La Sala II de la Cámara Federal concedió ayer la excarcelación al abogado Víctor Stinfale y al empresario Adrián "El Pollo" Conci, procesados por la tragedia de la fiesta electrónica Time Warp, que le costó la vida a cinco jóvenes a causa de las drogas, además de un número importante de afectados, que luego se recuperaron.
El Tribunal consideró que ambos están acusados de haber facilitado la venta de estupefacientes en el predio de Costa Salguero pero no como partícipes de la comercialización de las drogas que provocaron la muerte de cinco jóvenes.

Los argumentos

En su fallo, la Cámara Federal confirmó los procesamientos de los seis organizadores de la fiesta en la que murieron los jóvenes a partir del presunto consumo de estupefacientes.
No obstante, al bajar la calificación penal, el Tribunal dispuso la libertad de Stinfale (quien estaba en prisión domiciliaría); el presidente de la empresa Dell Producciones, Conci; y el coordinador de las tareas de rescate Carlos Garat (con prisión domiciliaria) así como el jefe de seguridad Carlos Nicodemo Penise.
Todos habían sido procesados por Casanello por el delito de comercio de estupefacientes agravado y por abandono de persona seguido de lesiones y muerte pero ahora la Sala II de la Cámara Federal consideró una calificación más leve: homicidio culposo y facilitación del lugar para el consumo y venta de estupefacientes.

En Costa Salguero

El hecho trágico tuvo lugar el 15 de abril pasado en el predio de Costa Salguero durante la fiesta "Time Warp", donde cinco jóvenes murieron tras el consumo de drogas sintéticas.
En el lugar se comprobó la venta y consumo de drogas, en su mayoría sintéticas, y la aparición de la sustancia conocida como "Superman", además de otras, también muy potentes; así como una superpoblación puesto que el lugar estaba habilitado para 13 mil asistentes e ingresaron 20.513 personas.
Los camaristas confirmaron los procesamientos de Stinfale, Conci, Garat, Penise; el apoderado de Dell, Maximiliano Avila; y el del asesor artístico Martín Gontad.
"Los responsables de la organización quebrantaron sus obligaciones con el objetivo de obtener el mayor rédito posible, limitándose a cubrir en teoría -es decir, para la cantidad de asistentes declarada- los requerimientos formales que se exigían para su habilitación", sostuvieron los jueces.
"La ausencia -o silencio- de todos los que debían velar por el normal desarrollo es, a criterio del Tribunal, demostrativo de que la voluntad nunca estuvo dirigida a proteger a los concurrentes -finalidad a la que tiende la regulación administrativa al exigir, entre otras, la presencia de personal de seguridad, médicos, socorristas y bomberos- sino a cubrir exclusiva y excluyentemente las exigencias particulares de una parte importante del mercado como vehículo para garantizar el éxito económico del evento: proveer un ambiente donde la venta y el consumo de estupefacientes se desarrollara sin inconvenientes", concluyeron los camaristas Martín Irurzu y Eduardo Farah.
Más allá de otorgarle la libertad, el Tribunal ratificó la responsabilidad de Stinfale como organizador de la fiesta pese a que él siempre se presentó como un mero "asesor jurídico" de la firma Energy Group, proveedora en la fiesta de un reconocido energizante.
"Pese a su gravedad, no surgen elementos que permitan sostener que los responsables hayan actuado con el dolo que exige la figura escogida por el a quo (abandono de persona)", concluyó la Cámara.

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