Esta frase, atribuida a Walt Disney, encierra el gran secreto de aquellos que cumplen sus sueños.
En programación neurolingística (PNL), soñar hace referencia a representarnos en imágenes visuales nuestros deseos. Esto ya nos da un indicio de una habilidad importante para el logro de objetivos: la capacidad de visualizar, de imaginarme el resultado deseado. Lo que tenemos en la mente es lo que tendemos a lograr. Imaginarme que ya he logrado ese objetivo, como si estuviera dentro de una película en la que sensaciones, sonidos, imágenes me ayuden a sentir la satisfacción del objetivo logrado y, sobre todo, sus efectos en mi vida y la de mis seres queridos. Los objetivos son sueños con fecha de vencimiento. "Me encantaría ir a París" es una expresión de deseo. "Voy a ir a París algún día" se parece más a un sueño; pero "voy a ir a París desde el 14 de julio hasta el 21 de julio de 2016 con mis hijos" es ya un objetivo.
Hay ciertas condiciones de buena forma a cumplir para que los objetivos se cumplan.
El primero y fundamental: debe estar expresado en positivo. "No quiero engordar" no es un planteo válido, porque mi mente no toma el "no" como un comando válido (no piense en un elefante rosa). Por lo tanto, la imagen que se viene a mi cabeza es yo engordando.
El segundo, que sea posible, pero, fácticamente posible. Ir a la Luna mañana no es fácticamente posible. Correr 42 kilómetros en diciembre de 2016 es posible. Más allá de que yo me crea capaz, fácticamente es posible. Tercero: específico y mensurable. "Quiero ganar más dinero". Cuánto específicamente, a partir de cuándo. "Quiero bajar de peso". Cuánto quiere pesar exactamente. "Quiero tener más vida social". Qué tipo de reuniones, con quién, invitar a cenar a tales y cuáles amigos.
Cuarto: es fundamental que el objetivo dependa de uno mismo. "Quiero que mi hijo apruebe todas las materias". Lamento decirle, solo puede ser un objetivo de su hijo. El suyo puede ser: "Dar todo de mí para que mi hijo tenga la oportunidad de estudiar".
Lo mismo que: "Mi objetivo de este año es casarme". Bueno... otro debiera dar el sí y eso no depende de usted.
Quinto (y que acecha desde lo oculto): debe ser ecológico. Qué quiere esto decir. Pregúntese: si no logro este objetivo, ¿quién se beneficia de ello?
Si la respuesta es alguien que a usted le importa, lo más probable es que llegado el momento usted desista. No es ecológico ir a hacer un máster a Estados Unidos si la que se beneficiaría de que no lo logre es su hija. Llegado el momento, encontraría miles de excusas o pequeños accidentes que le impedirían lograrlo. Esto se da mucho en personas que quieren bajar de peso, pero su pareja se sentiría amenazada si se vuelve más atractiva para el sexo opuesto. Por último, y el más importante para que sea sustentable: todo objetivo es bueno que esté conectado con el propósito por el cual lo hago, un valor o sentido de trascendencia. No es lo mismo proponerme un ascenso en el trabajo por ganarle a mi compañero, que hacerlo para mejorar mi vida o la de los que me rodean.
O querer correr 6 kilómetros por día pensando en el esfuerzo que eso requiere, en vez de en los beneficios de salud permanentes que va a tener para mí, permitiéndome vivir más tiempo y con mayor calidad de vida para ver crecer a mis hijos o nietos. Por lo tanto, visualice en positivo algo específico, que dependa de usted y que sea ecológico; pero, sobre todo, crea que lo puede lograr y que merece obtenerlo.

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