"La muerte es la imposibilidad de más posibilidades", escribió el filósofo alemán Martin Heidegger, célebre por su obra Ser y Tiempo. Decir cáncer hoy no suena ya a un vacío de posibilidades frente a la vida. Los especialistas aseguran que cada día más personas superan el cáncer gracias a los avances científicos y farmacológicos y, sobre todo, gracias a que cada paciente asume la necesidad de una consulta con el médico ante el indicio de que algo no está bien en el cuerpo.
La detección precoz de tumores está permitiendo así que, en muchos casos, la supervivencia sea posible. "Del cáncer se puede salir", es el mensaje de los expertos. Pero hay tipos de cáncer, como el de pulmón, que en el 87% de los casos enfrenta al médico y al enfermo con la adicción al cigarrillo.
Cuando a Ernesto C., reconocido comerciante salteño, le diagnosticaron cáncer de pulmón en abril de 1987, como consecuencia del consumo del tabaco (que inició a la edad de 14 años), la eficiencia de los tratamientos médicos eran muy bajos. La esposa de Ernesto cuenta que la tos era crónica durante años. "Nos dolía la garganta de solo oirlo toser", expresa. Después empezó a sufrir dolor intenso de cuello y espalda, por lo que se hizo estudios que determinaron la presencia de un tumor maligno en su pulmón izquierdo. Como consecuencia de ello, Ernesto tuvo que someterse a una cirugía para extirparle el pulmón y después a quimioterapia. Los tratamientos no alcanzaron para frenar el avance de la enfermedad, por lo que a menos de un mes falleció.
1,8 millones de casos nuevos por año de cáncer se pulmón en el mundo
Actualmente, los pacientes que sufren cáncer de pulmón cuentan con mayores herramientas para disminuir los síntomas, prolongar sus expectativas y aumentar su calidad de vida. La asociación entre cáncer y tabaquismo se conoce desde hace tiempo. Sin embargo, una gran proporción de las personas que sufren cáncer de pulmón o colon continúan fumando. La psicóloga Elyse Park del Hospital General de Massachusetts (Estados Unidos) llegó a esta conclusión en una investigación publicada en CANCER, la revista de la Sociedad Americana del Cáncer. "Estos hallazgos pueden ayudar a los médicos a identificar a los pacientes con cáncer en riesgo de fumar, para ofrecerles tratamientos que los ayuden a abandonar el tabaco", recomendó la experta. La especialista trabajó con 5.338 personas que sufrían cáncer de pulmón o colon, para analizar si dejaron de fumar tras el diagnóstico. Al enterarse de la patología, el 39% de los voluntarios con cáncer de pulmón y el 14% de los que tenían cáncer de colon, fumaban. Cinco meses después, el 14% de las personas con cáncer de pulmón y el 9% de los que sufrían cáncer de colon seguían con el cigarrillo en la mano.
La profesora de Bellas Artes de un instituto de Salta estaba cada vez más delgada. "Era muy nerviosa, con un cigarrillo prendía el otro. Para mí que ni se daba cuenta que fumaba todo el día", recuerda la señora encargada de cuidar los autos en la cuadra del colegio desde hace 20 años. "Yo la quería muchísimo, la lamento todos los días. Era muy buena pero estaba piel y huesos al último. Yo le pedía que deje el cochino cigarrillo, pero ella decía que no podía, que ya era tarde, que tenía cáncer de pulmón. Entonces no fume más, le dije, y ella me contestó: es más fuerte que yo", relató. Le hicieron quimioterapia y sobrevivió al diagnóstico siete meses, aunque nunca dejó de fumar.
La aparición de la quimioterapia fue uno de los avances médicos más importantes de la segunda mitad del siglo XX. En algunos tipos de cáncer la quimioterapia es altamente efectiva, aumentando la esperanza de vida e incluso en algunas circunstancias llegando a producir la cura de la enfermedad. Sin embargo, la esperanza de vida en pacientes con cáncer de pulmón es diferente ahora con las llamadas terapias dirigidas que incrementan hasta casi un 40 por ciento las posibilidades de recuperación de las personas en etapas terminales, ya que atacan directamente las células tumorales y también a sus mecanismos de crecimiento. "En los últimos años ha habido avances notables en el tratamiento de los tumores en general y las terapias dirigidas son probablemente lo más destacado. Consisten en poder determinar, en algunos tipos de tumores, por ejemplo en los de pulmón, cuál es el sitio, la vía o la señal por la cual el tumor está creciendo", explica el doctor Claudio Martín, médico oncólogo miembro de la Asociación Argentina de Oncología Clínica, a cargo del área de Oncología del Hospital de Rehabilitación Respiratoria María Ferrer y jefe de Oncología Torácica del instituto Alexander Flemming.
100.000 nuevos casos por año en la Argentina. Es la primera causa de muerte por cáncer en hombres y segunda en mujeres.
Horacio G., 51 años, camionero de Orán, hasta hace dos años vivía en las rutas transportando mercadería entre largas distancias. Su compañero inseparable: el pucho. Sedentario por el oficio de manejar, cuando le comenzó a doler la espalda con furia pensó que era una contractura por "la posición de manejo y por dormir mal", contó. Como el dolor no cedía y la tos era permanente, Horacio fue al doctor. Diagnóstico: cáncer de pulmón. "No lo podía creer. Y mi hijo menor me dijo: cómo te asombrás si lo único que te importa es fumar. Entonces reaccioné".
