El oso polar Arturo, que vivía en el Zoológico de Mendoza, murió este fin de semana luego de varios días en los que su salud se había deteriorado en forma irreversible. La noticia la confirmó el gobierno de Mendoza a través de un posteo en su página web. "El oso polar presentaba un cuadro clínico terminal debido a su avanzada edad. Pese a todo lo realizado por el cuerpo médico veterinario el animal, desde hacía varios días, había entrado en un proceso de descompensación y deterioro marcado irreversible", puntualiza el comunicado.
El animal fue atendido desde el viernes por un equipo de especialistas que lo acompañaron hasta su muerte, el domingo. "Se contempló la posibilidad de dormirlo para evitarle sufrimiento ya agotadas todas las instancias de tratamientos, pero la naturaleza siguió su curso y en horas de la tarde", agrega el texto.
El oso tenía casi 31 años, un promedio de vida muy superior al habitual de la especie. En 1993, y a los 8 años, comenzó a vivir en el Zoológico de Mendoza. En los últimos tiempos hubo una fuerte campaña para evitar que el animal siga sufriendo por el encierro, con varias denuncias. El oso tenía casi 31 años, un promedio de vida muy superior al habitual de la especie. En 1993, y a los 8 años, comenzó a vivir en el Zoológico de Mendoza. En los últimos tiempos hubo una fuerte campaña para evitar que el animal siga sufriendo por el encierro, con varias denuncias.
Arturo llegó a Mendoza en 1993, pero fue casi dos décadas después cuando comenzaron a multiplicarse las noticias y la preocupación por su estado de salud. El 1° de mayo de 2012 perdió a su única compañera, la osa polar Pelusa, que había venido a acompañarlo desde Alemania. Desde ese momento no tuvo contacto con otros animales de su especie e ingresó en una depresión profunda. Tras la muerte de Winner, el único oso polar del Zoológico de Buenos Aires que falleció en la Navidad de 2012, Arturo se convirtió en el último ejemplar de su especie en la Argentina.
urante los últimos días, Arturo sufrió un cuadro médico terminal grave por su avanzada edad y diversas complicaciones físicas: pérdida de apetito, de visión, del olfato, disminución de su peso, ceguera en el ojo derecho. Además tuvo que recibir un tratamiento con un antibiótico prolongado por la presencia de una osteólisis del hueso nasal que le provocó una infección.
La situación de Arturo tomó relevancia internacional cuando la cantante estadounidense Cher publicó en su cuenta de Twitter un mensaje dirigido a la ex presidenta Cristina Kirchner: "¿No lloras por él, Argentina?". Y agregó : "¿No tiene lágrimas Cristina Kirchner por el torturado oso polar Arturo? Sus manos quedarán manchadas con su sangre cuando él muera".
Pocos días después de ese tuit, un diario británico publicó una cruda nota sobre la situación de Arturo con un título que lo decía todo:"El animal más triste del mundo". El artículo, que fue replicado por otros medios internacionales, hacía referencia a unas "trágicas fotos muestran la difícil situación de los osos polares frente al calor 40 grados" en el zoológico mendocino.
"El animal más triste del mundo". El artículo, que fue replicado por otros medios internacionales, hacía referencia a unas "trágicas fotos muestran la difícil situación de los osos polares frente al calor 40 grados" en el zoológico mendocino.
Pero una junta internacional de veterinarios aconsejó no mover de Mendoza al animal ya que por su avanzada edad no era posible anestesiarlo para que realizara un viaje largo. "Someterlo a un traslado pone en riesgo su vida", fue la principal conclusión del trabajo que realizaron en conjunto especialistas de los zoológicos de Buenos Aires, La Plata, Córdoba, Temaikèn, Uruguay y la reserva de Canadá.
De esta manera el Zoológico mendocino, que actualmente está cerrado al público tras la muerte de casi 80 animales durante 2016, perdió a su ejemplar más emblemático.

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