Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano fue uno de los principales patriotas que impulsaron la Revolución de Mayo, además de ser fundamental para las aspiraciones independentistas de Argentina. El 27 de febrero de 1812, a orillas del Paraná, en Rosario, izó por primera vez la bandera con los colores de la escarapela (celeste y blanca), decisión que luego fue desautorizada por el gobierno central.
La figura de Manuel Belgrano fue determinante para el norte argentino y especialmente para Salta. En víspera del Día de la Bandera, el reconocido historiador salteño Miguel Ángel Cáceres dialogó con El Tribuno sobre la importancia que tuvo el general para la historia nacional y destacó la relación que hubo entre Belgrano, José de San Martín y Martín Miguel de Güemes.

¿Quién era Belgrano?
Belgrano era un abogado de oficio sobresaliente que estudió derecho en España. Era un hombre que tenía una formación cualificada y al que la contingencia del tiempo le hizo aprender los rudimentos militares.
¿Por qué termina siendo militar?
La exigencia de la hora. En esos momentos, estos hombres, que son paradigmáticos, tienen la capacidad de leer lo que exige el momento al servicio de lo nacional. Belgrano, junto a San Martín y Güemes, termina conjugando una altísima capacidad política. Los tres son los más clarividentes políticos de la historia nacional. La empresa era tan alta que se necesitaban hombres de esta dimensión. Son hombres que fueron capaces de soñar, que supieron apostar a ese sueño de la Patria Libre, de la Patria Grande.
¿San Martín, Belgrano y Güemes fueron decisivos para la historia independentista nacional?
La historia nacional encuentra en estos tres padres fundadores la confluencia de tres cerebros sobresalientes, comprometidos por el destino proindependentista. Son tres talentos totalmente desapegados de cualquier otra aspiración o interés. Es decir que saben hacer primar la visión nacional sobre el interés personal o sectorial.

¿Por qué es tan importante la figura de Manuel Belgrano?
Belgrano tiene una presencia nacional. Por algo es uno de los paradigma nacionales, fundamentalmente por haberle aportado al nuevo Estado nada más ni nada menos que el símbolo mayúsculo, es decir, la bandera. Pero para los salteños tiene un plus muy especial la figura de Belgrano y su decisión política de enarbolar la bandera.
¿En qué sentido?
La primera oportunidad en la que se enarboló la bandera fue en las barrancas de Paraná. La segunda es cuando se cumple uno de los aniversarios de la Revolución de Mayo. En ambas oportunidades Belgrano es reprendido por parte de las autoridades nacionales porque, justamente, está aposentando un símbolo nacional. Ante la duda que había en esos momentos, las autoridades nacionales consideran como inoportuno generar un nuevo símbolo de esa importancia.
En cambio, cuando Belgrano recibe la orden de generar pleitesía, o sea, de brindar reconocimiento por parte de las tropas del Ejército del Norte a la Asamblea General Constituyente de 1813, el 13 de febrero de 1813 en las orillas del río Pasaje, hoy llamado Juramento, enarbola la bandera para cumplimentar ese acto y da conocimiento de lo actuado a las autoridades nacionales. Éstas ya no desconocen el hecho y no recibe ningún tipo de amonestación.
Entonces, prácticamente ha quedado generado que el estandarte y la insignia han quedado convertidos en símbolo aquel sábado 13 de febrero del 1813. Belgrano venía de triunfar en la Batalla de Tucumán y al sábado siguiente, el 20 de Febrero, triunfaría en la Batalla de Salta, lo que le genera un espacio político que las autoridades nacionales no desconocían, por eso ya no hay reprimendas ni retos. Por lo tanto esa bandera, nosotros sostenemos que ha sido revalidada por las autoridades nacionales al ser enarbolada en Salta.
Después de la Batalla de Salta, la figura de Belgrano es fundamental para la provincia...
Nosotros tenemos, en la figura del Belgrano, mucho reconocimiento, no solo por su triunfo en la Batalla de Salta, sino porque a posterior de esa batalla es investido como gobernador de Salta. Osea que los salteños tenemos la tremenda alegría y orgullo de que, del trípode paradigmático de la Nación, que son San Martín, Güemes y Belgrano, dos de ellos fueron gobernadores de Salta.
¿Por qué se lo nombra gobernador?
Fundamentalmente porque la ciudad estaba en manos de los españoles. No nos olvidemos de que Pío Tristán, cuando retrocede de la derrota de Tucumán, toma Salta. ¿Entonces, qué hace Belgrano? Viene a recuperar la provincia. Cuando triunfa en la Batalla de Salta, Belgrano no solo recupera una plaza sino que tiene que administrarla, nada más ni nada menos que la capital de la gobernación de la Salta de Tucumán. En esos momentos era prácticamente el noroeste argentino. Salta no era un lugar más. Él podría haber designado un administrador, pero asume esa responsabilidad política de gobernar. Por su puesto que después emprende el rumbo al Alto Perú y deja el cargo.
¿Cómo fue la relación entre Güemes y Belgrano?
Martín Güemes no participa ni del Éxodo Jujeño ni del Combate de Las Piedras ni de la Batalla de Tucumán ni de la Batalla de Salta porque había sido sancionado por Belgrano por supuestas inconductas. Güemes se encuentra en ese momento en Buenos Aires.
¿En qué momento cambia la relación?
Cuando Belgrano debe ceder el mando del Ejército del Norte a José de San Martín. Estamos hablando de 1814. Junto con San Martín, viene Martín Miguel de Güemes y a partir de ese momento se configura la triada. San Martín le pide a Belgrano que no deje, que prosiga a su lado como un hombre de experiencia y lo necesita como acompañante y asesor. Lo que está haciendo San Martín es un acto de extrema generosidad porque sabe que a Belgrano en Buenos Aires lo están esperando para darle las sanciones que tenían previstas de su campaña a Paraguay. En Buenos Aires Belgrano era muy mal visto por los conservadores o aquellos que no entendían que se estaba desarrollando en ese momento la generación de un nuevo Estado. Entonces, San Martín le pone el paraguas político a Belgrano y ahí se conforma la tríada, con San Martín, Güemes y Belgrano. A partir de ese momento Belgrano puede comprender el error que había cometido cuando sancionó a Güemes. Cuando San Martín pone a Güemes en la palestra superior de lo que es todo el comando táctico de la lucha en esta parte del territorio, es cuando Belgrano entiende lo que ha desperdiciado y valora a Güemes. Ahí se da la tremenda grandeza de Güemes, en el sentido de que no tiene ningún resentimiento por lo que ha pasado anteriormente.

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Sección Editorial

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jorge bermudez bermudez
jorge bermudez bermudez · Hace 5 meses

Cuidado con este "historiador"..............


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