Superada la sorpresa inicial por el triunfo de Donald Trump, en la Casa Rosada buscaron ayer atenuar el impacto con un discurso optimista hacia el futuro inmediato, aunque admitieron en reserva que quedan dos grandes nubarrones por despejar: reforzar los lazos con el nuevo presidente de Estados Unidos y evitar que la política proteccionista que fogoneó el republicano complique lo menos posible las relaciones comerciales con la Argentina.
Desde lo formal, Mauricio Macri felicitó a Trump a través de un tuit y destacó: 'Espero que podamos trabajar juntos por el bien de nuestros pueblos'. En las próximas horas habrá una carta más extensa al presidente electo para abrir una suerte de canal de diálogo con vistas a un futuro promisorio.
Hacia adentro del Gobierno, varios ministros admitieron ayer que hubo 'una reacción tardía' ante el efecto Trump. El Presidente y su gabinete en pleno apostaron fuerte por el triunfo de Hillary Clinton y descuidaron la relación con el equipo de campaña del candidato republicano. Sólo hace un mes la canciller Susana Malcorra y el vicecanciller Carlos Foradori tejieron algunos lazos con dirigentes republicanos y referentes de la diplomacia cercanos a Trump para tender un puente de diálogo. Quizá ya era tarde.
'La falta de cercanía a la gente de Trump contrastó notablemente con el marcado apoyo a Hillary', explicó un destacado funcionario de la Casa Rosada. El propio Macri fomentó este esquema cuando cuestionó a Trump por la idea de construir un muro en la frontera con México y, en una reunión, presentó a Bill Clinton como 'el futuro primer caballero', ante una hipotética victoria de Hillary. Macri no explotó su relación personal con Trump, que arrastra desde los años 90, cuando compartieron impresiones de negocios comunes.
Hacia el futuro inmediato, en el Gobierno aseguran que 'nada complicará' la relación con Washington 'porque hay una agenda sólida desde la llegada de Macri al poder'. Esa misma línea de análisis trazó ayer el embajador norteamericano, Noah Mamet, cuando habló de 'una agenda institucional entre ambos países que perdurará más allá del nuevo presidente'.
En esta agenda futura, el Gobierno buscará continuar con los ejes que marcaron Barack Obama y Macri: cooperación en la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo, acuerdos científicos y tecnológicos, desclasificación de documentos sobre la dictadura argentina y un aumento del vínculo comercial. Sin embargo, en el Gobierno se abre un interrogante: ¿podrá Macri profundizar las relaciones comerciales de exportación de granos y carnes argentinas, ante un discurso proteccionista como el de Trump?
No hay aún respuesta. Sólo indicios. En el Gobierno creen que Macri buscará potenciar su vínculo personal con Trump para recomponer las relaciones, luego del apoyo explícito a Hillary.
El camino diplomático está minado: el embajador argentino Martín Lousteau volverá dentro de dos meses a Buenos Aires. En todo este año no logró hacer buenas migas con los republicanos y el equipo de Trump. Por el contrario, se encargó de apoyar hasta el final a Hillary y por esto pagará caro el país.
Ayer, luego de la reunión de gabinete en la que Malcorra y el secretario de Asuntos Estratégicos, Fulvio Pompeo, hicieron un repaso de los comicios y de lo que vendrá, se planteó un discurso de tono optimista en el Gobierno. Se mencionó que Trump tendrá escaso margen para llevar adelante todas las promesas que hizo en contra de los buenos oficios con América latina. En la Casa Rosada creen que el nuevo presidente estará acotado por el poder de los legisladores republicanos con cómoda mayoría en el Capitolio y, advierten, Trump deberá acomodarse a los esquemas de la diplomacia norteamericana que fija la política exterior. Hay mucha expectativa por el nombre del futuro secretario de Estado.
Otros interrogantes son el impacto en las tasas de interés de los créditos asumidos por el Gobierno y el peso que tendrá Washington al definirse el eventual ingreso de la Argentina en la OCDE.
Un vínculo demorado
Sólo hace un mes la canciller Malcorra intentó acercarse a dirigentes del Partido Republicano y referentes de la diplomacia ligados a Trump. Tampoco el embajador Martín Lousteau hizo buenas migas con ese espacio de la política norteamericana.

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