De ahí comenzó el tratamiento que aún continúa con muchos cuidados y un rotundo cambio de vida. Porque el cáncer necesita de mucha atención. No estoy genial, pero estoy vivo y con muchas ganas de seguir, probando todo lo que mis médicos me indican, porque la ciencia, por suerte, avanza y eso hay que celebrarlo".
Las terapias dirigidas interfieren en el crecimiento y la división de células cancerosas de diferentes maneras y en diferentes puntos en la etapa de desarrollo, crecimiento y diseminación del cáncer. Las terapias dirigidas pueden ayudar a detener el crecimiento y división de las células cancerosas a través de un bloqueo en las señales que "avisan" a las células cancerosas que crezcan y se dividan descontroladamente. "Son terapias personalizadas: mediante un análisis se detecta cuál es el sitio, la vía o la señal por la cual el tumor está creciendo, y la terapia dirigida permite ir directamente a cortar esa vía. Esto se traduce en un beneficio mucho mayor del que se obtienen con las quimioterapias habituales, y con mucha menor toxicidad. Esto ha permitido en muchos casos convertir al cáncer en una enfermedad crónica", detalló el doctor Claudio Martín.
87% de los casos de cáncer de pulmón tienen al tabaquismo como factor de incidencia más importante
La abuela de Micaela nunca fumó. En cambio su abuelo prendía un cigarrillo tras otro. Lo que todavía les provoca impotencia al recordar es que la abuela enfermó de cáncer de pulmón y a menos de un año del diagnóstico murió. El abuelo, en cambio, tuvo un ACV varios años después y, aun con secuelas físicas notables, seguía fumando. Murió como consecuencia de su deterioro, pero no de cáncer. "Lo amaba a mi abuelito, pero fue injusto que él fumara y que sea mi abuela la que terminó muriendo por eso", recordó Micaela.
De acuerdo con estimaciones del Instituto Nacional del Cáncer de la República Argentina, en 2012 murieron por cáncer casi 62.000 hombres y mujeres; el cáncer de pulmón fue responsable del 14,9% de estas muertes, con 9.230 defunciones por año. Es por lo tanto una de las enfermedades neoplásicas más importantes en nuestro país. Los fumadores de segunda mano o pasivos están muy propensos a contraer la enfermedad. La buena noticia es que laboratorios como Boehringer Ingelheim están centrando su investigación en las terapias dirigidas, logrando probar, por ejemplo, que las drogas afatinifib, nintedanib y crizotinib, de suministración oral, retrasan la progresión del tumor cerca de un año, mejoran significativamente los síntomas relacionados con la enfermedad en comparación con la quimioterapia estándar y prolongan la sobrevida global de los pacientes. "Las terapias dirigidas ofrecen la posibilidad de que el tumor responda al tratamiento, de controlarlo durante mucho más tiempo y, consecuentemente, ofrecer al paciente una sobrevida de calidad, duplicando y hasta triplicando las posibilidades de supervivencia", concluyó el doctor Martín.
"Valoro la expresión 'hasta mañana si Dios quiere'. Aconsejaría a todos los que tienen cáncer que hablen de ello, que se expresen. Es muy importante sacar al exterior lo que llevas dentro porque te alivia. A mí me ha ayudado mucho", dijo Pablo, de 57 años, quien ha superado un cáncer de pulmón. "El cáncer me ha hecho una persona positiva, no hay que cerrarse porque mucho del éxito depende de la actitud", dice alegre. Pablo recuerda: "Cuando estaba enfermo había una expresión que no valoraba y que ahora, después de la enfermedad, sí lo hago. Es el 'hasta mañana si Dios quiere'. Y cuando me levantaba por la mañana, pensaba: 'Dios quiere otro día para mi'. Y me levantaba contento, con ganas de luchar". "Si la vida pudiera marchar hacia atrás, yo dejaría de fumar, por lo que he padecido y por lo que he hecho padecer a los demás". Pablo reconoce que los grandes soportes para superar su enfermedad fueron el trabajo y la familia. "Pensé: qué suerte que me haya pasado ahora, cuando hay remedios para esto".
"Los estudios comparativos entre los tratamientos convencionales como la quimioterapia y las terapias dirigidas, demuestran que los pacientes no solo viven más tiempo sino que viven mucho mejor, porque los parámetros son mejores. Incluso los efectos colaterales son mucho más moderados y leves que en las terapias habituales", aseguró el oncólogo Claudio Martín.
Hasta hace 10 años todos los pacientes disgnosticados con cáncer de pulmón recibían el mismo tratamiento. Actualmente, las terapias dirigidas y personalizadas abren las puertas a una importante sobrevida, con terapias que apuntan a cada tipo de tumor. Por ahora, la identificación se realiza a través de la punción del tumor y el estudio de sus células, pero los científicos ya trabajan para lograr la identificación de cada tipo de tumor a través de un examen de sangre, lo que quizás sea posible en un futuro no muy lejano.

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