Amistad. Ese es el nombre de la última colección de Tejido Bonito. La flamante línea compuesta por vestidos largos y cortos, suéteres con mangas tres cuartos, remeras, remerones y ponchos está inspirada en los sentimientos que guarda la diseñadora Lilian Pernas por sus amigas, a las que define como "mujeres reales con cuerpos reales. Mujeres con su historia y con sentimientos verdaderos que me acompañaron, me acompañan y me acompañarán siempre". Y esta visión se puede extrapolar a una clienta satisfecha cuyo cuerpo generalmente se distancia del cánon de belleza forzado por el Photoshop y que muy bien puede fidelizarse a Tejido Bonito gracias a las sentadoras líneas que la marca perfila en su cuerpo. Lilian teje desde los 4 años y siempre se dejó llevar por las emociones para entrelazar lanas e hilos, combinando puntos a mano (a dos agujas y al croché) y con máquina tejedora. Cuando diseña y teje tiene en mente a una de las personas más importantes en su vida: su hermana Corina (38). "Ella es mi inspiración constante desde el momento cero. ella siempre tiene la primera prenda. Si a ella le queda bien y le gusta, seguimos", confiesa. Detrás de la marca están también las laboriosas manos de su mamá, Caty, y de Sonia.
Lilian dice que nunca trabaja con bocetos, sino que solo los dibuja para los catálogos de las colecciones en ocasión de alguna muestra. Añade que siempre trabaja sobre un maniquí porque para el tejido es muy complicado aplicar moldería. Aunque las piezas que serán tramadas a mano las dibuja en forma previa. Aún así, como cualquier alteración del alma, a veces trabajan en una idea que durante su desarrollo se va modificando. Ese fue el proceso por el que atravesó el vestido bicolor y de ruedo irregular que lleva María José Rodríguez (arriba en la pág. 39). "Teníamos unos cuadrados para hace almohadones y decidimos ponernos a jugar sobre el maniquí. Tejimos las tiras a máquina y comenzamos a unir las piezas". También Milagro Rovira (foto de abajo de pág. 39) viste un poncho multicolor al que Lilian define como "un error de tejido". "Era para hacer una torera que nos salió mal y mi mamá lo solucionó dándole esa forma. Quedó un poncho recanchero e ideal para el veranito", explica. Inquieta un poco notar que sus vestidos tienen combinaciones de diferentes colores y también recordar que en general los puntos de la ropa tejida suelen aflojarse. Sin embargo, Lilian asegura que las prendas no precisan un lavado especial. "Lo que sí para colgarlas en la soga es bueno ponerlas en percha y no usar trabas directamente sobre ellas. Para guardarlas, lo mejor es siempre doblarlas porque el tejido por el propio peso tiende a estirarse", advirtió. Otro equipo viene con una doble propuesta. La pieza que luce Verónica Resina (abajo en esta página) es un diseño fino y calmo desde la coloración hasta la delicadeza del punto con que se dibujan flores y hojas. "Está tejido cuadrado por cuadrado a croché y luego le dimos la forma de remerón. También puede usarse adherido al cuerpo como un vestido para la playa", comentó Lilian. Por último el vestido blanco que lleva Mónica Batallanos (arriba en esta página) surge del concepto de crear algo elegante, sencillo y a la vez sexy. "No era nuestro objetivo hacerlo de novia, pero todo el mundo cree que lo es", dijo. Por último expresó: "En esto puse lo que aprendí y lo que mejoré gracias a las diseñadoras que me enseñan siempre como Cecilia Santa Cruz".
Lilian Pernas: "Prendas tejidas y sentadoras para todas las mujeres"
Lilian Pernas (37) teje desde los 4 años y tuvo tres maestras: su mamá Caty Santander y sus abuelas Olimpia y Angélica. Durante mucho tiempo la habilidad y la inspiración la llevaron a elaborar prendas que engrosaban los placares de su hermana Corina (38) y de sus amigas. "¡Qué tejido tan bonito!", solían exclamar quienes tomaban contacto con sus inversiones y así, por el decreto de la palabra ajena, se gestó la marca. Lilian en 2007 pidió un crédito a través del Fondo Provincial de Inversiones, compró dos máquinas usadas y comenzó su producción. En la XII entrega del Sol Andino obtuvo la mención Joven Empresario 2015.
¿Cómo capitalizás el haber sido distinguida en el Sol Andino 2015?
Me llevé una sorpresa y la verdad es que el reconocimiento a tu trabajo te empuja a seguir, porque si bien amo tejer no es fácil tener una empresa chiquita porque manejar los papeles, los impuestos, la comercialización y el marketing te lleva tiempo y tenés que aprender mucho para poder hacerlo.
¿Qué te ayudó a llegar hasta acá?
Lo mío se dio justo cuando se comenzó a dar importancia al sector diseño por parte de la Provincia y también por eso hice cursos en los que conocí a otros diseñadoras que me enseñaron mucho.
¿Cuál es el futuro de Tejido Bonito?
Esperamos desarrollar una línea de objetos y accesorios para el hogar. Luego deseo seguir aprendiendo y poniendo mucho valor afectivo en el tejido, porque creo que eso es lo que vale y no solo perseguir fines comerciales.

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