Todo pasa; la deuda crece

Héctor Giuliano

Todo pasa; la deuda crece

A diferencia de lo que comúnmente se cree, la gestión de las administraciones Kirchner y Macri en materia de deuda pública no es opuesta sino complementaria: las acciones concretas del kirchnerismo fueron funcionales al advenimiento de las medidas del gobierno macrista, amparado una vez más en la excusa constante de la pesada herencia recibida para tratar de justificar más endeudamiento fiscal.
¿Qué hizo básicamente el gobierno Kirchner durante sus largos 12 años de mandato?: pagar en forma privilegiada deuda externa con terceros acreedores privados y organismos financieros internacionales a costa de aumentar una deuda intra-Estado impagable y con el objetivo declarado de regresar al mercado internacional de capitales para volver a endeudarse en el exterior (objetivo expreso del Megacanje Kirchner-Lavagna 2005-2010 y de la Hoja de Ruta Boudou 2008).
En aras de cumplir ese objetivo el gobierno Kirchner declinó formalmente cuestionar la legitimidad de la deuda y encaró una política sistemática de pagos a los acreedores para desagotar significativamente la deuda externa: la presidenta Cristina Fernández auto-calificó a su administración de pagadora serial por sus récords de pagos, hablando de 174.000 millones de dólares por un lado y de 190.000 por otro (en su discurso de septiembre 2014 ante la Asamblea General de las Naciones Unidas (AG ONU), aunque ambas cifras no están debidamente probadas.
El falso mito del desendeudamiento (un mito consentido y apoyado por la oposición política, con la actual administración Macri a la cabeza) preparaba, en realidad, la descongestión de la parte más pesada de la deuda externa argentina para allanar el camino a la vuelta al mercado mundial de capitales.
Para ello, la receta en curso era y es la licuación de la deuda interna en pesos en su mayoría a cargo del FGS de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) (el 64 por ciento de la plata de los jubilados) como producto de la inflación creciente, de manera de ir disminuyendo gradualmente el peso de la deuda intra-Estado a costa del traspaso a pérdida de la deuda original con terceros.
Las torpezas cómplices del kirchnerismo quedaron de manifiesto con el desacato indefendible ante los tribunales estadounidenses después de haber aceptado su competencia.
El gobierno Kirchner malogró desde el inicio la estrategia de defensa de nuestro país ante los tribunales de Nueva York:
1) Porque no cuestionó la legitimidad de las acreencias pese a la existencia de causas judiciales en curso en la Argentina.
2) Porque aceptó la entidad de los reclamos de los Fondos Buitre (FB) que no entraron en el Megacanje Kirchner-Lavagna al reconocer el valor nominal de los títulos y no el valor real de compra de los mismos.
3) Porque una vez producidos los fallos adversos en las tres instancias judiciales norteamericanas no blanqueó el default de toda la Deuda Pública, como hubiera correspondido.
A diferencia de hacer esto último, la administración Kirchner no sólo agravó su posición de desacato sino que dejó así completamente allanado el camino hacia una rendición final jurídica y financiera en la cuestión de los Holdouts, cosa que inmediatamente encaró el nuevo gobierno Macri con el argumento de la salida del default (un argumento que todos oficialismo, oposición y medios negaban públicamente relativizándolo como default parcial o técnico).
Esta nueva deuda autorizada por ley se suma a los 23.400 millones de dólares contemplados en el Presupuesto 2016, lo que eleva a unos 36.000 millones el total de obligaciones a colocar este año: un monto de endeudamiento sobre el que no existe demostración alguna de su capacidad de repago, lo que condena y acentúa la trampa del sistema de deuda perpetua en que está inmersa la Argentina por refinanciación permanente de sus vencimientos.
Es la forma en que la alternancia política de gobiernos populistas y neoliberales deviene funcional a los intereses de las estructuras de poder financiero, que son las que fijan realmente las políticas de Estado.
(Fragmento)

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