Hace 10 años, la Argentina promulgaba la Ley de Educación Sexual 26150, que garantiza el derecho a recibir Educación Sexual Integral (ESI) en todas las escuelas, en todos los niveles y en todas las materias del país. Con motivo del décimo aniversario, Fundación Huésped lanzó una encuesta para conocer la implementación de la ley y conocer sus avances, que está disponible de manera digital en cor.to/esiya.
Fundación Huésped, a cargo de la encuesta que permitirá conocer el nivel de implementación, aseguró: "La educación sexual es un derecho y podemos contribuir a garantizarlo". Contestando o ayudando a difundir la encuesta se permite conocer cuánto se ha trabajado en este aspecto y dar pie a poder mejorarlo.
Este programa educativo incluye la explicación del funcionamiento del aparato reproductor, de los métodos anticonceptivos e informa acerca de infecciones de transmisión sexual. Además, se trata de una herramienta que permite conocer los cuidados de nuestro cuerpo, enseña a respetar la identidad de género y la diversidad sexual, a prevenir abusos, entre otras cuestiones que hacen a la salud sexual.

Una escuela interesante

"Se ha iniciado un camino, pero todavía hay mucho por recorrer, mucho por investigar, por discutir", explicó Graciela Morgade, decana de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, en una entrevista con el diario Página 12.
Fue una de las expertas convocadas por el Ministerio de Educación para redactar los lineamientos curriculares para implementar esta ley. "Creo que la ESI hace a la escuela más justa, pero también más interesante", advirtió.
"En ese momento, en 2004, se estaban discutiendo leyes de educación sexual, por eso nos metimos de lleno para ver qué concepto había en las aulas en el momento de esa discusión. Lo que encontramos al principio, y que en muchos casos hoy sigue en pie, es la visión biologicista. O sea: que hay un sexo y que el sexo está determinado por una configuración genética, biológica, y entonces, para abordar la sexualidad se habla del aparato reproductor".

Una perspectiva integral

"La ley finalmente se votó en 2006 y los lineamientos curriculares, los contenidos, en 2008; y la documentación y todos los materiales que se fueron produciendo a partir de ahí, fueron intentando desplegar lo que está en la ley, que es el concepto de sexualidad desde una perspectiva integral. Esta perspectiva implica pensar que hay, efectivamente, una dimensión biológica, pero también hay una dimensión histórica y cultural, una dimensión ética, que tiene que ver con los valores, una dimensión emocional, psicológica, que todas esas dimensiones configuran la sexualidad. Y la educación sexual se tiene que hacer cargo de todas esas dimensiones, y por lo tanto no tiene que ser biología solamente", observó en diálogo con la periodista Verónica Engler.
"El programa nacional (de ESI) hizo muchísimo, pero son temas que van a llevar muchos años, porque tiene que haber mucha investigación y discusión", remarcó. "Además, hay una especie de fantasma que recorrió y recorre todavía las escuelas, o el sentido común, que es que si hablamos de sexualidad, habilitamos el 'libertinaje', y ahí hay un tema ético; o que se impulsa la iniciación sexual, aunque está bastante demostrado que no es así".
"La ESI no es una política exclusivamente de la escuela, es una política pública, que es social, y que se tiene que articular con el sector de salud, de desarrollo social y con la justicia, para que no queden solas las maestras y los maestros con la cantidad de temáticas que afloran cuando se habla de sexualidad", concluyó.

La salud es un derecho y la sexualidad es parte de ella

Betiana Cáceres, coordinadora del Programa de Jóvenes de la Fundación Huésped y licenciada en Psicología por la Universidad de Palermo, publicó un artículo de opinión en la agencia Télam, que aquí se reproduce en forma parcial. Dio a conocer la encuesta -disponible en cor.to/esiya- que elaboraron para evaluar la enseñanza de la Educación Sexual en las escuelas de todo el país, al cumplirse 10 años de la sanción de la Ley Nacional de Educación Sexual Integral.
"Para lograr la plena implementación de la ley es indispensable el compromiso de las autoridades gubernamentales en todos los niveles: nacional, provincial y municipal. Para garantizar que las instituciones educativas de nivel inicial, primario, secundario y terciario no universitario adopten institucionalmente la educación sexual integral.
Si bien los gobiernos tienen una responsabilidad clave e indelegable, cada persona desde su lugar también puede contribuir a la garantía de este derecho. Quienes integran las instituciones educativas tienen la obligación de informarse, capacitarse, rever sus propias prácticas y generar propuestas para el desarrollo de la educación sexual. Las y los estudiantes, como principales beneficiarios, tienen también el derecho a exigir el cumplimiento de la ley, y junto a las familias preguntar en las instituciones educativas sobre las formas en que tienen previsto trabajar educación sexual y demandar su abordaje. La sociedad en su conjunto puede acompañar este movimiento ejerciendo así un rol ciudadano activo.
Un aspecto clave es estar informados sobre qué es la educación sexual integral, su objetivo es que las personas tomen decisiones fundamentadas sobre su salud y sexualidad, entendiendo que la sexualidad va mucho más allá de las relaciones sexuales y la genitalidad, es un proceso dinámico que integra factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, éticos, legales, históricos, religiosos y espirituales. Tenemos sexualidad desde nuestro nacimiento hasta nuestra muerte, y la expresamos de diferente modo en cada momento de nuestra vida, por eso es tan importante enseñar las diferencias corporales y los nombres de las partes del cuerpo en el nivel inicial como el uso del preservativo y el derecho a noviazgos sin violencia en la secundaria.
Así como reconocemos que la salud es un derecho, tenemos que reconocer que la sexualidad es parte de la salud, y por eso el Estado tiene la responsabilidad de garantizar la educación sexual. No se trata de meterse en un ámbito que es exclusividad de las familias, sino que se trata de promover saberes y habilidades que nos permitan tomar decisiones. No es una cuestión moral y privada, es un derecho de todas y todos".

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