Su mirada estaba perdida en el horizonte, su rostro desencajado. Sus ojos mostraban los signos de un reciente llanto. Cada tanto hablaba por su celular con amigos y familiares. Eran las 12.30 de ayer y Federico Storani, exdiputado nacional y exministro del Interior, no perdía las esperanzas. Esperaba un milagro.
A bordo de un gomón semirrígido de la Prefectura Naval, navegaba por el canal Vinculación, entre los ríos Luján y San Antonio, en el límite entre Tigre y San Fernando, mientras buzos tácticos de esa fuerza federal de seguridad buscaban a su hijo Manuel, de 14 años, que había de-saparecido en el agua 12 horas antes, después de un brutal choque entre dos lanchas. Otras dos personas murieron después de la colisión.
La madre de Manuel Storani, María de los Ángeles Bruzzone, de 45 años, expareja del dirigente de la Unión Cívica Radical (UCR), fue una de las víctimas. La otra persona que falleció viajaba en la lancha que chocó a la embarcación donde estaba el hijo del ex diputado Storani.
La tragedia ocurrió cerca de la medianoche en el canal Vinculación, a unos 200 metros del río Luján, cuando Storani, Bruzzone y su pareja, Lucas Sorrentini, junto con otras tres personas, volvían de cenar en un restaurante del Delta y fueron embestidos por una lancha Fishing 551, bautizada Shark II, que había salido a las 23.20 a navegar desde la Guardería Náutica Sarthou, en San Fernando.
Partida al medio
La lancha Mad II, una Bermuda Caribbean azul, prácticamente fue partida al medio y sus ocupantes terminaron en las aguas del canal Vinculación. Fueron rescatados por personas que viajaban en otra embarcación. La Shark II, después del impacto, terminó 50 metros adentro del continente.
El paseo que terminó en tragedia había comenzado a las 20.10, cuando Sorrentini, Bruzzone, el hijo de Storani y las otras tres personas salieron de la guardería de Tigre, donde estaba la lancha Mad II.
'Sorrentini llamó a la tarde para avisar que sacáramos su lancha de la unidad funcional donde se guardaba y la dejáramos amarrada en el muelle, porque a la noche iba a salir a navegar', recordó Carlos, empleado de la guardería donde estaba amarrada la Mad II.
Según las cámaras de seguridad de la guardería, salieron a navegar a las 20.10. Faltaban cuatro horas para la tragedia en la canal Vinculación.
Después de cenar en un restaurante del Delta, los tripulantes de la lancha comenzaron el viaje de regreso hacia la guardería de Tigre. Pero todo terminó de la peor manera.
Desde su lancha, Sorrentini observó cómo otra embarcación navegaba en el sentido contrario a ellos a toda velocidad y en zigzag. La lancha tomó la medida recomendada para estas ocasiones: acercarse a la orilla derecha, que es su sentido de circulación, para tratar de evitar un choque. Pero no pudo eludir el impacto.
'Los quisieron esquivar, pero es como que lo atropellaron adrede. El accidente fue cometido por unos inadaptados que iban por el río a alta velocidad. La lancha los chocó como a propósito', dijo a la prensa Miriam Papaleo, la esposa de Federico Storani. Antes de que la Prefectura recibiera la señal de alerta, los tripulantes de una embarcación que pasaba por la zona del accidente comenzaron a rescatar a las víctimas.
Los rescatistas
El primer rescatista que se tiró al agua se llama Daniel, el dueño de la lancha, que justo pasaba por el canal Vinculación.
'Él se sacó la remera y comenzó a subir a los heridos a su lancha', contó Carlos, el empleado de la guardería. En ese momento los gritos de desesperación no eran sólo por el dolor de los golpes y las heridas de las víctimas; Sorrentini pedía que buscaran a Manuel, que no aparecía por ningún lado.
'Cerca de las 23.30 salimos con un compañero en lancha a llevar las bolsas de basura. Cuando volvíamos, vi la lancha partida al medio y toda la familia en el río pidiendo ayuda. Enseguida subimos a la gente. Había dos mujeres, una no reaccionaba y la otra estaba mal herida, tenía sangre en la cara. El hombre me gritaba: "Buscá al nene, buscá al nene', sostuvo Agustín, otro de los rescatistas.
Bruzzone murió de un paro cardiorespiratorio en el hospital Pretrona de Cordero. La otra persona que falleció viajaba en la otra embarcación.
El conductor de la lancha Shark II, quedó imputado del delito de homicidio culposo agravado y está internado. Cuando lo rescataron estaba desorientado por los golpes. Su otro acompañante se recupera de las heridas en un centro de salud.
De la búsqueda del hijo de Storani, a quien consideran muy buen nadador, participan buzos tácticos, prefectos en motos de agua y una decena de embarcaciones, todas de la Prefectura. El caso es investigado por el fiscal de turno de San Fernando, Facundo Osores Soler.

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora