Si bien las relaciones entre el bloque europeo y Turquía han ido empeorando gradualmente en los últimos tiempos, la tensión entre ambas partes se exacerbó tras la intentona golpista del 15 de julio. Por estas horas se viven momentos delicados. Hace unos días, desde Ankara advirtieron un endurecimiento de su posición: si la UE no suprime la exigencia de visados para ciudadanos turcos, quedará sin efecto la continuidad del acuerdo para la devolución de refugiados.
Pero el titular de Relaciones Exteriores turco fue más a fondo: "Nos hemos esforzado como prácticamente ningún otro país en cumplir todas las condiciones para un ingreso en la UE. Pero lo que estamos recibiendo de una parte de la UE son exclusivamente amenazas, insultos y un bloqueo total", dijo.
En este acuerdo, que entró en vigor en marzo, Turquía aceptó recibir refugiados llegados a las costas griegas a cambio de una ayuda de 3.000 millones de euros en dos años.

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