El caos en el tránsito de Rosario de la Frontera es un tema recurrente, que surge en cualquier conversación que mantienen los vecinos.
Sin ir más lejos, el espectacular accidente de ayer de coches que hacían picadas en avenida Palau sirvió para comentarlo todo el día. (ver Pág. 17).

Encuesta contradictoria
El Tribuno hizo una consulta vecinal de cien casos, de los cuales el 88% de los encuestados en la ciudad consideró que la falta de respeto a las normas de tránsito es la principal causa de los accidentes. Y el 12% restante contestó que, para ellos, los conductores de coches particulares son los máximos causantes de accidentes, lo que es casi lo mismo. La consulta determinó que el grado de información sobre las normas de tránsito es elevado. Sin embargo, esto no coincide con las conductas que se adoptan.
Por ejemplo, el 97% respondió que conoce la prohibición de hablar por celular, pero casi en el mismo porcentaje, admitieron que no la cumplen.
El problema tiene varias facetas. Una de ellas se refiere a la nula costumbre de respetar la ley y que el conductor acate y cumpla las normas de tránsito. Otra tiene que ver con el estado de conservación de las calles y caminos, dado que la mayoría están en un estado calamitoso. También está la circulación de vehículos pesados en calles angostas, que muchas veces no están en condiciones de circular. Los lugares caprichosos de estacionamiento y las malas maniobras que se realizan, ayudan a completar un panorama desastroso.
Los rosarinos manejan mal, pero no les importa. Una encuesta reciente reveló que los conductores conocen las leyes de tránsito, pero no les importa respetarlas.
Saben que el uso de cinturón de seguridad es obligatorio, que no hay que sobrepasar la senda peatonal, que no hay que hablar por teléfono mientras se maneja. Saben también, o al menos contestaron así, que casi todos los accidentes de tránsito son causados por fallas humanas y por la falta de respeto a las normas viales.
Por lo tanto, por causas evitables. Los automovilistas de Rosario de la Frontera dicen conocer cuáles son las reglas, pero apenas ponen primera parecen olvidarse de la teoría.
Si bien desde el municipio siempre se intentó llevar adelante campañas de concientización vial, en algunos casos se hizo junto a la Cooperadora Policial, los resultados están a la vista, la falta de respeto a las normas es cada vez mayor.
Las actuales autoridades nunca pudieron mejorar el control del tránsito, a esto se suma la falta de capacitación en la mayoría de los inspectores y que no cuentan con los elementos necesarios para trabajar.
El tema es preocupante. Por ejemplo se ha visto a jóvenes que aceleran sus motos y pasan a 90 k/h frente a los retenes en cada operativo, poniendo en riesgo la vida propia y las de los vecinos. Sin dudas, una pesada herencia.

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Sección Editorial

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