Planeta inestable. Al menos 272 muertos y más de 1.550 heridos dejó un fuerte terremoto el sábado en Ecuador, apenas un día después de que Japón terminara de contar los tres sismos y cientos de réplicas que le dejaron un saldo de casi 40 víctimas fatales y luego también de que un feroz tornado arrase con una localidad uruguaya sumando cuatro muertos y decenas de heridos.
La última actualización oficial que brindaban ayer las autoridades ecuatorianas en torno al número de víctimas del terremoto, de 7,8 grados en la escala de Richter, indicaba un saldo de 235 muertos y 1.557 heridos.
El vicepresidente de Ecuador, Jorge Glas, brindó ayer una rueda de prensa tras encabezar un recorrido por poblaciones de la costa azotadas por el terremoto y desechó de plano cualquier posibilidad de que se produzca un tsunami, como tampoco afectación en las represas de agua.
Hasta ayer, y siempre de acuerdo a lo informada por Glas, se registraron 189 réplicas de diversa intensidad del terremoto, que se produjo a las 18.58 hora local del sábado (20.58 de la Argentina), entre los balnearios costeros de Cojimíes y de Pedernales, en la provincia de Manabí y colindante con la vecina Esmeraldas, al centro del país.
Tras el desastre, el Gobierno ecuatoriano declaró el estado de emergencia en las provincias de Esmeraldas, Manabí, Guayas, Santo Domingo de los Tsáchilas, Los Ríos y Santa Elena, así como el estado de excepción en todo el territorio nacional.
Tras la movilización internacional a partir de la catástrofe que vive el país tropical, Glas agradeció la ayuda ofrecida por varios países y pidió a la población no arriesgar su vida por tratar de rescatar enseres de los escombros.
Insistió en que la "prioridad" es el rescate y la atención de la ciudadanía. "Luego, con mucha fuerza y con profunda unidad vendrá la reconstrucción", dijo.
Durante uno de sus recorridos por las zonas afectadas, Glas calificó ayer de "catástrofe" lo ocurrido en ciertas zonas de la costa ecuatoriana.
"Es una tragedia que la estamos enfrentando, ya llega más fuerza pública, vituallas, agua, seguridad; estamos tratando de restablecer el servicio público de electricidad en algunas partes de la ciudad. Estamos en una situación de catástrofe en algunas partes de Portoviejo, en algunas partes de Manta", dijo Glas.
Pidió unidad, fuerza y fe a los ecuatorianos y, en nombre del presidente de Ecuador, Rafael Correa, se solidarizó con las familias de las víctimas del terremoto.
Al momento del terremoto, el presidente Rafael Correa no estaba en el país, ya que participaba en Europa en un foro para conmemorar la publicación de la encíclica del papa Juan Pablo II "Centesimus Annus" y se estimaba que regresaría a última hora de ayer.
Mientras tanto, equipos de socorro intentaban ayudar a las miles de personas damnificadas por el potente sismo, el más fuerte en 40 años.
A la entrada de Portoviejo, una de las ciudades más afectadas, el escenario era desolador: casas destruidas, postes de luz caídos en las calles y escombros esparcidos por el asfalto, donde muchos vecinos decidieron pasar la noche, todavía conmocionados por el potente temblor.
Testimonio
"Cómo no voy a llorar, había una persona atrapada que gritaba pidiendo auxilio, pero después ya dejó de gritar. Ay, Señor, fue terrible", dijo Nelly, una desconsolada mujer de 73 años, frente al destruido mercado de abastos del Abdón Calderón, en las afueras de Portoviejo.
Veinte veces más que en Japón
David Rothery, profesor de ciencias planetarias en la Open University del Reino Unido, explicó que "el terremoto de Ecuador se produjo en tierra" y que la energía total liberada fue alrededor 20 veces mayor que la del sismo en Japón.
"No existe una relación causal entre los terremotos de Ecuador y Japón. Alrededor de veinte terremotos de magnitud 7 ocurren cada año en el mundo", señaló el experto.

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Desesperada búsqueda de supervivientes en Japón

Tras los sismos del jueves y viernes, el número de muertos era de 41. Las autoridades de Japón buscaban ayer intensamente entre los escombros y las ruinas de los edificios devastados por la serie de sismos que afectaron al país, con la esperanza de hallar supervivientes.
El número oficial de víctimas fatales se mantenía desde el sábado en 41 personas, aunque los servicios de urgencia temían que el balance se agrave con las personas sepultadas entre los escombros.
"Sabemos que hay personas bajo los escombros en muchos lugares. La policía, los bomberos y las fuerzas de autodefensa (nombre del ejército japonés) hacen todo los posible para socorrerlas", declaró el portavoz del gobierno, Yoshihide Suga, en una conferencia de prensa.
Alrededor de un millar de personas resultaron heridas, 184 de ellas de gravedad, según las autoridades locales.
"La prioridad es salvar vidas. Debemos actuar rápidamente", dijo el primer ministro de Japón, Shinzo Abe. "Está previsto que el clima se deteriore (...) por lo que tememos deslizamientos y otros desastres", advirtió.

URUGUAY Siete muertos y 250 heridos

Siete muertos, 250 heridos y 2.057 desplazados es el saldo del feroz tornado que afectó a Dolores, en Uruguay.
El presidente Tabaré Vázquez recorrió ayer la zona y confirmó la cifra, pero aclaró que cuatro de las víctimas fatales fallecieron durante el tornado y otras tres como consecuencia de las crecidas de ríos que provocó el fenómeno climático.
El presidente uruguayo anticipó además que se pondrán a trabajar inmediatamente en la reconstrucción de la ciudad.

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Sección Editorial

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clon clon
clon clon · Hace 7 meses

ESPIRITUALMENTE CON LOS HERMANOS ECUATORIANOS. NO NOS OLVIDEMOS QUE NOSOTROS TAMBIEN ESTAMOS SOBRE LA FALLA DE SAN ANDRES, PERO NUESTROS SANTOS PATRONOS, EL SEÑOR Y LA VIRGEN DEL MILAGRO, NOS PROTEGEN


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