y con aromas y sabores que le ayuden a despertar y profundizar el apetito sexual.
Otro elemento importante para el sexo oriental es respirar suavemente, hacerlo por la nariz, relajándose, olvidándose de todo lo que acontece alrededor y de lo que ha pasado en el día, dejando como único importante el placer de disfrutar el momento.
Como tercer paso, es necesario liberar el propio cuerpo, queriéndolo y animándose a mostrar las mejores cualidades del mismo, sin trabas ni complejos, halagando al compañero. Para el taoísmo es importante mantener relaciones sexuales con continuidad, para enriquecerse mutuamente en todos los aspectos. Una vez que finaliza el acto sexual, se recomienda a la pareja no alejarse del compañero, ya que es un instante de extremada sensibilidad que conviene compartir, intercambiando cuerpo a cuerpo las experiencias positivas de haber disfrutado el momento.
Para ello, le enseña al hombre a usar los músculos de la zona pélvica para mejorar su erección y a apretar con los dedos centrales de la mano el punto situado entre el escroto y el ano. La mujer aquí no es protagonista del acto y les enseñan a disfrutar del acto sexual, fortaleciendo el músculo pubococcígeo. Una de las modalidades consiste en utilizar un cascabel de plata con un cordel, introducirlo en la vagina y la mujer tiene que aprender a moverlo, subiéndolo y bajándolo. De esta forma, aprende a tensar y distender sus músculos pélvicos y conocerse en profundidad, para estar mejor preparada para un posterior amoldamiento al miembro masculino.

Aumentan las consultas por la falta de deseo en parejas

Deseo sexual hipo activo, apatía sexual, o directamente aversión sexual, las consultas por "falta de ganas" de tener relaciones sexuales, han aumentado exponencialmente, en los últimos años. Y no son patrimonio de parejas de cuarenta años de edad o más. También los jóvenes de veinte años, la padecen y los tiene preocupados.

La presencia de problemas hormonales, se encuentra en la primera fila a investigar por parte de los médicos.

No solo la baja de algunas hormonas conocidas, como los estrógenos, la testosterona entre otras, sino también, del exceso de una hormona que suele ignorarse con frecuencia: la prolactina.

Esta se eleva en el embarazo y la lactancia. Pero también se eleva en el hombre, cuando determinados medicamentos la sensibilizan o el estrés, por factores hoy bastante ignorados, encienden la alarma hormonal. La prolactina, de allí su importancia, baja el nivel de testosterona provocando la "falta de ganas", tanto en hombres como en mujeres.

La actividad cognitiva, es decir, el pensamiento moldeado y definido por la acción educacional, juega particular importancia a la hora de buscar y concretar las relaciones sexuales.

Frases que "titilan" en la mente de las mujeres, o de los hombres son recibidas en la infancia o adolescente y pueden impiden la emergencia del deseo sexual.

El interés por el sexo puede disminuir, ya sea temporaria o permanentemente, y también pueden aparecer las disfunciones sexuales, tales como la falta de erección, la falta de excitación, la anorgasmia femenina y dolor al mantener relaciones.

La investigación actual muestra en muchísimos casos, que los factores de estrés de tipo económico, factores sociales, corridas financieras, quiebras, deudas hipotecarias, juegan importante papel.

No son ajenos los factores de relacionamiento: disgustos por discusiones frecuentes, infidelidad de algunos de los dos miembros de la pareja, complicaciones de vivienda frente al crecimiento de la familia, intervenciones quirúrgicas por afecciones banales o graves.

La espontaneidad en el deseo sexual, es patrimonio de la adolescencia y la primera juventud. Pero, luego de acontecimientos importantes y normales de la vida, declina casi en forma definitiva.

La mayoría de los pacientes de ambos sexos, consultan porque baja el deseo sexual. Y quedan esperando las "ganas", los "ratones", que antes, espontáneamente tenían. Cuando se les pregunta: "Usted no tiene ganas, pero ¿si lo provocan, lo encuentran?", un porcentaje significativo de pacientes, responde que sí.

Encuentros programados varias veces por semana, abrazos, caricias sostenidas, besos apasionados, emitidos y recibidos durante diez a quince minutos, en unos diez días restauran la excitación sexual.


¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora