En el colegio secundario San Ignacio de Loyola, en Santa Victoria Este, siguen sin completarse las obras que se prometieron para el inicio de clases. El estado de abandono es total por parte de la empresa responsable de la construcción, a la que se le adjudicó el trabajo por más de 3 millones de pesos con un plazo de 210 días que ya expiró. "Es verdad que está todo parado y vengo trasmitiendo esa necesidad al Gobierno de la Provincia, porque a la obra le falta mucho. Pero calculo que esta semana entrante tendremos novedades", dijo a El Tribuno el intendente de la localidad, Moisés Balderrama.
Antes del inicio de clases, el 22 de febrero pasado, El Tribuno informó sobre el estado en el que se encontraba el establecimiento al que asisten unos 352 chicos. Un día después, el ministro de Educación, Roberto Dib Ashur, le dijo a este medio que las obras se retomarían. "Acabo de hablar con el secretario y el ministro de Obras Públicas. Ellos saben de la situación y me comentaron que los baños estarán terminados para el comienzo de las clases, pero, además, se está haciendo otra obra más grande que es la que esa escuela necesita", dijo entonces. Las obras, según le dijeron a este medio en el terreno, se retomaron por unos días tras la publicación, pero se volvieron a abandonar de inmediato.
El primer anuncio es de octubre de 2014. La página del Ministerio de Hacienda y Finanzas informaba entonces que la Secretaría de Obras Públicas había licitado la obra que demandó un presupuesto oficial de $3.060.174 y un plazo de ejecución de 210 días. El segundo anuncio es de agosto de 2015, en él el presupuesto ya había subido a $3.477.034. Y a más de 540 días del primer anuncio, la obra sigue incompleta.
"En estos momentos están retomando las obras con los cerramientos. Esta semana entrante vamos a tener una fecha concreta de cuándo retoman las obras en su conjunto. La empresa que está a cargo no está en el terreno, así que me voy a juntar con ellos en Salta esta semana", adelantó a El Tribuno el intendente Balderrama.
La comunidad educativa ya giró tres notas al Ministerio pidiendo que terminen el colegio y el albergue estudiantil.
El Tribuno visitó el lugar por segunda vez en este año, tras la publicación de febrero. Los baños se usan, aunque distan mucho de estar en óptimas condiciones. Los escombros y chapas están por todos lados, los revoques están a la vista. Pero la peor parte se la llevan los más de 90 chicos y chicas que tienen que vivir en el albergue que se encuentra en pésimas condiciones, con muebles viejos y sin caldera de agua caliente. La heladera de la cocina, de gran capacidad y calidad, nunca funcionó.
La mayoría de los alumnos son de algunas de las 70 comunidades originarias que hay en la zona.
Los alambrados perimetrales no podían evitar que un chancho circule por el patio, que parece un escenario bélico. En un cuarto duermen siete chicos, en cuchetas maltrechas. El baño del albergue no está habilitado, pero igual se usa y hace seis meses que se abandonó la obra.
"El único avance desde la primera nota de El Tribuno es que pusieron estos zócalos", señala personal del lugar.

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