Se dice de ella... Se dice de Barbie que sus medidas proponen un ideal de belleza irreal, que predispone a padecer un trastorno alimentario o uno dismórfico corporal, que su universo glamoroso y despreocupado infunde a las niñas ideas equivocadas acerca de su situación en el mundo. Incluso está censurada en Medio Oriente, donde se la considera un peligro moral, otro símbolo de la cultura occidental que socava los valores islámicos.
Aún así, existen más de 500 grupos dedicados a esta muñeca articulada en Facebook y también está presente en Twitter (@BarbieStyle). Todos sus defensores sostienen que no fue fabricada según un modelo humano, sino que permite a las niñas soñar con que pueden ser todo aquello que deseen. Y Mattel, la mayor compañía de juguetes del globo, en los 54 años de vida de Barbie les ha dado argumentos a favor. Ella ha tenido más de 130 profesiones. Por ejemplo, ha sido astronauta (1965), médica cirujana (1973) y presidenta (1992). En su realidad de fantasía incluso pisó la Luna cuatro años antes de que Neil Armstrong diera "el gran paso para la humanidad".
"A la casita"
En el living-comedor de una vivienda de la zona sur de la ciudad Daniela Villagra (31), Noelia Díaz (28), Cristina López (32), Gilda Aguilar (25), Lorena López (28), Nahir Ramos (18) y Jésica Rosales (28), coleccionistas salteñas de Barbie, preparan una casita comunitaria y la atmósfera es la misma que cuando eran niñas. Salvo que el consenso le gana a las relaciones asimétricas y tan cargadas de tiranía de la infancia. "Yo tuve primas mayores y ¿vieron que siempre se le hacía bullying a la más chica? A mí me daban una muñeca pelada y la acostaban en la cama. Yo les preguntaba si podía hacer algo y ellas me decían: "No, esa solamente duerme''", cuenta Nahir Ramos (18), quien terminó la secundaria y el año entrante va a ingresar en la carrera de Letras. "A mí me pasaba lo mismo. Como tenía todos los Gloria (marca fabricante de ambientes y muebles para muñecas articuladas) venían a jugar conmigo las vecinitas que me trataban mal o me peleaban", aporta Noelia Díaz (28), cajera de una farmacia. Gilda Aguilar (25), guía turística, también recuerda su popularidad en la cuadra: "Yo era la única con barbies originales y ropita. Entonces venían todas a mi casa y aparte era muy despatarrada para jugar por lo que se me desaparecían las prendas o me las olvidaba en otras casas".
Las chicas se conocieron a través de Jésica Rosales. Ella crea prendas actuales y de alta clase para figuras articuladas y las comercializa por Facebook, en su fanpage La Boutique de Barbie. También generó el grupo de chat Coleccionistas de Barbie en Salta-Argentina. En él todas intercambian consejos para reacondicionar muñecas usadas, comprar ofertas por Mercado Libre o, simplemente, compartir fotos de los nuevos "integrantes" de cada familia.
La camaradería y la comprensión circulan como la buena energía en este grupo recién conformado. Ellas imaginan organizar un día una convención salteña de Barbie. Y mientras sueñan con los ojos abiertos defienden -aunque en este círculo íntimo no hace falta- al cuestionado personaje. "Para mí Barbie representa mi infancia en su esplendor, los primeros lazos de amistad que formé y los caprichos que mis padres podían darme", comenta Nahir. "Barbie me gusta porque es la perfección en un mundo imperfecto. Para mí representa a la típica chica que tiene amigas incondicionales, un novio perfecto, una familia hermosa y una casa de ensueño", declara Gilda. Cristina López, ama de casa, dice: "Ella representa un poquito las tantas cosas que quisiéramos ser, como la Barbie presidenta que sale de ese estereotipo de decir como insulto: "Sos una Barbie'', o sea, una hueca". Jésica agrega que su Barbie personalizada sería trabajadora social y -su profesión de modista la obliga- se prefigura para ella "una onda casual, lentes, con su cuaderno de campo en la mano y una mirada que inspire confianza porque ella no tiene límites".
En detalles...
En la maqueta final se percibían algunas disparidades en relación con las imágenes atesoradas de la infancia. En la cocina-comedor son Ken y Ryan quienes trajinan en la cocina y buscan en la heladera para servir a Barbie y sus amigas, todas sentadas a la mesa. En el living, como suele suceder en cualquier juntada de amigos que se volvió demasiado numerosa, faltaba dónde sentarse y eran los muchachos quienes permanecían de pie. En el cuarto, Barbie descansa mientras Ken atiende al bebé. Así, atravesada por la perspectiva de género, que este cambio de mentalidad aunque viene ralentizado se cuela en detalles cotidianos, imaginaron estas chicas la vida de un personaje que oficialmente jamás se casó ni tuvo hijos; aunque sí se dio el gusto de representar todas las profesiones y oficios más significativos para las sociedades occidentales.

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