- "¿Qué hora es?"
- "Las once y cuarto. ¿Querés que te alumbre?"
- "No, no. Está bien, yo voy yendo a la casa nomás"
- "Tené cuidado que está oscuro y está lloviendo".
Las palabras de Romina confirmaron su idea de encender la linterna del celular para caminar desde la casa de su prima hasta la suya, internándose por el camino principal del paraje Caraparí. La noche del último lunes estaba cerrada y la lluvia era copiosa. Los dos kilómetros hasta su casa, que de día y sin lluvia recorría en pocos minutos, iban a convertirse casi en una travesía por la acumulación de agua y barro.
Es el último diálogo que Marianela Gracionis, la joven de 21 años que es intensamente buscada en la zona de Caraparí, tuvo con su prima Romina Rueda, cerca de la medianoche del lunes.
La denuncia de su desaparición la realizó su mamá, Aída Rojas, el martes último en la comisaría 40 de Salvador Mazza, luego de un día de frustrada espera e incansables llamados al celular de su hija.
"No tengo novedades de mi hija desde el lunes. Llamo a su celular, suena y pareciera que cortan; los mensajes sí le llegan", dijo ayer, afligida.
En medio de un pueblo convulsionado, como estuvo Profesor Salvador Mazza ayer, la mujer le pedía a la Policía y a las autoridades judiciales que hicieran el máximo esfuerzo para rastrillar la zona del río Caraparí y del dique Itiyuro.
Una brigada de policías, bomberos y vecinos salió a rastrillar la zona. Otros efectivos, bajo las órdenes del fiscal penal Armando Cazón -a cargo de la investigación- avanzó con averiguaciones en el céntrico hotel del pueblo fronterizo donde trabajan las dos primas, en Migraciones y con testigos.

Lo que se sabe

Madre e hija habían estado juntas el lunes a la mañana, cuando Marianela salió de su casa, en Caraparí, fue hasta la ruta a tomar un colectivo para ir a trabajar a Salvador Mazza.
La propietaria del hotel dijo ayer en la Fiscalía que esa mañana recibió un llamado de la chica, quien le dijo que no iba a trabajar.
"En Migraciones tienen registrado que el lunes Marianela salió del país a las 10.50 y regresó a las 11.46; luego volvió a irse a Bolivia a las 21.14 y no está registrado que haya reingresado, aunque ya tenemos confirmado por varios testigos que estuvieron con ella y la vieron volver a Caraparí, entre ellos su prima Romina", dijo el fiscal Cazón anoche a El Tribuno.
De vuelva en Salvador Mazza, la joven de 21 años y mamá de un nene de 4, se encontró con Romina para regresar juntas a Caraparí. Toman un colectivo de la empresa Urkupiña.
"En el colectivo también venía Juan, que es un casero nuevo en la zona y que se bajó en la misma parada que nosotras", señaló Romina anoche en la Fiscalía.
El hombre caminaba varios metros adelante. Ellas llegaron a la casa de Romina y allí se produjo el diálogo de despedida. Lo que sigue fue reconstruido también con otros dos testigos.
"Un vecino de la familia de Marianela, que iba en moto en el mismo sentido que ella, declaró que la vio caminando en medio de la lluvia, alumbrándose con el celular. Él dijo que no se detuvo para ofrecer llevarla 'para que no hablen mal en el pueblo', así que siguió. Unos metros más adelante dijo que vio a tres hombres, que parecían pescadores, que caminaban en sentido contrario, como saliendo hacia la ruta 34", describió Cazón.
Un primo de la joven desaparecida, que también declaró ayer, dijo que casi a la misma hora -solo con una diferencia de cinco minutos- pasó con su camioneta por el lugar. Iba a su casa, próxima a la de Marianela, pero no vio ni a la chica ni a los tres hombres.

Una vincha

La brigada que buscaba ayer a la joven encontró una vincha de color con pintitas blancas, que según Romina el lunes en la noche llevaba puesta Marianela. El hallazgo se produjo en un camping que está cerca de la casa de los Gracionis.

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