La decisión de revocar el decreto que prohíbe el uso del burkini, fue acogida positivamente por representantes del culto musulmán en Francia y debería sentar jurisprudencia para la treintena de municipios que emitieron órdenes similares contra el uso del traje de baño islámico que causaron una intensa polémica en Francia y en el extranjero.
El debate en torno a la prohibición de este traje de baño empleado por ciertas musulmanas, que cubre todo el cuerpo salvo pies, manos y cara, había suscitado una fuerte polémica tanto en Francia como en el extranjero.
Desde su prohibición aumentaron las ventas.
El Consejo de Estado recordó a todos los alcaldes que han invocado el principio de laicismo que para prohibir el acceso a las playas no pueden fundarse en "otras consideraciones" distintas al orden público, "la accesibilidad a la zona de baño, la seguridad del baño, la higiene y la decencia".
Esta decisión "de sentido común permitirá calmar la situación, que estaba marcada por una tensión muy fuerte entre nuestros compatriotas musulmanes, especialmente las mujeres", reaccionó, interrogado por la AFP, el secretario general del Consejo francés de Culto Musulmán (CFCM), Abdallah Zekri.
La suspensión "creará jurisprudencia", celebró Patrice Spinosi, abogado de la Liga de Derechos Humanos, organización que pidió al Consejo que se pronunciara sobre la cuestión.

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