Tres personas murieron y una resultó herida de gravedad tras chocar las avionetas en las que viajaban. El accidente ocurrió anoche en las inmediaciones del Aero Country Club de General Rodríguez, a 59 kilómetros de la Ciudad. Creen que fue una mala maniobra antes del aterrizaje. Había buena visibilidad.
Dos dotaciones de bomberos trabajaron en el lugar. La avionetas cayeron a la altura del kilómetro 141 de la Ruta 6, cerca del arroyo La Choza, poco después de las 19. Iban dos personas a bordo de cada la aeronave. Si bien no fueron informados oficialmente los nombres, uno de los fallecidos sería el sobrino de Pablo Biró, presidente de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA).
Uno de los aviones era modelo Cessna 150, de la escuela Sky Fly. Simple, robusto y fiable, es biplaza y se utiliza para vuelos de instrucción. La visibilidad en cabina es buena, salvo en la parte superior donde la visión es bloqueada por las alas. Es una de las naves más populares para vuelos de entrenamiento por su facilidad para volar, sobre todo en maniobras de aterrizaje. El que protagonizó el accidente ayer llevaba como patente LV-CQJ.
El otro avión implicado en la colisión era el Petrel 912I, el primer avión deportivo liviano construido por alumnos y docentes del Instituto Tecnológico de Buenos Aires. La patente era LV-BSH y fue presentado en 2007. Esta avioneta tenía su propio historial de emergencias. En noviembre de 2013 despegó de la Isla Martín García rumbo al aeródromo de General Rodríguez. A la altura de San Fernando, el piloto sintió vibraciones en el motor y pérdida de potencia. Según el informe de la Junta de Investigación de Accidentes de Aviación Civil, el motor de la aeronave dejó de funcionar. El piloto sospechó que no podría continuar el vuelo y descendió en Campo de Mayo, antes de llegar a destino. Él no sufrió heridas pero la nave sí algunos daños.
La pista de césped, de 2.000 metros de largo, se encuentra dentro del Aero Country Club de General Rodríguez, un predio de 50 hectáreas poblado por una docena de casas flanqueadas por siete hangares, con capacidad para albergar un centenar de ultralivianos y aviones pequeños, tipo Cessna.
En noviembre de 2008 los vecinos de General Rodríguez denunciaron al aeródromo porque se realizaban vuelos nocturnos sin control. De hecho, allí no hay controladores y la forma de vigilar el tráfico aéreo es visual.

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