A tan solo tres cuadras del Centro Cívico Grand Bourg, los vecinos del barrio Bicentenario viven en condiciones muy desfavorables y las autoridades parecen hacer la vista gorda ante esta realidad. En tiempos de lluvias, las problemáticas se complejizan para estos ciudadanos invisibles de la zona oeste de la capital.
El conglomerado de casas nació como un asentamiento y sus calles de barro, porque no tienen ni ripio, se vuelven un infierno para cualquier tipo de vehículo. Sucede que el barrio que tiene unas nueve cuadras no cuenta con el servicio de agua potable, ni mucho menos cloacas.
Todos los desages se vuelcan libres y las calles se vuelven cloacas a cielo abierto. Con la abundancia de precipitaciones de esto días, en las calles predominan las lagunas de lluvias y cloacas que se formaron. Allí se observan larvas.
Los vecinos tienen terror ante la amenaza del dengue. Son muchos los rumores que circulan en el barrio de que en el centro de salud de barrio Palmeritas se habrían tratado personas con los síntomas de la enfermedad, pero nada está confirmado. Sin embargo, la gente tiene miedo ante los grandes charcos en las calles y el agua estancada del canal que divide el barrio.
La falta de agua también transforma en un calvario el día a día de la gente del barrio, donde viven alrededor de 120 familias desde hace un poco más de seis años.
"Tenemos el agua gracias a una manguera que sale desde la escuela (Roberto Romero). Cuando hace calor todos usan el agua y perdemos toda presión", dijo Natalia, una de las vecinas de la manzana "C". La manzana "B" es la más castigada porque es la más alejada de la escuela y la conexión clandestina hasta ahí llega de manera deficiente.
"Queremos que la Municipalidad venga a arreglarnos las calles porque cuando llueve no se puede transitar ni a pie. Además que vengan a fumigar y cortar el pasto como en cualquier barrio", dijo Natalia.
A mediados de 2013, la Municipalidad se comprometió a realizar una plazoleta y hasta ahora cumplieron a medias. En ese momento pusieron un cartel y luego realizaron una vereda perimetral de muy mala calidad, también pusieron un tobogán, un pasamanos y un asiento. Nunca más volvieron. La plaza se mantiene gracias a los vecinos, pero la maleza le está ganando a sus buenas intenciones. "Los chicos no tienen donde ir a jugar, y por las noches la plaza resulta el mejor escondite para los que se quieren drogar o hacer maldades", dijo otra vecina.

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Sección Editorial

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Ana lia
Ana lia · Hace 9 meses

Seguramente se asentaron y ni el pasto pueden cortar. VAGOS

ramon escalante
ramon escalante · Hace 9 meses

¿¡¡¡¡¡ NO TE QUEDES MIRANDO COMO ESTAN LAS COSAS ESPERANDO QUE VAYAN A LIMPIARTE ,, LEVANTENSEN DEJEN DE MIRAR TELE , Y SEQUEN LAS AGUAS ESTANCADAS , CORTEN LOS YUYOS ,, !!!!!!!


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