Hoy es un día clave para Brasil, pero también para Michel Temer . El vicepresidente deberá asumir el gobierno luego de que el Senado decidiera la apertura del juicio político en contra de la presidenta Dilma Rousseff , que será suspendida por seis meses.
Temer será puesto a prueba. Con índices de popularidad que no lo acompañan, el ex socio político de la presidenta tiene la oportunidad de convencer al pueblo brasileño de que es él la mejor opción para un próximo gobierno.
Antes de su asunción, que por la gravedad dl contexto en que se da será llevada adelante como un acto gubernamental con todo el protocolo, Temer contó cómo vive este momento, clave en la historia del país.
"A las 4 de la tarde hablaré a todo el país y daré a conocer todo el gabinete que ya está escogido. Dilma hablará a las 12. Estoy muy tranquilo, preocupado por la situación pero la voy a enfrentar con mucho entusiasmo", manifestó.
Así se refirió el vicepresidente al desafío que tiene en frente: frenar el avance de la crisis económica que sacude a la mayor potencia de América Latina y ganarse el apoyo de la sociedad, que muestra un descontento general sin precedentes.
En caso que el impeachment contra Dilma no prospere en su destitución, la presidente podrá volver a su cargo cuando finalice el periodo estipulado. En caso que sea hallada culpable, será Temer quien finalice su mandato, que termina a finales de 2018.

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