Tartagal donará 100.000 kilogramos de granos de soja, maíz, poroto y otros, para alimentar a los miles de refugiados que huyen de la convulsionada Siria, esa nación que cada semana enluta al mundo con la muerte de niños inocentes.
El ofrecimiento fue realizado al encargado de ceremonial de la Santa Sede, el sacerdote jesuita de nacionalidad argentina Guillermo Karcher, por el intendente de Tartagal, Sergio Leavy, en un viaje reciente que realizó el jefe comunal a Roma y en el que, además, se entrevistó con el papa Francisco.
La Santa Sede y la Embajada Argentina en el Vaticano arbitrarán los medios necesarios para trasladar las donaciones hacia Medio Oriente o bien hacia a los campos de refugiados.
"Pudimos concretar esa donación y ahora será la Santa Sede la que se encargará del traslado de los granos, que se hará en barco", explicó Sergio Leavy.
Desde la comuna tartagalense se realizaron numerosas gestiones entre empresas y productores agrícolas de la zona, quienes no dudaron en aportar su ayuda para realizar la donación.
Es que aún permanece fresco en la memoria de los tartagalenses el recuerdo de la ayuda que recibió la ciudad cuando en 2009 un alud arrasó un tercio de las casas, negocios y calles de Tartagal y dejó tres víctimas fatales, además de más de 200 millones de pesos en pérdidas materiales.
"Cuando ocurrió el alud nos ayudaron muchísimo. Cientos de donaciones llegaron de todos lados. Por eso, nosotros también queremos ayudar", dijo Leavy.

Otro gesto de solidaridad
La ciudad de Tartagal ya es Municipio de Brazos Abiertos para recibir a familias sirias y de otras nacionalidades que huyen de la guerra.
El Concejo Deliberante local realizó hace semanas la declaración para que la comuna pueda realizar gestiones a nivel nacional y poder albergar a familias de refugiados que quieran venir a la provincia.
La inmigración
El norte de la provincia fue especialmente elegido por familias de inmigrantes de origen árabe, donde desarrollaron el comercio, oficios y profesiones diversas.
Tanto es así que la Sociedad Sirio Libanesa de Tartagal fue la primera institución intermedia de la ciudad norteña establecida en 1924, antes incluso que la fundación institucional de la ciudad.
La institución posee un predio de 4 hectáreas en la ruta nacional 34, ubicado entre Tartagal y Mosconi, el cual se destinaría para recibir a las familias de refugiados.
Un drama que crece día a día
Según datos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, a octubre de 2015 el conflicto en Siria desplazó de sus hogares a más de cuatro millones de refugiados hacia Egipto, Irak, Jordania, Líbano, Turquía, norte de África y Europa.
Además, hay más de 7,5 millones de desplazados internos en Siria.
Miles de personas recurren a traficantes de personas para realizar peligrosas travesías a través del mar Mediterráneo en un intento desesperado por llegar a Europa.
Ello generó la mayor crisis de refugiados en la Unión Europea desde la Segunda Guerra Mundial.
Más de 800.000 personas han llegado a Europa por mar en lo que va de 2015, la mayoría huyendo de Siria.
Los refugiados arriban al Viejo Continente después de varios meses sin acceso a servicios básicos y traumatizados por la violencia que han experimentado o presenciado en Siria y también por la que han sufrido durante su viaje, víctimas de malos tratos y abusos varios a manos de traficantes y bandas locales.
Con la llegada del invierno y el cierre de fronteras en algunos países europeos, los niños y sus familias son aún más vulnerables.

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