Buenos días, esto va en serio. Estoy viviendo en la terminal hace ya tres semanas con mi novia, que está embarazada. A ella la echaron de su casa y yo en la mía tengo unos problemas, por eso no puedo tenerla ahí. Ando buscando laburo urgente para dejar esta situación y poder alquilar algo tranqui... si saben de algo, por favor, díganme. Es urgente. Andamos sobreviviendo con lo poco que tenemos...". El llamado se pierde entre las numerosas publicaciones del muro de Alguien sabe Salta?, un grupo cerrado conformado por casi 12 mil miembros y donde los salteños buscan respuestas para las cuestiones cotidianas o extraordinarias. La publicación del usuario Fede Giardino no cae en saco vacío en la marea cambiante de la red de redes.
La Srta. del Valle lanza una idea: "Andá al Cofruthos. Siempre necesitan gente y tu novia capaz que pueda trabajar vendiendo. Así ahorran y buscan algo mejor".
Tannia Moya averigua: "¿Qué es lo que sabés hacer, Fede?".
Él contesta: "Atención al público, albañilería y también trabajé de mozo". Chechu Rodríguez aconseja: "Cuando entres al cyber entrá en la página del diario El Tribuno en la parte de clasificados...".
De aquí para allá
Gustavo Federico Giardino (18) y Fabiana Estefanía (18) hace 17 días que no tienen hogar. Sus núcleos familiares primarios los expulsaron cuando supieron que los chicos, de novios hace un año, estaban esperando un hijo. Fabiana, embarazada de cinco meses, le cuenta a El Tribuno: "Justo ese día cumplíamos un año de novios con él. Mi mamá me preguntó adónde me iba y yo como que venía chamuyándola: que me iba a la casa de un amigo, o de una amiga... y ahí como que me harté y le dije: '¡Me voy a verlo a él!' y le grité de todo. Entonces me dijo: 'A mí no me importa más lo que hagas, te podés ir bien tranquila, pero acá no volvés más'. Fui a la casa de él y me vio que estaba mal. Yo no quería meterlo en problemas porque su familia no me quiere a mí".
Federico tiene seis hermanos. Vivía en villa Lavalle junto a una docena de personas en la casa de su abuela, donde habitan varias familias. "Ella es la que decide, la que pone las reglas ahí. Aparte mi hermana mayor también está ahí con su beba", justifica él.
Desde el 11 los días de los chicos son un deambular por el parque San Martín, donde van a comer algo; la terminal, donde pasan la mayor parte de cada jornada; y un cyber cercano, donde durante media hora se turnan para contactar con el mundo. En la terminal una vez se quedaron dormidos y le robaron los celulares y la billetera de la mochila a Federico. Por ello ahora se relevan para descansar. "A las 10 u 11 de la noche acá vienen a limpiar y nos piden que nos vayamos. Nos vamos a la plaza, nos sentamos por ahí y cuando terminan, a las 12.30 o 1 volvemos y nos sentamos por ahí y vemos la gente pasar hasta que uno de los dos tienen sueño y nos turnamos para dormir. Si él se duerme, yo me quedo despierta y así nos cuidamos", detalla Fabiana. Abrigada por una campera tres tallas más grandes de lo que precisa su cuerpo, la chica lamenta que el hurto también los haya despojado de las recetas para comprar vitaminas, hierro y ácido fólico con los que la médica que la atiende en la salita de Tres Cerritos esperaba que repuntara de un principio de anemia y ganara unos kilos. "En mi casa era otro tema. Ahí yo comía todo lo que se me cantaba la gana. Ahora como que tratamos de ver porque $50 nos tienen que durar tres días. Comemos casi todos los días sándwiches; milanesa algunas veces", describe y se nota que extraña a esa mamá que no nombra.
Los estudios
Federico hasta tres días atrás estaba trabajando en albañilería, pero su contratista le dijo que ya no volviera porque llegaba siempre tarde. Él sentía temor de dejar sola a Fabiana en la terminal y eso lo demoraba. Los chicos cursaron el cuarto año en 2015, pero adeudan tres materias. "No tenemos las carpetas ni el contacto con los compañeros de allá. Se nos complica volver a clases porque de dónde vamos a sacar para los útiles", se pregunta Fabiana, abrumada porque la lista de prioridades se le reordenó salvajemente desde que está en situación de calle. "Hace tres días voy a la casa de una amiga que me presta el baño, pero no me puede tener porque son muchos ahí. Una de sus hermanas se fue a Córdoba y me dejó su ropa", relata. Sin opciones, o vuelven con sus familias o migran hacia un destino incierto. "Con mis papás nos comunicamos por email. Ellos me dicen que vuelva, que ella también vuelva a su casa y trate de hablar las cosas", dice Federico. Fabiana ni siquiera lo considera: "Yo sé que con mi mamá va a ser más de lo mismo: me va a tirar de nuevo en la cara todo". "Nos llevamos bien. Algunas veces hay recaídas. Nos preguntamos qué vamos a hacer o nos ponemos a llorar y nos abrazamos, pero tratamos de remarla", se emociona Fabiana y, en seguida, se recompone. "Algunos nos decían que vayamos a La Merced o a Rosario de Lerma, pero el tema es que si invertimos lo poco que tenemos qué va a pasar si era falso. Nos quedamos allá. ¿Quién nos va a ir a buscar?", continúa. El bebé se llamará Gustavo Ismael o Ariana Priscila. Sus padres esperan ayuda, de 8 a 12, en la terminal.

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