Dos, tres, cuatro horas. Nunca menos. El ingreso a una unidad carcelaria nunca es una experiencia corta y entrañable. Se atraviesan varias postas, con diversos tipos de requisas y registros. Por cuestiones de organización y seguridad, por un lado van las mujeres y por otro los hombres.
El Servicio Penitenciario de Salta introdujo ayer una innovación que se aplicará en primera instancia en la Unidad Carcelaria N§ 1, el Penal de Villa Las Rosas, y que luego se hará extensiva a todas las instituciones de reclusión de la provincia. Se trata de tarjetas personalizadas.
Según expresaron miembros de la cárcel capitalina, el sistema servirá para "informatizar" los procesos para el ingreso de visitas a los presos, pero también para cualquier tipo de entrada o salida a los establecimientos penitenciarios. Es decir, se aplicará también para el personal y para los abogados defensores que asisten a entrevistarse con sus representados.
El sistema de tarjetas magnéticas servirá, conforme a las proyecciones de las autoridades del penal, para que se dinamice el ingreso a los pabellones. En un rápido método digital, los guardias de la cárcel accederán a mayor cantidad de datos sobre la persona que aspira a ingresar, a quien además podrán vincular con el interno visitado. ¿Quién visita a quién? ¿Quién quiere entrar a la cárcel? ¿Quiénes son los más visitados?
Esas preguntas podrán responderse registrando el código de barras que tiene cada plástico. Con la modalidad anterior, cada ingresante presentaba el DNI y firmaba planillas. Con el sistema presentado ayer, se visualizan datos como la edad actual, la talla, el color de pelo, y otros rasgos fenotípicos. El código individualiza al usuario en solo unas fracciones de segundo. Un trabajador del servicio penitenciario así lo demostró en una prueba ante los periodistas: leyó con un visor el código de barras de una tarjeta y la pantalla proyectó los datos personalísimos de una mujer con nombre de fantasía, "Maciel, Luisa Domitila"
El director general del Servicio Penitenciario de la Provincia, César Rodríguez, especificó que el sistema estará programado para detectar inmediatamente, entre otras cosas, si la persona buscada tiene pedido de captura. De esta manera, reconoció que el software de control permite filtrar búsquedas, lo que genera cuestionamientos porque, en caso de ser usado discrecionalmente por el Estado, se convertiría en una violación constante al derecho a la intimidad y los derechos personalísimos.

Presentación

El acto se realizó en el ala delantera del predio de Villa Las Rosas, el penal más grande de la provincia.
En la sala Carlos Barbieri -exdirector, según apuntaron celadores de la institución- se montó una simulación de ingreso. En la misma participaron autoridades de la cárcel, del Servicio Penitenciario Provincial y la propia ministra del área, Pamela Calletti.
Había mesas apiladas en las que se lucían aparatos informáticos resplandecientes. El encargado de actuar como narrador del procedimiento hizo especial hincapié en las máquinas implementadas, y aseguró que se trata de "tecnologías de punta".
Tomó una tarjeta previamente preparada y escaneó su código de barras. Se proyectó una imagen de los datos personales a los que se accede y apareció la apócrifa Luisa Domitila Maciel. Tras la demostración, el expositor, que hasta entonces había estado tenso, se permitió una aseveración que parecía fuera de libreto. "El sistema viene a raíz de una necesidad", dijo.
Finalizada la simulación de un ingreso, las actividades se trasladaron a la puerta de una oficina con salida a la calle.
En ese sitio se inauguró un área de Atención al Ciudadano, adonde se tramitarán los ingresos y egresos del penal, tanto para visitantes de los internos como para trabajadores de la institución.
"Todo aquel que ingrese va a contar con una tarjeta con un código particular", apuntó Rodríguez luego de que se cortase la cinta.
Un párroco dijo una oración de bendición para que Dios ayude al buen funcionamiento de la oficina. Los funcionarios acompañaron persignándose.

Restricciones

Familiares de internos denuncian que algunos de las personas privadas de su libertad son castigadas y se les imposibilita recibir visitas. Sería una atribución arbitraria, fuera de las facultades que la ley le otorga al servicio penitenciario. "De ninguna manera -negó rotundamente el funcionario provincial-, los presos no pierden sus derechos".

Inhibidos de entrar

César Rodríguez confirmó que hay ciudadanos inhibidos de acceder como visita a la cárcel. Especificó que puede tratarse de personas con antecedentes penales o que hayan presentado documentación falsa en algún intento previo para ingresar.

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