Uber: nuevo modelo de relación laboral

Walter Neil Bühler

Uber: nuevo modelo de relación laboral

El anunciado desembarco de la plataforma Uber en el país puede provocar un importante sismo en la caracterización de las relaciones laborales. Los doctrinarios del derecho del trabajo vienen advirtiendo formas de tercerización que tuvieron (y tienen) un gran desarrollo a partir de las comercializadoras de "venta directa". Distintas empresas le han encontrado "el agujero al mate" y logran tener ejércitos de personas a su servicio sin que puedan ser considerados empleados en relación de dependencia. Son los conocidos casos de Mary Kay, Tupperware, Amway, Natura, Herbalife y muchos otras (todas facturan ­entre 2 y 3 billones de dólares!). Quizá la más emblemática de todas ellas (y una de las pioneras) es Avon, que tienen nada menos que ­cinco millones de revendedoras en todo el mundo! Este fenómeno se viene estudiando como referido a la situación de los "parasubordinados" o "cuasi-asalariados", que no cuentan con protección laboral de ninguna especie. Pero la actividad sísmica laboral sufrió una nueva convulsión con la aparición de internet, que dio lugar a las modalidades típicas de "teletrabajo". Pero hace solo 7 años se produjo una nueva sacudida. Fue una noche de invierno crudo de 2008 en París, cuando Travis Kalanick no pudo conseguir un taxi y tuvo la "genial" idea de inventar una aplicación para tener uno a disposición, con una simple llamada de celular.
En forma inadvertida estaba dando nacimiento a un nuevo tipo de empresas: "on demand economy", o precisamente "uber economy", que se dedican a conectar al cliente directamente con el prestador de servicios. Estas empresas propietarias de la plataforma virtual alegan ser únicamente una base de datos donde clientes y prestadores de servicios pueden encontrarse, permitiendo la calificación de los trabajadores como autónomos. Con su modalidad de intermediario, Uber evita tener que pagar un seguro, tanto para el chofer como para el auto, no hace aportes, no cubre la salud del empleado y no paga impuestos por el servicio de esas personas. Los conductores carecen además del amparo de cualquier derecho laboral. De esta forma, con la inaplicación de las protecciones concedidas por el Derecho del Trabajo especialmente por la inaplicación del salario de convenio el cliente, a través de estas plataformas, puede obtener el servicio a un precio mucho menor que el que podría ofrecer una empresa tradicional. Lo preocupante es que el modelo Uber (conocido en inglés como crowdsorcing offline) puede extenderse infinitamente a posibles negocios del sector terciario. Actualmente, en varios países, a modo de ejemplo, se pueden nombrar: Uber (transporte de pasajeros), Sandeman (guías turísticos), FlyCleaners (lavandería personal), Myfixpert (reparación de aparatos electrónicos), Chefly (cocinero a domicilio), Helpling (limpieza del hogar) y Sharing Academy (profesores particulares).

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