Sabemos que el Gobierno anterior tenía como base para el desarrollo el exacerbado consumo, incentivado con subsidios financiados con emisión monetaria, origen de la gran inflación que padecemos. En cambio, esta nueva gestión cambió el paradigma de crecimiento de nuestra economía -que durante los últimos cinco años no se incrementó- por el de generar nuevas inversiones productivas.
El desarrollo de nuestra sociedad, la generación de nuevas fuentes de trabajo, la inclusión social y la generación de riqueza que le permitirá al Gobierno tener mayor recaudación para cumplir con sus objetivos serán, entre otras, las ventajas del incremento de las inversiones.
Son muchas las medidas necesarias para que esto ocurra; generar un clima de confianza con reglas de juego claras, disminuir la inflación, bajar las tasas de interés, realizar la tan mentada reforma impositiva con incentivos especialmente a las pequeñas y medianas empresas, la ley de perdón fiscal o de blanqueo de capitales y la reforma para darle sustentabilidad al sistema previsional, son algunas de las propuestas que actualmente forman parte de la agenda del Gobierno.
En un país con recesión, alta inflación, disminución de las ventas, mal humor social, avance de la economía informal que disminuye la recaudación, son motivos más que suficientes para que las inversiones productivas cambien de una vez por todas las variables macroeconómicas que tanto mal le hacen a nuestra sociedad.
Hoy con altas tasas de interés y un dólar cuya cotización tiende a la baja, las inversiones financieras son las que generan mayores expectativas y dividendos.
La necesidad del ingreso de capitales al circuito formal que se destinen a emprendimientos productivos que generen riqueza y fuentes de trabajo son estratégicos en esta etapa.
Entre las reformas más importantes que se están estudiando, analizaremos dos que por su importancia es necesario conocer.
Esta nueva norma de blanqueo, como se espera, con la ayuda de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) y los convenios firmados con muchísimos países para tener acceso a los saldos en entidades bancarias del exterior de nuestros contribuyentes, permitirá que muchos evasores puedan ingresar o declarar sus acreencias que poseen fuera y/o dentro de nuestro país.
Es razonable suponer que será muy significativo el ingreso de divisas, ya que traerá mayor tranquilidad a las arcas del Gobierno para poder incentivar la generación de riquezas y realizar muchas más obras públicas, pero la gran afluencia de dólares puede provocar un atraso cambiario significativo que perjudique a los exportadores, hacer crecer las importaciones y quitarle competitividad a la producción local, especialmente a las economías regionales y a los pequeños productores.
Sabemos que la cotización de la divisa es administrada con un modelo de flotación sucia que lo maneja el Banco Central, pero ante el ingreso de demasiados dólares o monedas extranjeras, puede ocurrir lo siguiente:
  1. Aumenta la cantidad de nuestra moneda en circulación.
  2. Baja la tasa de interés por la gran oferta de dinero en el mercado.
  3. Mayor movimiento bancario.
  4. La oferta de nuevos y mayores préstamos a particulares y empresas.
  5. También aumenta el consumo interno.
  6. Se reactiva el mercado inmobiliario.
  7. El riesgo país disminuirá.
  8. Será más fácil acceder al mercado financiero internacional.
  9. Aumentarán los precios de los bienes y servicios.
  10. La cotización de los títulos y acciones también subirán.
Ante esta expectativa, no será un trabajo fácil administrar el dinero en exceso que pudiere ingresar al país sin tener un plan de inversiones para el mediano y largo plazo para que se inicie el tan esperado crecimiento de nuestra economía.
Tener una inflación del 30% y la cotización del dólar con tendencia a la baja perjudica la competitividad de nuestra producción agrícola e industrial es un problema que debe solucionar el Gobierno.
Al bajar las tasas de interés, disminuye la especulación financiera, pero aumenta el crédito especialmente para inversiones productivas y por lógica aumenta también el consumo financiado.
Recordemos que hasta hace muy poco tiempo el peligro era que la cotización de la divisa norteamericana subiera demasiado; hoy en cambio se corre el riesgo que baje significativamente.
Entre las leyes para sincerar nuestra economía que se espera formen parte del nuevo paquete de medidas y que por su significación es importante mencionar, ya que está en estudio la implementación de un nuevo régimen previsional, universal, integral, solidario y sustentable, también para medir y controlar el incremento de los egresos del sistema previsional que aumentó considerablemente en los últimos años.
Sabemos que nuestros jubilados necesitan una reparación histórica, temas ya contemplados en los proyectos que están en estudio, pero es importante destacar que muchos analistas diagnosticaron sobre la inviabilidad del sistema tal cual está planteado y que es necesario revisar nuevamente como se financiará la seguridad social en el país.
Lo que se buscará en este proyecto es que sea sustentable, de acuerdo a estudios realizados por consultoras privadas, el gasto en el sistema previsional representará un 13% del PBI porcentaje demasiado alto, considerado como un récord mundial a este tipo de erogaciones.
Algunas de las propuestas que deberán discutirse son, entre otras:
  1. Aumentar a las mujeres de 60 a 65 años la edad para jubilarse.
  2. Si una persona está en edad para jubilarse y no tiene los 30 años de aportes, solo podrá acceder a la pensión universal a la vejez, que será el 80% de la jubilación mínima.
  3. Se permitirá adjuntar cuentas de capitalización individual, sin que ello aparezca como un retorno a la reforma de los años 90 con la creación de las AFJP.
Se espera un debate más que intenso en el Congreso, con conceptos tales como la solidaridad hacia los trabajadores que no hicieron aportes, ya que con las sucesivas crisis y las dificultades para conseguir trabajo, en los últimos quince años ha crecido progresivamente el número de trabajadores precarizados. Es decir cada vez hay menos trabajadores activos (registrados) que realizan aportes en relación a los pasivos (jubilados)
Esperemos que con el dinero que entre al país con el blanqueo de capitales alcance para financiar los excesivos gastos que se están gestando y no tengamos que financiarlo con empréstitos o que se licúe con inflación.

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Sección Editorial

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