De golpe un gran pozo detiene el paso. A un costado, sobre el cordón, los restos de obra a los que Aguas del Norte ya tiene acostumbrados a los vecinos dan la señal de lo que está por venir. Un pozo al lado del otro, junto a badenes, deslizamiento de la capa asfáltica, ripio suelto y, por supuesto, ni un auto más circulando. Se trata de la calle Territorio de Misiones al 2800, en el barrio Intersindical.
"Hace cuatro meses que el colectivo del corredor ocho dejó de pasar por acá. Subieron dos cuadras y después vuelven al recorrido anterior. Es que como ya rompieron hasta más no poder la calle, se fueron", dice Agustín Villalba.
Agustín tiene 32 y hace 15 años que vive en la zona. Recuerda que durante todos estos años el colectivo siempre pasó por esta calle.
En los últimos dos años la cuadra comenzó a sentir el deterioro por el transporte pesado y luego por las obras de reparación de Aguas del Norte.
"Hace cuatro meses vinieron, rompieron la calle, arreglaron la pérdida de agua y arreglaron el pozo. Claro que ellos "arreglan'' a su manera. Tiraron ripio y una bolsa de cemento. Ni lo mezclaron, tiraron el cemento en seco y listo. La calle comenzó a hundirse y, como el resto ya también es un desastre, dejó de pasar el colectivo".
De a poco el concreto de la calle siguió hundiéndose, para convertir la cuadra en un espacio que debe transitarse en un vehículo todo terreno.
La casa de Afredo Rubertti está al lado de una peluquería de la cuadra. Él vive en la zona hace 25 años y no dudó en pedir a El Tribuno que por favor publiquen la foto de cómo está la calle. "Desde el verano el recorrido del corredor ocho dejó de pasar por acá. Ahora se fueron a romper otra calle", dijo con bronca.
Este vecino no dudó en recomendar a las autoridades de la Municipalidad de la Ciudad de Salta que le cobren las rupturas de la calle a quienes las rompen.
"Estos colectivos, con semejante tamaño, están haciendo pedazos todas las calles del barrio. Ni te digo la manito que les da Aguas del Norte, que viene a hacer un arreglo y deja todo roto, como en la esquina", señaló Alfredo desde la vereda de su casa.
Juana es peluquera y advierte que ya nadie pasa por esta calle. "No sabés la cantidad de autos que rompieron el tren delantero con estos pozos", contó mientras atendía a sus clientas.
Alfonso Soto es el joven que junto a su familia vive frente al bache que Aguas del Norte no tapa desde hace cuatro meses. "Mi papá se cansó de llamar para que vengan a arreglar la pérdida. Tuvo que quejarse al Ente Regulador para que lo escucharan. Cuando por fin vinieron, arreglaron y dejaron el pozo", recordó el joven. Alfonso tiene hermanos pequeños y reconoce que tiene miedo de que alguno de los chicos termine quebrado dentro del pozo. "Hace unas semanas arreglaron la cuadra anterior, donde está una iglesia mormona. Fuimos a ver si iban a venir para acá. Nos dijeron que no estamos ni relevados", dijo con decepción.
Este joven, al igual que Juana, asegura que de noche se escucha cuando los autos se rompen en los pozos. Incluso advierte que los remises ya no quieren entrar a la cuadra.
"Saben que la calle está rota. ¿Quién va animarse a entrar a buscar un pasajero y quedar con el tren delantero destrozado?", planteó Alfonso.
x

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora