Unos 500 "trapitos escolares" tienen "copados" numerosos colegios de la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano bonaerense, donde con total impunidad cobran "por dejar estacionar unos minutos", logrando una recaudación día de aproximadamente 200 mil pesos, denunció una ONG especializada en la temática. Desde el comienzo de las clases, estos "trapitos escolares" mantienen literalmente copados unos 80 colegios de la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano bonaerense, exigiendo a familias que llevan a sus hijos a estudiar pagos de entre 20 y 50 pesos. Se calcula que hay unas 500 personas dedicadas a este oscuro negocio, que muchas veces es origen de episodios violentos cuando hay resistencia a pagar los "peajes". Por día, estos trapitos recaudan casi 200 mil pesos, lo que da
unos 4 millones de pesos al mes. En un informe de la organización no gubernamental Defendamos Buenos Aires, al que el Diario Popular tuvo acceso, se denuncia
que "con la vuelta a clases y con el aumento de los colegios privados, los útiles escolares, los libros, uniformes y otros, también volvieron los trapitos que cobran a los padres de los chicos que concurren en coche a buscar a sus hijos, autodenominados trapitos escolares y las tarifas de los abusadores, también se incrementaron".
"Los autodenominados trapitos escolares volvieron a copar la escena entre las 8 y las 9 de la mañana y sobre todo entre las 15.45 y las 17 en los colegios primarios y secundarios. Aprovechan la impotencia de los miles de padres que a diario dejan sus chicos cuando van a trabajar y los recogen con apuro a la tarde en los institutos primarios y secundarios de doble jornada", dijo el abogado Javier Miglino, titular de Defendamos Buenos Aires. En la descripción general de la problemática, que parece no hallar solución sostuvo que "en general actúan en el mismo colegio por la mañana y por la tarde en grupos de seis personas", precisando que "están en los barrios porteños de Flores, Belgrano, Nuñez, Villa Urquiza y Almagro, todos ellos con numerosos y prestigiosos colegios que albergan miles de chicos". "La escena se repite cada día y los sufridos padres han podido brindar su testimonio ante el abuso, lo que ilustra la bronca y el malestar por los trapitos frente a los chicos", dijo Miglino. A mediados del año pasado, Diario Popular había realizado una investigación sobre esta problemática en particular, con instituciones educativas porteñas y del Conurbano que resultaban asediadas por personas exigiendo dinero a familias de alumnos que llegaban en vehículos. La situación, desde entonces, no encontró un freno. Peor aún, se incrementó. "En colegios de Núñez y Belgrano directamente marcan la zona con conos de color naranja y cadenas de plástico unidas a sogas improvisadas y de ese modo evitan que los autos estacionen durante el intervalo de las 8 a las 16 y de ese modo tienen una zona cautiva de cobro, para exigir entre 20 y 50 pesos por estacionar, siempre según el auto o camioneta que los padres lleven", dijo Miglino. En torno a las cifras del escándalo, el abogado señaló que "la mafia de los trapitos en su versión trapitos escolares tiene presencia en al menos 80 colegios de Capital y Provincia, en los barrios de Belgrano, Flores, Almagro, Villa Urquiza, Almagro, Lomas de Zamora, Quilmes y Ramos Mejía y a un promedio de seis por instituto nos da casi 500 trapitos que cobran unos 400 pesos por día". "Estamos hablando que recaudan la friolera de 200.000 pesos por día y 4.000.000 de pesos cada mes, tomando en cuenta que cobran de lunes a viernes", dijo Miglino. Finalmente, el especialista dijo que "toda esta situación tiene saturado a más de un padre que al pago de la cuota mensual del instituto, la ropa de clases y de gimnasia, libros, útiles, comida y otros de sus chicos debe agregar unos 400 pesos cada mes (20 pesos cada día); exclusivamente en concepto de peaje mafioso pagado a la entrada y/o a la salida de los colegios donde cursan estudios sus hijos".

Pago de peaje y groserías a alumnas

"Llevo a mis hijos, un nene de 13 y una chica de 17 al Colegio San José de Flores Hermanos de La Salle frente a la calle José Bonifacio al 2400. Se trata de una calle angosta donde no es posible encontrar fácilmente donde estacionar. Hay trapitos que llegan puntuales antes del inicio de clases a la mañana y por la tarde", contó Alejandra H., que brindó su testimonio. "Trabajo en la zona de Congreso y con el tráfico llego justa. Por ende no me queda otra que pagarles para que me reserven lugar por un minuto. Me cobran a la mañana o a la tarde o en ambas ocasiones. Veinte pesos en cada una". "Tengo el dinero listo en la consola como si se tratara de un peaje y no solo me tengo que tragar la bronca porque el papá de los chicos no puede llevarlos ya que estamos separados y vive en Provincia de Buenos Aires sino que veo como sin tapujo ni escrúpulo alguno, estos maleantes que a las ocho de la mañana ya tienen bebida más de una cerveza, miran a las chicas, incluso a mi hija y hasta se permiten la gracia de hacerles una grosería", manifestó la denunciante. Asimismo, relató, "hablé con mis hijos y les dije que si bien la mayor termina este año, voy a hacer el esfuerzo pero el menor empieza el secundario en otro lado porque paso más nervios en ese minuto de entrada y salida de los chicos que en todo el resto del día".

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