El régimen iraní convocó al encargado de negocios de Arabia Saudita en la República Islámica -número dos en una misión diplomática, por debajo del embajador, que todavía no se encuentra en el país- en señal de protesta por la ejecución del clérigo Nimr Baqer al Nimr, según informó la televisión estatal iraní. Arabia Saudita ejecutó a 47 personas por terrorismo, incluyendo a Nimr al Nimr, a quien el Gobierno acusó de incitar a la violencia a la minoría chiíta, y a al menos otras tres personas que pertenecen a la misma rama del íslam. El resto eran en su mayoría sospechosos de ser yihadistas sunitas. Por su parte, las autoridades sauditas defendieron su decisión de ejecutar a 47 personas, en su mayoría condenados por terrorismo pero también a un prominente clérigo chiíta, y alegaron que todos fueron sometidos a juicios justos.
El vocero del Ministerio del Interior, Mansur al Turki, afirmó en una rueda de prensa que "las autoridades se aseguraron de la identidad de todos los condenados antes de ejecutar las sentencias legales", ratificadas por los tribunales.
Al Turki explicó que las ejecuciones se llevaron a cabo por separado en doce zonas del país, en ocho de ellas mediante la decapitación con sable y en cuatro por fusilamiento.
El portavoz pidió comprensión con el sistema legal saudita, que juzga según "la ley islámica, cuya autoridad judicial está sujeta al Corán y a los dichos del profeta Mahoma".
El comunicado de Interior anunciando las ejecuciones estaba precedido por versículos coránicos que justifican el uso de este castigo, como también hizo el mufti del país, Abdulaziz al Sheij, que las calificó de "justas". Por su parte, el jeque Mansur al Qafari, vocero del Ministerio de Justicia, dijo que todos los acusados de terrorismo gozan de derechos y garantías judiciales, como la defensa de un abogado, la posibilidad de presentar recursos y la presencia de sus familiares en las sesiones. "Aplicamos los juicios legales contra los que perpetran crímenes y después de agotar todas las fases judiciales", apostilló Al Qafari.
Ambos responsables desestimaron las críticas lanzadas por la comunidad chiíta por la ejecución del clérigo Nimr Baqir al Nimr y las efectuadas anteriormente por organizaciones de Derechos Humanos por el frecuente uso de la pena de muerte en el país. En cuanto a Al Nimr, el vocero de Interior indicó que "el reino saudita aplica los fallos judiciales legales independientemente de la persona", y subrayó que las autoridades seguirán persiguiendo a todos los que cometan actos terroristas.

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