El domingo pasado el abogado de Cristina Elisabet Kirchner arremetió contra el periodista Jorge Lanata espetándole: "Si es periodista, muéstreme el título esta noche". Ello en el marco de la disputa que mantienen hace tiempo y que llevó a Lanata a proferir una serie de insultos bastante desafortunados (a nuestro modo de ver) contra la exmandataria y su abogado. Con semejante arrebato el abogado confirmó lo que muchos sospechan: es un indocto iletrado (no confundir con docto y letrado), pues en nuestro país (como en la mayoría de los países del mundo) el ejercicio del periodismo no requiere título habilitante.
¿Por qué?, dirán algunos. ¿No necesitan los médicos un título para poder ejercer la medicina y los arquitectos para ejercer la arquitectura? ¿Por qué no los periodistas? No es lo mismo, ya que no existe un "derecho universal" a curar gente ni a levantar casas. Pero sí existe el derecho universal a la libre expresión de ideas y opiniones. Algunas profesiones necesitan ser limitadas y reglamentadas en su ejercicio; todo lo contrario ocurre con quienes quieren difundir sus ideas, que requieren la más amplia libertad, al menos en un régimen democrático.
Ello es una consecuencia directa de las garantías constitucionales, que garantizan la libertad de expresión y que ha sido reconocida por numerosos instrumentos de derecho internacional susceptibles de ser invocados en los tribunales argentinos: el Art. 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas (ONU); los arts. 19 y 20 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos; el artículo 4 de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre de la Organización de Estados Americanos (OEA), y los arts. 13 y 14 de la Convención Americana de Derechos Humanos (Pacto de San José de Costa Rica)
Los estudios universitarios en los que se otorgan títulos con alcance de "periodistas" o "licenciados en comunicaciones sociales", sin duda son una formidable herramienta para el mejor ejercicio de la profesión. De igual manera los estudios de literatura o arte pueden favorecer a quienes se ocupen de escribir novelas o pintar cuadros, pero no requerirán título alguno para ejercer de "pintor", "poeta" o "músico". Es conocida la expresión de que los mejores periodistas se han recibido en la universidad de la calle.
Casualmente este año se cumple el 70 aniversario de la sanción del Estatuto del Periodista Profesional, (Ley 12908), sancionado el 18 de diciembre de 1946, durante el primer gobierno del General Juan Domingo Perón. En él se regulan las condiciones laborales de los periodistas bajo relación de dependencia.
Lo cierto es que el dictado del EPP tuvo la oposición feroz de las empresas poderosas, empresas gráficas de aquel tiempo, que anunciaron que la ley laboral, directamente, las iba a llevar a la quiebra. Nada de eso ocurrió. De alguna manera el estatuto le ha permitido a los periodistas una mayor seguridad para poder expresar libremente sus opiniones. Ello neutraliza, aunque sea parcialmente, la posibilidad de que el "derecho de prensa" sea entendido como un "derecho de empresa".

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