Hillary Clinton tiene tres ventajas concretas que podrían marcar la diferencia para alcanzar la Casa Blanca. Son ventajas numéricas en las cuales la figura de Clinton influye, pero que también trascienden su campaña en sí.
El "muro azul": actualmente, el intrincado mapa electoral de EEUU parece estar favoreciendo a los demócratas. De los 538 votos electorales en total, se precisan 270 para alcanzar la presidencia. Según el sitio RealClear Politics, que cruza datos de diferentes encuestas, en este momento Clinton parece tener ventaja en estados que le otorgarían 260 votos electorales, mientras que Trump solo la aventaja claramente en 165. Los otros 113 votos están todavía muy en disputa. El "muro azul" está integrado por 18 estados más el Distrito de Columbia, los cuales han votado al Partido Demócrata en cada elección presidencial desde la primera victoria de Bill Clinton, en 1992. Como puede verse de las anteriores cifras, incluso con el "muro azul", Clinton no tiene garantizado aún el número de votos en el colegio electoral que requiere para llegar a la Casa Blanca. Por eso se habla tanto de los estados clave o péndulo. Sitios como Pensilvania, Ohio y Florida, los cuales han votado a republicanos y demócratas de forma indistinta en las últimas décadas, son impredecibles. Es allí donde cualquiera de los candidatos pueden hacer la diferencia.
El poder de las minorías: los cambios demográficos que está viviendo EEUU también favorecen a los demócratas. El aumento poblacional de las minorías y la llegada de los millennials (votantes menores de 30 años) a la arena política, son buenas noticias para Hillary Clinton. En la última elección presidencial, 71% de los latinos, 73% de los descendientes de asiáticos y 93% de los afroestadounidenses votaron por Barack Obama. Por otra parte, los votantes más jóvenes tienden a ser más liberales en temas como inmigración y matrimonio igualitario, lo cual los inclina a votar por los demócratas. Una de las grandes dudas es el papel que desempeñarán en estos comicios las mujeres, que en promedio acuden más a las urnas que los hombres en EEUU. En las elecciones pasadas, 55% votaron por el actual presidente. Si bien la idea de votar a la primera presidenta de la historia no ha convencido en masa al electorado femenino como algunos podían esperar, los sucesivos comentarios sexistas de Trump a lo largo de su campaña parecen estar favoreciendo la balanza hacia Clinton. En otras palabras, el electorado del candidato Republicano en esta oportunidad está integrado desproporcionadamente por hombres blancos de mediana y avanzada edad. Las figuras más destacadas del partido, como el presidente y la primera dama, Michelle Obama, hablaron a favor de ella e incluso el propio Bernie Sanders dijo que votaría por ella. En cambio, la convención republicana que confirmó como nominado a Donald Trump ni siquiera contó con la presencia de dos de los presidentes vivos del partido, George W. Bush and George H. W. Bush, quienes además se negaron a apoyarlo. Ese distanciamiento inicial se convirtió en una auténtica rebelión cuando el 7 de octubre se publicó un video en donde se escucha a Trump decir obscenidades sobre mujeres y alardear de abusar de ellas. En 48 horas, más de cuatro decenas de diputados, senadores y gobernadores anunciaron públicamente que no votarían por Trump. Y en la política estadounidense, el trabajo de campo es decisivo.

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