El cuerpo de Jorge Gómez apareció en un descampado de la localidad de Mariano Acosta, en Merlo. Tenía tres balazos en la cara, otros seis en el tórax y las manos atadas por la espalda. Unas horas antes se lo habían llevado de su casa cuatro hombres vestidos con uniformes de la policía bonaerense. El dato que despierta la peor sospecha es que Gómez tenía que declarar en contra de un grupo de policías de Moreno por el secuestro de uno de sus hijos.
Tenía 48 años y una condena cumplida por comercialización de estupefacientes. Lo secuestraron el jueves a la mañana cuando volvía a su casa del barrio Pompeya, después de dejar a su hija menor en el colegio. Aunque la primera hipótesis fue que se había tratado de un "ajuste de cuentas" con el correr de las horas la investigación, a cargo del fiscal de Morón Mario Ferrario, empezó a poner el foco en los uniformados que estaban presos desde 2012 y ahora estaban a punto de ser juzgados por el secuestro del hijo de la víctima.
"Jorge me contó que los policías presos le habían mandado emisarios reclamándole que no los reconociera en el juicio oral". La afirmación es de Carlos Cisneros, el abogado que defendió a Gómez en dos causas por drogas y, según le confirmó a Clarín, esa conversación habría tenido lugar hace dos meses. A pesar de ésto, Cisneros dijo que su defendido le había asegurado que "no iba a dar marcha atrás".
La camioneta de la víctima, gracias a que tenía un rastreador satelital, apareció un poco antes que el cuerpo de su dueño cerrada y sin llave sobre la calle Martínez Melo.

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Sección Editorial

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Re KennethU
Re KennethU · Hace 3 meses

No era hace unos años que un gobernador decía que la bonaerense era la mejor policía. Parece que han caído mucho.


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