Las terapias florales son una medicina vibracional en la que se emplean sustancias esenciales extraídas de diferentes flores, con métodos que respetan la naturaleza y las cualidades vitales de lo que esta ofrece y que cuando entran en contacto con otro ser vivo potencian en él las cualidades benéficas atribuidas a cada flor.
El concepto filosófico que les dio origen está basado en que no se trata el síntoma de la enfermedad en sí, sino a la persona de manera integral, con lo que es posible llegar a la causa real de la enfermedad.
En 1976 la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció la terapia floral como sistema médico e incluso recomendó su uso terapéutico.

Este 16 de abril comienza en el Espacio Armónico Salud (avda. del Bicentenario de la Batalla de Salta) la capacitación en terapias florales.
El Tribuno dialogó con la terapeuta floral Cristina Simone, quien explicó que en la cadena de esta terapia integrativa el primer eslabón lo configuran los elaboradores o sintonizadores florales.
"Ellos tienen capacidad para entrar en estados meditativos profundos y reciben información superior de cuáles son las propiedades terapéuticas que tienen ciertas flores de la naturaleza", detalló Cristina.
Cada sintonizador está en condiciones de desarrollar un sistema. Por ejemplo, quien lega a Occidente los remedios florales es el Dr. Edwar Bach (1886-1936). Especialista en patología, bacteriología y homeopatía, para superar un diagnóstico lapidario de tres meses de vida Bach comenzó a centrarse en la naturaleza, a captar la alta vibración de determinadas flores silvestres, árboles y arbustos y a observar que la energía de la planta estaba sintonizada en la flor.
"Él desarrolló un sistema que contiene 38 flores que apuntan a 38 estados emocionales diferentes del ser humano como el miedo, la soledad, la indecisión, la inseguridad. Cuando estos defectos perduran en el tiempo terminan por afectar el cuerpo humano a través de una enfermedad", detalló Cristina.
Sin embargo, existen otros sistemas florales como el de California, surgido hace más de tres décadas e integrado por 103 flores. "Este tiene muchísimos matices y entra a trabajar con temas como la estructura básica del yo, la toma de conciencia, la transformación. Estas flores trabajan el coraje, la vida social, el agobio, el contacto y la retirada que hacemos los seres humanos, el corazón y la transformación", especificó. También hay otro sistema, las flores australianas, que son 69. "Estas tienen la virtud de ser muy rápidas y efectivas en el trabajo de las enfermedades del cuerpo", definió Cristina.
Quien curse recibirá certificaciones en los sistemas Bach, Fes y Bush. Lo recomiendan para enfermeros, maestros, médicos y amas de casa.
Los siguientes eslabones de la cadena son el terapeuta floral y, por último, el paciente.
Durante la entrevista en el consultorio el paciente le cuenta al terapeuta qué le pasa en el cuerpo, qué le ocurre con sus emociones para que este se forme una idea cabal del tipo de personalidad que está por tratar. "Por ejemplo, si la persona es nerviosa, si se irrita fácilmente, yo voy a buscar una flor que tenga los efectos opuestos, que trate la paciencia y que en el sistema de Bach existe: la impatiens. Todo lo que te cuenta una persona en una terapia floral tiene un correlato directo a una flor, o dos o tres. Estas esencias apuntan a trabajar las emociones humanas porque si las emociones no están bien perjudican al cuerpo con una enfermedad", explicó Cristina. Luego indicó que las flores no inhiben los efectos de los medicamentos alopáticos. "Ellas trabajan en el campo electromagnético de los seres humanos, en la energía, es algo invisible al ojo humano, mientras que la medicación de la farmacia sí va a trabajar sobre lo que les está pasando a los órganos, la piel, los músculos, etc. Las flores completan esa energía que falta y eso va a redundar en beneficio del órgano afectado, mientras completa en el ser humano una auto-
observación, porque si el hígado se afectó es porque la persona tiene defectos en la parte humana", concluyó Cristina.
Actúan para la armonía
Las esencias florales también se pueden esparcir en los ambientes para la protección, la aireación áurica del lugar, y como protectores contra las ideas negativas o el desequilibrio de la psiquis de las personas. "En los trabajos y los hogares cada uno deposita sus emociones y después quien transita esos espacios se lleva todo eso consigo. Por lo tanto, es muy bueno para limpiar también. Los ambientes cambian muchísimo. Yo las uso antes de atender a mis pacientes y es increíble cómo el cambio se percibe. Si alguien está nervioso le pongo unas gotas en las manos y se tranquiliza", dijo Cristina.
Las más elevadas
Cristina Simone comentó que para estos casos ella trabaja con orquídeas, cuyas esencias coloca en un frasco de spray y al momento de esparcirlas en los ambientes el resultado es asombroso. "La gente cambia. Las orquídeas son flores elevadísimas que crecen en altura, por lo que trabajan los chacras superiores, la elevación del ser humano y el contacto con otras fuentes", detalló.

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