No han sido centenares de miles. Ni siquiera miles. Apenas unas pocas decenas de personas han abandonado este fin de semana la sitiada ciudad de Alepo a través del polémico corredor humanitario abierto por el gobierno del presidente Bashar al Assad y por Rusia.
Los grupos que se oponen al Gobierno sirio controlan gran parte de la zona este de la ciudad desde julio de 2012, pero en las últimas semanas el Ejército de Siria, apoyado por milicias leales a Al Assad y aviones de combate rusos, lograron hacerlos retroceder.
Organizaciones humanitarias expresaron su preocupación por las consecuencias del sitio de la ciudad por parte de las fuerzas del Gobierno y advirtieron sobre el riesgo que corren de morir de hambre las más de 250.000 personas que viven en esa zona de Alepo.
El Gobierno de Rusia, aliado clave de Al Assad, anunció entonces la apertura de cuatro corredores humanitarios. Pero la oposición siria no se fía y ha denunciado que los corredores son una trampa del gobierno de Al Assad para recapturar toda la ciudad. "Esos corredores no son para que permitir que entre la ayuda, sino para que la gente salga", dijo Basma Kodmani del opositor Alto Comité de Negociaciones. "El mensaje brutal para nuestra gente es: salgan de allí o mueran de hambre", agregó.
El anuncio de la apertura de los corredores fue recibido con cautela por la ONU, Estados Unidos y algunas organizaciones humanitarios. Washington señaló que la propuesta podía ser un intento de forzar la evacuación de civiles y la rendición de los grupos rebeldes.
El secretario de Estado estadounidense, John Kerry, advirtió que si el plan de Rusia resulta ser una "estratagema" con otros fines, podría romperse la cooperación entre ambos países para poner fin a la guerra civil en Siria. La ONU estima que, debido al sitio, las reservas de alimentos en la ciudad se agotarán a mediados de agosto.
La organización Observatorio Sirio de Derechos Humanos, con sede en Reino Unido, confirmó que algunos civiles abandonaron Alepo a través del barrio de Salaheddin, pero no dio ninguna cifra concreta. Por otra parte, algunos reportes señalan que los grupos rebeldes están evitando que los civiles abandonen la ciudad.
Por su parte, el enviado de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, dijo el viernes que los corredores debían ser administrados por esa organización y que debía declararse un cese el fuego por 48 horas para permitir a la gente salir de la ciudad a salvo. "Nuestra sugerencia es que Rusia nos deje a nosotros los corredores que está estableciendo. La ONU y sus socios en labores humanitarias saben qué hay que hacer", dijo.
En comentarios a la agencia de noticias rusa Interfax, el viceministro de Defensa de ese país, Anatoly Antonov, dijo que Moscú está lista para trabajar con la ONU en lo relacionado con los corredores humanitarios. "Estamos listos para una cooperación constructiva y estrecha con todas las organizaciones humanitarias y, por supuesto, con la oficina del enviado especial de la ONU para Siria", dijo.

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