Ayer por la mañana Mauricio Macri reseñó su balance de la reunión del G-20 en China diciendo: "El mundo está interesado en nuestra capacidad de hacer; todo depende de nosotros". El presidente acompañó la definición con un gesto: lo dijo durante la inauguración de un centro de transferencia de cargas en Villa Soldati, un predio de 37 hectáreas donde se ejecutó una obra estratégica en materia logística.
Lo que "depende de nosotros", obviamente, es la capacidad de optimizar la producción de alimento, reduciendo costos y agregando valor por medio de la incorporación de infraestructura y tecnología. Más allá de la simpatía o desconfianza que merezca el presidente, dejó en claro que la reconquista de los mercados mundiales de alimentos va a demandar un compromiso que, para el ámbito empresario, va a costar sangre, sudor y lágrimas".
Hasta ahora, la recuperación de la inversión cerealera y de la actividad ganadera es perceptible y se hará notar con fuerza, en el centro del país, en un plazo no lejano. Para las otras provincias, el panorama presenta claroscuros.
El presidente de la Rural salteña, Ignacio Lupión, dijo el lunes que "la quita de retenciones a las exportaciones y la devaluación monetaria no han impactado en la producción, empleo y sobre todo en la rentabilidad que pretende el sector". Definió así la necesidad de una nueva devaluación para lograr rentabilidad. "El dólar hoy está libre y el mercado va a ser el que ponga el dólar en el precio que tiene que estar". Ese precio sería entre 18 o 20 pesos. Y advirtió frente al tarifazo del gas: "Tenemos que cuidar el tabaco para que siga siendo una alternativa de producción, de empleo y desarrollo".
Probablemente, en el actual contexto, sería más conducente echar una mirada hacia tierra adentro. La principal fuente de empleo privado de la provincia, el ingenio San Martín del Tabacal, que se desenvuelve en el rubro alimentario y energético, y por lo tanto es de interés de ese mundo del que hablaba Macri, afrontó un conflicto gremial que tiene mucho que ver con la competitividad del país. La exportación de alimentos ya está condicionada por las normas universales sobre trabajo esclavo. Esas normas no admiten el "cuarto turno" que demanda el sindicato azucarero.
En noviembre entra en vigencia el protocolo OIT de 2014, en la OIT, con severas normativas para cualquier actividad productiva, aceptadas por nuestro país. En ese acuerdo no entran consideraciones intermedias: la producción debe garantizar empleo de calidad.
Habría que revisar si las autoridades provinciales y gremiales van por buen camino en este punto. Por la experiencia del ingenio, la respuesta no es alentadora.
También es imprescindible que se blanquee el funcionamiento de los parques industriales, un caballito de batalla que no supera el examen de la competitividad.
La producción salteña afronta desafíos formidables. El primero, ampliar la superficie productiva, un tema sobre el cual no hay señales. Hay otros problemas nacionales que involucran a Salta. El presidente de Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), Roberto Doménech, dijo a Canal Rural que Brasil está enviando mil toneladas mensuales de supremas de pollo y productos procesados bajo la modalidad de "nugget", una pasta finamente picada y rebozada en pan rallado. Salta no solo importa esos productos, sino gran parte de la carne de pollo (y el 75% de la carne vacuna) que se consume.
En agosto la recaudación por exportaciones cayó en pesos un 32%; al mismo tiempo, subió 65% la proveniente de la importación. Sin embargo, las exportaciones del NOA tuvieron un repunte del 15,1% respecto del mismo período del año anterior
En medio de una crisis innegable, el de los tabacaleros es un problema menor. Por ahora. El administrador del FET, Ricardo Nallar, aseguró que "el tabaco es irremplazable", porque a pesar del daño que ocasiona el cigarrillo es "lo que mejor funciona y el 85% de la producción se exporta".

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